sábado, 30 de abril de 2011

Capitulo 36

Narra Lu


Corrimos al auto abandonando a Jacob ahí en mi casa, el auto parecía uno de aquellos de las películas de carreras clandestinas.

            — Al menos ya sabemos que Richard esta bien
            — Y Brian, al menos está en el hospital – sonrió para darme animo.
            — Si, eso ya me deja más tranquila.

Era ya muy tarde, quizá las 23:00 horas y estaba muy cansada, hubo un momento que cerré los ojos y perdí el control del vehículo.

            — ¡Cuidado Lu! – gritó Nixie asustada.

Volví a abrir mis ojos y reaccione, perdí el control de mi cuerpo por unos segundos, si no hubiese abierto los ojos habríamos chocado con un gran camión que venía directo a nosotras.

            — ¿Qué te pasó Lu? – preguntó preocupada la muchacha.
            — No lo sé... parecía como si me hubiese quedado dormida... – me preocupé.
            — ¿No será un mareo? – me miró asustada.
            — Debe ser eso...

Detuve el auto y toqué mi frente, estaba sudando.

            — ¿Quieres que maneje yo? – pregunto tocándome la espalda.
            — ¿Podrías hacerlo? – la mire apenada.
            — Claro, no hay problema tonta –sonrió.

Asentí y bajé del auto con cuidado, lo rodeé por delante y con Nixie intercambiamos de asientos, subí y calenté mis manos con mi respiración, hacía mucho frío.

            — Bien...

Sonreí al verla complicada al volante.

            — ¿Seguro puedes hacerlo? – reí.
            — Claro, amo conducir, solo que no recuerdo cual pedal es cual –rió a carcajadas.
            — Este de acá es el freno, el otro el acelerador... – los señalé.
            — ¡Oh! Ya recordé – me sonrió.

Sonreí y partimos otra vez al hospital lo más rápido que el motor daba, el nerviosismo me tenía como una loca y además tenía hambre... la pizza no rellenó mi estomago lo suficiente.

            — Apresúrate...  – le pedí a Nixie.
            — En eso estoy... – mordió su labios.

Sonreí otra vez, esta vez un gran mareo me atacó y me dolió la cabeza de una manera impresionante.

            — Oh dios... – toqué mi cabeza.
            — ¿Qué sucede Lu? – me miró de costado.
            — Nada, solo un dolor de cabeza
            — Ya llegamos...

Estacionó el auto lo más rápido posible, y sin querer topó con la pared de cemento.

            — Oh... lo siento – me miró aterrada.
            — No te preocupes, eso se arregla – sonreí.

Bajamos del auto y entramos al hospital que nos aturdió con su blanco color, las luces potentes nos cegaron unos segundos.

            — ¿Dónde estarán...? – miré por todas partes parada allí.
            — ¿Preguntemos? – me miró dulcemente.
            — Será lo mejor

Nos acercamos a Informaciones y preguntamos.

            — El nombre del paciente por favor...
            — Brian Haner... – dije acelerada.
            — Habitación 402 segundo piso.
            — Gracias...

Tomé el brazo de Nixie y corrimos por las escaleras hacia el segundo piso.

            — ¿No sería mejor tomar el ascensor?
            — Como sea, ya sé donde lo tienen... – reí

Nixie bufó riendo y llegamos al segundo piso, busqué con la mirada el pasillo con los números sobre 400.

            — Demonios... ¿dónde? – miré a todos lados.
            — Por allá – apuntó Nixie.
            — Bien, vamos.

Corrimos a la sala 402, al fin llegamos. Entré y lo vi allí conectado a unas máquinas.    
   
            — Dios... ¡Brian! – grité asustada.

Las personas afuera me hicieron callar, no era lugar para que llegase gritando.

— Ya que encontraste a Brian, iré en busca de Richard... nos vemos pronto Lu ¿si? – me sonrió la chica.
            — Está bien Nixie, gracias por acompañarme – la abracé.
            — Cuando despierte Brian, abrázalo de mi parte – sonrió.
            — En tu nombre... –sonreí.

Se fue y me senté junto a Brian quien dormía, acaricie su mano conectada a unos cables donde le introducían suero.

            — Mi amor... ya estoy aquí... – susurré.

Abrió sus ojos lentamente, me petrifiqué... no me gustaba verlo así para nada. El frío de mis manos debe haberlo incomodado, aún así... ya lo tenía conmigo.

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