Narra Lu
Corrimos al auto abandonando a Jacob ahí en mi casa, el auto parecía uno de aquellos de las películas de carreras clandestinas.
— Al menos ya sabemos que Richard esta bien
— Y Brian, al menos está en el hospital – sonrió para darme animo.
— Si, eso ya me deja más tranquila.
Era ya muy tarde, quizá las 23:00 horas y estaba muy cansada, hubo un momento que cerré los ojos y perdí el control del vehículo.
— ¡Cuidado Lu! – gritó Nixie asustada.
Volví a abrir mis ojos y reaccione, perdí el control de mi cuerpo por unos segundos, si no hubiese abierto los ojos habríamos chocado con un gran camión que venía directo a nosotras.
— ¿Qué te pasó Lu? – preguntó preocupada la muchacha.
— No lo sé... parecía como si me hubiese quedado dormida... – me preocupé.
— ¿No será un mareo? – me miró asustada.
— Debe ser eso...
Detuve el auto y toqué mi frente, estaba sudando.
— ¿Quieres que maneje yo? – pregunto tocándome la espalda.
— ¿Podrías hacerlo? – la mire apenada.
— Claro, no hay problema tonta –sonrió.
Asentí y bajé del auto con cuidado, lo rodeé por delante y con Nixie intercambiamos de asientos, subí y calenté mis manos con mi respiración, hacía mucho frío.
— Bien...
Sonreí al verla complicada al volante.
— ¿Seguro puedes hacerlo? – reí.
— Claro, amo conducir, solo que no recuerdo cual pedal es cual –rió a carcajadas.
— Este de acá es el freno, el otro el acelerador... – los señalé.
— ¡Oh! Ya recordé – me sonrió.
Sonreí y partimos otra vez al hospital lo más rápido que el motor daba, el nerviosismo me tenía como una loca y además tenía hambre... la pizza no rellenó mi estomago lo suficiente.
— Apresúrate... – le pedí a Nixie.
— En eso estoy... – mordió su labios.
Sonreí otra vez, esta vez un gran mareo me atacó y me dolió la cabeza de una manera impresionante.
— Oh dios... – toqué mi cabeza.
— ¿Qué sucede Lu? – me miró de costado.
— Nada, solo un dolor de cabeza
— Ya llegamos...
Estacionó el auto lo más rápido posible, y sin querer topó con la pared de cemento.
— Oh... lo siento – me miró aterrada.
— No te preocupes, eso se arregla – sonreí.
Bajamos del auto y entramos al hospital que nos aturdió con su blanco color, las luces potentes nos cegaron unos segundos.
— ¿Dónde estarán...? – miré por todas partes parada allí.
— ¿Preguntemos? – me miró dulcemente.
— Será lo mejor
Nos acercamos a Informaciones y preguntamos.
— El nombre del paciente por favor...
— Brian Haner... – dije acelerada.
— Habitación 402 segundo piso.
— Gracias...
Tomé el brazo de Nixie y corrimos por las escaleras hacia el segundo piso.
— ¿No sería mejor tomar el ascensor?
— Como sea, ya sé donde lo tienen... – reí
Nixie bufó riendo y llegamos al segundo piso, busqué con la mirada el pasillo con los números sobre 400.
— Demonios... ¿dónde? – miré a todos lados.
— Por allá – apuntó Nixie.
— Bien, vamos.
Corrimos a la sala 402, al fin llegamos. Entré y lo vi allí conectado a unas máquinas.
— Dios... ¡Brian! – grité asustada.
Las personas afuera me hicieron callar, no era lugar para que llegase gritando.
— Ya que encontraste a Brian, iré en busca de Richard... nos vemos pronto Lu ¿si? – me sonrió la chica.
— Está bien Nixie, gracias por acompañarme – la abracé.
— Cuando despierte Brian, abrázalo de mi parte – sonrió.
— En tu nombre... –sonreí.
Se fue y me senté junto a Brian quien dormía, acaricie su mano conectada a unos cables donde le introducían suero.
— Mi amor... ya estoy aquí... – susurré.
Abrió sus ojos lentamente, me petrifiqué... no me gustaba verlo así para nada. El frío de mis manos debe haberlo incomodado, aún así... ya lo tenía conmigo.
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