Acabó el día, llegó el siguiente y el siguiente, avanzó la semana. Bueno en verdad no, pero hoy no tenía el conocimiento del tiempo; lo que me estaba pasando era realmente bueno. ¿A quién le importaba la fecha? No lo sé, pero a mi no.
— Quizá ya era hora de que conociera algo nuevo – reía como una borracha sobre mi cama.
Richard había venido a buscar a Nixie para una cita, par de enamorados aquellos. Yo en mi mundo me sentía como una niña pequeña; todo era nuevo para mi, es decir, sólo tuve tres novios en toda mi vida y maduramente conocí a Jacob, me enamoré de él y pensé que sería con el hombre que me casaría... no fue así y ahora estaba conociendo algo nuevo para mi.
— ¿Qué mierda haré ahora? – miré la calle desde mi ventana.
Volví a la cama, encendí el televisor. La sección deportes era más importante.
“Brian Haner, nuestro gran líder del equipo aclara que mañana ganaremos ¿Será esta la oportunidad de demostrar que el equipo sigue siendo el mejor de Los Ángeles?”
Moví mi cabeza negando mientras reía silenciosamente.
— Ese hombre... – miré el televisor con los ojos encogidos.
Sentí el teléfono pero no quise levantarme así que preferí que la contestadota hiciese lo suyo.
Comienza el mensaje:
“(...) (silencio) ¿Lu...Estás en casa? (sonido de calle transitada de fondo) Necesito saber si estás en casa... si estás por favor devuélveme el llamado ¿si cariño? (silencio) ¡Que va! Debes estar trabajando... Como sea, nos vemos pronto... (...) “
Fin del mensaje.
No podía creerlo... escuché su voz a la lejanía de mi habitación. Tomé el control de televisor y apagué el aparato, me levanté aún en shock y caminé a la sala; poco a poco me acerqué al contestador con un miedo extraño. Presioné el botón y nuevamente escuché el mensaje.
— No puede ser... – me paralicé con un nudo en la garganta.
Corrí a mi computadora, busqué en Google información sobre la supuesta guerra allá en el otro lado del mundo, y era efectivo... la guerra había finalizado hace un par de días.
— Esto no es cierto... – me negué con la cabeza una y otra vez mirando los titulares en las páginas de Internet.
Mantuve la respiración y preferí salir a dar una vuelta por hay. Tomé mi abrigo y salí con el pijama sin darme cuenta. Caminé sin rumbo en dónde el día anterior había pasado lo mejor del último tiempo.
— ¿Qué haces aquí tan tarde...? – me preguntó un tipo con apariencia extraña junto a mi.
La adrenalina se apoderó de mi cuerpo y una desesperación se introdujo en mi cuerpo al ver al tipo con algo plateado, creo que era un cuchillo...
— ¿Qué es lo que quieres...? – dije con mi voz temblorosa, me detuve.
Siguió caminando sin darse cuenta que me detuve, se giró y se paró en frente mío.
— No te haré nada muchacha... – decía con aquella voz amenazadora.
— No tengo dinero... no tengo nada... –dije asustada.
El tipo sonrió en la oscura noche, su mano jugaba con aquella afilada cosa inerte. Me asusté demasiado, quizá era la primera vez que tenía tanto miedo...
— Déjala en paz imbécil – una voz me salvó.
— ¿Quién eres tú para decirme lo que debo hacer...? – dijo el tipo.
No alcanzó a voltearse para ver quién era, y un puño impactó en su rostro dejándolo abatido en el suelo; como pudo se levantó y salió corriendo, mientras yo me refugiaba en su pecho rodeada por sus brazos.
— Tranquila... ya pasó todo – decía una y otra vez acariciando mi cabeza.
— Mi salvador... – dije apegándome a su cuerpo protector.
¿Por qué apareció en el momento más oportuno? Mi salvador, eso era prueba clave que de verdad lo necesitaba, tuvo el coraje de golpear a aquel tipejo que se digno a asustarme de una manera impresionante.
— Gracias... – le sonreí aún nerviosa.
— No des las gracias primor – besó mis labios suavemente. — Ya todo está bien –
Volví a besar sus labios, los quería solo para mí. Nos sentamos en una banca cercana a mi departamento.
— ¿Por qué estás con pijama? – dijo sonriendo.
— Rayos... no me di el tiempo de vestirme – dije riendo.
— ¿Te pasó algo? – me miró muy preocupado.
Pensé en la grabación, me atormenté completamente. Nunca le dije que mi ex novio se había ido a la guerra, jamás le conté sobre él... ¿será el momento oportuno de comentarlo? Su mirada me pedía que hablase, yo no quería pero no pude negarme a su llamado.
— Mi ex novio volvió... – miré el suelo apenada.
Un silencio nos separo un instante, su mano tomó la mía apretándola fuerte haciéndome sentir segura. Con la otra hizo que lo mirase directo a los ojos.
— Mañana quiero preguntarte algo muy importante... – dijo pasivo.
— ¿Por qué no ahora? – lo miré extrañada.
Guardó silencio, rió sin que pudiese entenderlo, me confundió.
— Mejor será mañana... ¿quieres salir conmigo mañana Lu? – me miró adorablemente.
Su manera de hipnotizarme era asombrosa, aún no comprendo cual era su manera de volverme loca, una técnica que no comprendía... que algún día podría detener.
— ¿Es una cita? – lo miré con una sonrisa de costado.
— Sí – sonrió como me gusta que lo haga.
— Debo revisar mi agenda... – dije riendo.
— ¡Vamos! Di que si – me miró con sus ojos atento.
Hice como que pensaba, me gusta que sufra inocentemente.
— Está bien – sonreí feliz.
Volvió a besarme, mantuvimos una conversación agradable unos 30 minutos y ya se hacía tarde, se ofreció llevarme a casa pero le dije que no. Caminé a mi departamento tranquila, ya nada malo podía pasar, compartí un rato agradable con el hombre que revolucionaba esas mariposas en mi interior. Entré y vi que aún Nixie no llegaba, ya era muy tarde e imaginé otra cosa...
— Ese Richard... – moví la cabeza riendo.
No pasaron más de 15 minutos y llegó la susodicha. Reí sin poder contenerme, agradecí a Richard por cuidarla, pude notar que algo había pasado y me sentí bien; algo bueno que pueda pasar es que Richard sea un gran apoyo para ella, más ahora que la guerra había terminado. Muchas cosas podían pasar, Corey podía volver... y arruinarlo todo, una vez más.
Nixie emocionada me contó todo lo que hizo en su cita, me describió el lugar a donde fue, me comento todo lo que hablaron y lo que pasó, me sentí bien por ella.
— Tengo que decirte algo, antes de que te enteres por otros lugares – mi voz se torno seria.
— ¿Qué pasa Lu? – me miró preocupada.
Tomé sus manos, ella ya estaba acomodada para dormir. La miré seria.
— No quiero arruinar tu gran noche, pero debo comunicarte que la guerra a la cual asistieron los chicos hace unos 3 meses... acabó hace un par de días... – se me rompió la voz.
La expresión de felicidad en su rostro desapareció de un segundo a otro, sé como se sentía, se lo que pensaba... las cosas volverían a tornarse confusas y peligrosas... más aún si Corey vuelve... más aún si Jacob decide buscarme.
— No puede ser... – susurró.
Expulse aire de preocupación, se cuan agresivo es el rubio ese, sé lo precipitado que es Jacob, las vidas de Nixie y la mía eran mejores sin ellos, pero ya no será así... ellos habían regresado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario