sábado, 30 de abril de 2011

Capitulo 36

Narra Lu


Corrimos al auto abandonando a Jacob ahí en mi casa, el auto parecía uno de aquellos de las películas de carreras clandestinas.

            — Al menos ya sabemos que Richard esta bien
            — Y Brian, al menos está en el hospital – sonrió para darme animo.
            — Si, eso ya me deja más tranquila.

Era ya muy tarde, quizá las 23:00 horas y estaba muy cansada, hubo un momento que cerré los ojos y perdí el control del vehículo.

            — ¡Cuidado Lu! – gritó Nixie asustada.

Volví a abrir mis ojos y reaccione, perdí el control de mi cuerpo por unos segundos, si no hubiese abierto los ojos habríamos chocado con un gran camión que venía directo a nosotras.

            — ¿Qué te pasó Lu? – preguntó preocupada la muchacha.
            — No lo sé... parecía como si me hubiese quedado dormida... – me preocupé.
            — ¿No será un mareo? – me miró asustada.
            — Debe ser eso...

Detuve el auto y toqué mi frente, estaba sudando.

            — ¿Quieres que maneje yo? – pregunto tocándome la espalda.
            — ¿Podrías hacerlo? – la mire apenada.
            — Claro, no hay problema tonta –sonrió.

Asentí y bajé del auto con cuidado, lo rodeé por delante y con Nixie intercambiamos de asientos, subí y calenté mis manos con mi respiración, hacía mucho frío.

            — Bien...

Sonreí al verla complicada al volante.

            — ¿Seguro puedes hacerlo? – reí.
            — Claro, amo conducir, solo que no recuerdo cual pedal es cual –rió a carcajadas.
            — Este de acá es el freno, el otro el acelerador... – los señalé.
            — ¡Oh! Ya recordé – me sonrió.

Sonreí y partimos otra vez al hospital lo más rápido que el motor daba, el nerviosismo me tenía como una loca y además tenía hambre... la pizza no rellenó mi estomago lo suficiente.

            — Apresúrate...  – le pedí a Nixie.
            — En eso estoy... – mordió su labios.

Sonreí otra vez, esta vez un gran mareo me atacó y me dolió la cabeza de una manera impresionante.

            — Oh dios... – toqué mi cabeza.
            — ¿Qué sucede Lu? – me miró de costado.
            — Nada, solo un dolor de cabeza
            — Ya llegamos...

Estacionó el auto lo más rápido posible, y sin querer topó con la pared de cemento.

            — Oh... lo siento – me miró aterrada.
            — No te preocupes, eso se arregla – sonreí.

Bajamos del auto y entramos al hospital que nos aturdió con su blanco color, las luces potentes nos cegaron unos segundos.

            — ¿Dónde estarán...? – miré por todas partes parada allí.
            — ¿Preguntemos? – me miró dulcemente.
            — Será lo mejor

Nos acercamos a Informaciones y preguntamos.

            — El nombre del paciente por favor...
            — Brian Haner... – dije acelerada.
            — Habitación 402 segundo piso.
            — Gracias...

Tomé el brazo de Nixie y corrimos por las escaleras hacia el segundo piso.

            — ¿No sería mejor tomar el ascensor?
            — Como sea, ya sé donde lo tienen... – reí

Nixie bufó riendo y llegamos al segundo piso, busqué con la mirada el pasillo con los números sobre 400.

            — Demonios... ¿dónde? – miré a todos lados.
            — Por allá – apuntó Nixie.
            — Bien, vamos.

Corrimos a la sala 402, al fin llegamos. Entré y lo vi allí conectado a unas máquinas.    
   
            — Dios... ¡Brian! – grité asustada.

Las personas afuera me hicieron callar, no era lugar para que llegase gritando.

— Ya que encontraste a Brian, iré en busca de Richard... nos vemos pronto Lu ¿si? – me sonrió la chica.
            — Está bien Nixie, gracias por acompañarme – la abracé.
            — Cuando despierte Brian, abrázalo de mi parte – sonrió.
            — En tu nombre... –sonreí.

Se fue y me senté junto a Brian quien dormía, acaricie su mano conectada a unos cables donde le introducían suero.

            — Mi amor... ya estoy aquí... – susurré.

Abrió sus ojos lentamente, me petrifiqué... no me gustaba verlo así para nada. El frío de mis manos debe haberlo incomodado, aún así... ya lo tenía conmigo.

Capitulo 35

Narra Richard

3 HORAS ANTES

Manejé tranquilo al aeropuerto, estacioné el auto después de que tomé mi celular que estaba entre asiento y asiento, sin mas me quedé embobado con la linda imagen que ocupaba el escritorio de mi celular, si…ella posaba con una hermosa sonrisa de oreja a oreja, con esos perfectos claros de sol que poseían sus ojos…suspiré al ver la preciosidad de mujer que tenía a mi lado. Bajé del auto al estacionarlo y caminé cuando sentí la llamada de ella…

    ¿Diga? – me hice el tonto
    Como si no supieras quien soy, Kruspe
    Déjame adivinar, una chica alta, delgada, con cabellos rubios hasta la cintura y…
    Hasta el hombro, por favor – rió
    Como sea, eres hermosa, Nina – escuché su risita — ¿Por donde vas?
    Cerca, esta a punto de aterrizar el avión
    Me parece bien, entonces te espero
    De acuerdo, te amo ^^
    Y yo a ti, hermanita

Colgué, no se porque le decía hermanita si era 3 años mas grande que yo, reí…me dejé reposar en el asiento y sin mas miraba a todos lados, esas personas sonriendo y llorando por recibir a sus familiares. Las horas pasaban y el maldito avión no aterrizaba, me paré para caminar al ventanal que estaba como observador de los visitantes, suspiré y miré que un avión estaba aterrizando

    Quizá sea ese – dije sonriendo

Pero algo colapsó mis ojos, un fuerte estallido hizo añicos dos de las turbinas del avión, mi expresión cambió drásticamente cuando el mismo se estampó en el área de espera. Mi cuerpo cayó desprevenido al suelo, arrastrando mi espalda por el azulejo liso de ese piso elegante. El aturdimiento se hizo mas en mis oídos cuando las personas corrían como idiotas tapando mi vista y encima, con sus tacones, pisando mi cuerpo, como pude rodé a otro lado, dos pares de manos me ayudaron a levantarme del piso y lo primero que dije salió como piel desgarrada

    Nina – solté el aire y corrí a donde estaba el incidente

Estaba paralizado…quería gritar

    ¡¡NO SE ACERQUEN!! Sacaremos a los heridos, por favor hagan espacio – la voz del oficial ensangrentado se apresuró en el pasillo

Mis ojos observaban con atención a cada cuerpo que salía por ese pasillo infestado de miedo y de dolor, suspiraba por no ver el cuerpo de mi hermana, pero ahí…un cuerpo conocido me hizo tomar su mano

    ¿Brian? – me miró a duras penas y a mi se me apachurró el corazón — estarás bien, hermano…estarás bien…

Su boca se movía pero no lograba sacar ninguna palabra y no pude evitar sentir la cristalización en mis ojos, se lo llevaron a urgencias

    ¡¡En un rato te alcanzo, hermano!! – él levantó el pulgar y sonreí quitando mis lágrimas

Seguí observando los cuerpos y ahí…el cuerpo frágil de una mujer alta, con cabellos a los hombros, como ella había dicho, un solo tacón sobre sus pies, y heridas realmente horribles sobre todo su cuerpo…

    ¡¡Hermana!! – grité y me detuvieron por el pecho — suélteme, es mi hermana – lloré desesperado y me dejaron pasar

Tomé su mano con fragilidad, y ella se aferró como pudo

    ¿Nina? – dije casi sin poder hablar — aquí estoy…
    Vi…niste – dijo sonriendo con sus ojos cerrados
    Si, a…aquí estoy…
    No me dejes – suspiró antes de desmayarse

Los paramédicos la tomaron y la llevaron a las tantas ambulancias, me fui con ella, destrozado por dentro…

Narra Nixie

    ¡Yo contesto! – dije son una sonrisa
    Esta bien

Ella se fue a tirar la basura al patio y yo atendí

    ¿Diga?
    Disculpe ¿es la casa de la señorita Lu Sullivan?
    Así es – dije con una sonrisa — ¿Pasa algo?
    Se le informa que el señor Haner esta internado en el Hospital Santa Clara, solo por aviso, de que en el aeropuerto se presentó un fuerte percance
    Si…yo le diré, muchas gracias – colgué

Corrí al patio a avisarle a Lu…al menos ya se sabía algo de él

    ¡Lu! ¡Brian esta en el hospital…!

Jacoby agarraba a Lu y ella trataba de alejarse, achiqué mis ojos cuando se quería hacer el gracioso y lo empujé

    ¡¡Suéltala!! ¿Qué haces aquí – dije molesta
    Estoy tratando de recobrar buenos momentos
    ¿Buenos momentos? – dijo Lu empujándolo y me miró — ¿Quién te dijo que Brian estaba hospitalizado?
    No se, llamaron buscándote, quizá él les dijo a quien llamar
    Por dios debemos ir – dijo olvidando al sujeto de atrás

En un momento cuando Lu se fue a cambiar, miré a Jacoby esperando que no se presentara el otro idiota, para formar pareja de una ves ¬¬…sentí mi celular vibrar, su nombre en la pantalla me hizo sonreír y girar…

    ¡¡Richard!! Que bueno que llamas me estaba preocupando por ti y…
    Amor, estoy en el hospital
    ¡¡¿estas herido?!! – casi grité
    No, pero mi hermana si…esta muy mal, y estoy esperando que salga el médico
    Voy para aya
    De acuerdo…
    Oye…
    ¿Qué pasa? – dijo apagado
    Te amo – escuché su suspiro aliviado y colgué

Caminé con Lu, dejando atrás al soquete de Jacoby, subimos a su auto…y como carrera, fuimos al hospital…en busca de respuestas…

Capitulo 34

Narra Lu


La noticia en la radio nos impactó demasiado, no podía creer lo que estaba pasando. Un nudo en mi garganta me ahorcó cuando comenzamos a desesperarnos con Nixie; no podíamos pasar por ningún lado, las calles estaban colapsadas...

                — Dios, como pasaremos por acá – gritaba llorando Nixie.
                — Vamos a llegar, calma... tenemos que llegar – apreté con fuerza el volante.

Con agilidad esquivé a los autos que se venían encima, tenía un frío indomable en mis manos, creo que por lo que mi cabeza pensaba afectaba a todo mi cuerpo. Fue un grave error olvidar que hoy volvía Brian, más aún con este accidente... que era tan extraño... ¿qué estaba ocurriendo?

                — ¡Cuidado Lu! – gritó Nixie
                — ¡Mierda!

Un auto nos impactó de costado, por suerte solo fue un roce, es decir... no se nos tiró encima, no provocó daño alguno en nosotras, todo estaba bien... solo que nos bloqueó el camino.

                — ¿Cómo pasaremos ahora? – gritaba Nixie.
— No lo sé querida... esto no me está gustando.

Comencé a acelerarme más de la cuenta, pero no podía seguir estando así...

                — Lu, debes tranquilizarte...
                — Lo intento pero no puedo... – respiré agitada.
                — Recuerda que estás embarazada...
— Lo sé, pero quiero a Brian conmigo, no estaré calmada hasta que sepa que está bien... – solté unas lagrimas.

Nixie acarició mi espalda.

                — Será mejor que volvamos a casa... – dijo apenada.
                — ¿Estás segura? – la miré.
— Sí, no creo que podamos llegar al aeropuerto, más aún si hubo un accidente, no nos dejarán pasar de todos modos...
— Tienes razón... – detuve el auto.
— Vamos a nuestra antigua casa... para estar juntas – sonrió mirándome apenada.

Sonreí con su decisión, era como los viejos tiempos.

                — Si no te molesta...
— ¡Claro que no me molesta tonta! Que dices, sería fantástico volver a vivir juntas, además nos apoyamos en un momento feo como este... bien feo. – miró el horizonte.

Asentí con la cabeza y eché marcha atrás para salir de este laberinto de autos, di la vuelta y emprendí rumbo a nuestra antigua casa, la que hasta hoy estaba abandonada.

                — ¿Eso es un sí? – sonrió Nixie.
                — Claro Nixie, volveremos hasta que sepamos de ellos...

Aceleré para llegar pronto, hacía frío y esto de no saber nada de los muchachos me ponía mal; estacioné el auto y nos mantuvimos adentro del vehiculo un rato.

                — ¿Crees que pasemos una noche tranquila? – me miró la chica.
                — Eso espero... ¿Qué malo podría pasar? – mordí mi labio.
— Pues para ser sincera... Jacob y Corey desaparecieron de la nada de un día para otro... temo a que hoy, justo hoy puedan volver a aparecer... – miró sus piernas.
— Quédate tranquila, ahora puedes patear – reí.
— Si... pero creo que no será suficiente ¿vamos adentro? – me miró dulcemente.
— Está bien – salí del auto mirando los alrededores.

Caminamos a la puerta y todo iba bien, en cierto modo lo que dijo Nixie era cierto, hace mucho que no sabemos nada de los otros dos, no creo que tengamos tanta mala suerte de que justo hoy se les ocurra aparecer y alterar toda nuestra ya formada vida.

                — ¡Que bien se siente estar en casa! – dijo Nixie dejándose caer en el sofá.
                — No hay nada como el hogar – sonreí melancólica.

Con Nixie pedimos una pizza y la comimos riéndonos viendo la televisión en la sala, nos sentíamos bien en nuestro antiguo hogar.

                — ¿Mañana trabajas? – me miró.
                — No, mañana día libre... – reí mientras se me caía el trozo de pizza.
                — ¡Pero Lu! Aprende a comer – reía Nixie.
                — Yo si se comer ¿crees que soy como tú? – reí.
                — ¡Oye! Eso me ofende – dijo riendo.

Reí mientras acabamos la pizza, ya se hacía tarde y sonó el teléfono.

                — ¡Yo contesto! – gritó Nixie mientras yo limpiaba.
                — Está bien

Sonreí mientras tiraba la basura afuera, hacía frío aún y unas calidas manos tomaron mi brazo por atrás. Una rara sensación de miedo volvió a atacarme.

                — ¿Qué haces aquí? – lo miré asombrada.
                — Hace tiempo que no las veía por acá... – sonrió
                — Jacob... ¿Qué haces aquí...? Pensé que habías entendido todo... – me asusté.
                — Entendí que debo seguir con mi vida... pero contigo – sonrió como un psicópata.

Nixie apareció en la puerta muy asustada.

                — ¡Lu! ¡Brian está en el hospital...! – se calló cuando vio a Jacob.
                — ¿Ya puedes caminar pequeña...? – rió Jacob mirando a Nixie.
                — Suéltala – frunció el seño.
                — ¿Brian....? – me paralicé.

Un vació se posicionó en el centro de mi pecho, una preocupación aterradora se apodero de mi cuerpo, quería llorar pero mis ojos parecían bloqueados, mis manos frías comenzaron a temblar y una impotencia crecía en mi interior. Para mala suerte Brian había sido uno de los dañados por las explosiones en dicho aeropuerto, justo ahora aparece Jacob, yo con Nixie solas en casa... ¿acaso esto puede empeorar?

jueves, 28 de abril de 2011

Capitulo 33


Narra Nixie

10 minutos antes

    ¿si, diga? – pregunté tranquila
    Amor, soy Richard, solo para avisarte que mi celular se me quedó en el auto – rió
    Que milagro – sonreí enamorada
    Bueno, sabes que me tienes mal, mujer
    Si ahora yo tengo la culpa
    Te amo – cortó
    Ahora me cambias el tema – rió y yo también al caminar a la oficina de Lu — yo también te amo ¿te veré en el bar?
    Es por eso mi motivo de la llamada – dijo ya mas serio
    ¿Qué pasa?
    Hoy no abriré, lo que pasa es que debo ir a recoger a mi hermana al aeropuerto
    ¡Oh! – dije sorprendida
    Se quedará unos días con nosotros, espero que no te moleste
    Ay pero que dices, claro que no, además es tu casa – me sonrojé
    Es tuya también corazón
    Bueno – suspiré — igual puedo decirle a Lu que me lleve a casa
    Si eso sería bueno, te veo en la noche entonces
    Si, amor – sonreí
    Te amo – dijo de nuevo
    Me encanta cuando lo repites, cada ves se vuelve mas lindo
    Te lo diré cuantas veces quieras – su voz era tan excitante
    Yo también te amo, hasta entonces

¿Qué pasaba después de unos lindos 3 meses? Quizá muchas noticias que me interesaban. Mi cuerpo se reposaba en la banquita de su oficina mientras esperaba a que llegara, su cuerpo delgado y alto caminó por el pasillo para entrar al cubículo bien organizado y sonreí

    Buenos días – dije con voz suave
    ¡¡Ay, Nixie!! Me asustaste – su sonrisa nerviosa sobresalió
    Lo siento, quería verte…y agradecerte – me levanté de donde estaba
    ¿Por qué? – preguntó confusa
    Por regresarme a mi antiguo trabajo
    No agradezcas ^^, es tu lugar y nadie debe quitártelo a menos de que sea yo – sonrió y me tomó por los hombros
    ¿tienes algo que decirme? – podía leer algo en su mirada y ella se sonrojó
    ¿me prometes guardar la sorpresa?

Estaba inquieta y simplemente…asentí, bajó las manos a su vientre y las miró

    Estoy esperando un bebe de Brian – me miró a los ojos
    ¿enserio? – fue lo primero que me salió y me sentí tonta por un instante
    Si, jamás te mentiría – rió confusa
    Me dejaste sin palabras – ella hizo puchero
    ¿entonces no te pone feliz?
    ¡¡claro que si!! – la abracé — es solo que…pues tendrás que tomar vacaciones por tu embarazo
    Si, pero solo hasta que nazca además, serán cortos los meses ^^
    ¿Cuánto tienes ya?
     2 meses *-*
    ¿Brian lo sabe?
    Aun no, esta en Europa por lo de los partidos, pero regresará hoy en la noche ^^ y se lo diré, serás tía – sonrió
    Que linda eres
    Tu lo eres mas
    ¬¬ ¿Ya vamos a empezar?

Reí y caminamos a lo que sería el estudio para comenzar con la sesión de fotos…delicadas prendas que ni siquiera cubrían las zonas intimas me hacían sentir sensual y posar sin miedo frente a las cámaras…una de ellas sería especial

    No olvides la guitarra – gritó Lu a su asistente
    Para nada, Lu – lo miré irse y yo me puse nerviosa
    Tengo miedo – dije inquieta
    Tranquila, tu macho se sentirá alagado por esto
    ¿tu crees?
    ¡¡claro que si!! Si no le corto las bolas
    Te mato yo a ti si lo tocas ¬¬
    O.O de acuerdo – dijo riendo y ahí llegó la guitarra

Quedé sentada en una silla de metal, muy hermosa por cierto, completamente desnuda

    ¿Vas a querer el body paint? – la miré
    ¿Cómo tipo tatuajes?
    Si, claro ^^…para que se vea mas acorde al bar
    ¿Bar? – se me salieron los ojos
    Vamos, Richard no dudará en ponerlo detrás de la barra donde trabaja *-*
    Lo mato si lo hace
    ¬¬
    Bueno ya

Me recosté en una cama, y dejé que una chica tocara las zonas donde la pintura comenzaría a dar belleza a mi cuerpo. Quizá unas 2 horas pasaron para quedar lista y me levanté al tomar de nuevo la guitarra, Lu sonreía complacida…

    Te diviertes con mi sufrimiento
    Nada de eso, te ves hermosa – colocó la cámara en su ojo

Me senté en la silla abriendo mis piernas y colocando la guitarra en mi entrepierna, dejando ver marcados mis muslos cuando mis brazos tapaban mis senos, dejando ver esa maravillosa pintura sobre mi cuerpo y el peinado en lo alto con mucho spray y colores plateados. Quizá pasaron otro par de horas para escoger la buena foto, esta sería ampliada y colocada en un ligero marco…yo estaba nerviosa

    Bien ya dámelo antes de que me arrepienta – le dije riendo
    Ya toma ^^ ¿quieres que te lleve?
    Me parece buena idea *-*

Llegamos hasta su auto y subimos, ahora la noticia de su embarazo me entraba bien a la cabeza

    ¿Qué quieres que sea? – le pregunté sonriendo y ella brilló enseguida
    La verdad es que preferiría niña, pero lo que sea esta bien *-*
    No puedo esperar a verlo – la abracé de costado
    Ya solo espera unos 7 meses mas – reímos — ¿Te llevaré al bar?
    No, a casa estaría bien ^^
    ¿Hoy no abrirá el flojo?
    No, es que…fue a recoger a su hermana
    ¿Nina? – la miré sin saber — es una linda mujer ^^ demasiado atractiva diría yo
    Para ser alemanes les queda bien ¿no?
    Y tu ya tienes uno a tus pies

Ambas sonreímos por la buena suerte de tener a estos dos hombres a nuestro mando…prendí la radio para escuchar las noticias mientras Lu manejaba y llevarme ahora a mi casa…

“(…)para aquellos que quieran tomar un vuelo esta noche, ahorresé el viaje al aeropuerto, las calles de la carretera Stump, se mantendrán cerradas hasta nuevo aviso (…) un ataque sin saber de donde provenía, hizo estallar 4 bombas en la puerta 1A, 3F y las otras dos dentro, donde las personas esperaban a sus familiares, no sabemos nada, aun pero se rumora hay heridos y bastantes muertos, esta es la nota, seguiremos con el reportaje”

Miré a Lu preocupada queriendo salir corriendo del auto en movimiento, entendió mi sufrimiento y aceleró desafiando a los autos mas grandes para ver quien pasaba antes o primero, zigzagueando entre los autos mas pequeños y ver que la calle estaba cerrada

    ¡¡Mierda!! – grité — tenemos que pasar por algún lado
    Si, lo se Nixie, cálmate
    ¡¡COMO QUIERES QUE LO HAGA!! Richard podría estar ahí dentro
    ¿Y como lo sabes? – mis lágrimas resbalaron por las mejillas, y noté que ella abrió de mas sus ojos…
    Brian – gimió
    ¿Lu? – repetí cuando la aferré por la mano
    Brian regresaba hoy…Brian…él

Miré a todos lados, para ver dónde podíamos meternos. El sentimiento de angustia nos invadió a ambas…de no esperar oír esas malditas malas noticias.

miércoles, 27 de abril de 2011

Capitulo 32

Narra Lu.


Y pues así pasó el día, con mucha ira debí terminar el proyecto de San Valentín, eso sí con la ayuda de mi fiel amigo Roger, otro fotógrafo de la compañía. No podía darme el lujo de trabajar con una modelo mediocre sola, era mejor con una compañía buena.
Acabé mi horario laboral y partí a mi santuario nocturno, caminé cansada por el largo día que me pasó la cuenta; entré y allí los vi a todos.

                — ¡Pero miren quiénes están aquí hoy! – sonreí muy feliz.
                — ¡¡Lu!! – gritó Nixie abrazándome.
                — ¿Cómo estas dulzura?
                — Mejorando – sonrió. — ¿Cómo fue tu día?
                — Pues como el demonio... ¡Patricia me está colmando la paciencia!
                — Me imagino – sonrió dándome ánimo.

Seguida tras la conversación que tuve con ella, volé como por arte de magia a los labios de Brian quien estaba sentado en la barra junto a Richard.

                — ¿Cómo te fue en el trabajo amor? – me miró dulcemente.
                — Ya sabes... las peleas con la anciana... pero mi día acaba de mejorar

Sonreí sin evitarlo, sus ojos me hacían perder el conocimiento de lo que estaba viviendo. Compartimos un rato con los chicos, pero ya era hora de nuestra intimidad...



Narra Brian.


La tomé de la mano y la llevé al auto, su sonrisa inocente provocaba en mi las ganas de desnudarla para tenerla completamente para mi, sin que nadie pudiese separarnos el uno del otro. Su manía de volverme loco era asombrosa, es la mujer más maravillosa que he conocido, no sé el porqué, no sé el cómo pasó, simplemente ella era lo que complementaba mi interior de la única manera en que ella sabe, amándome.

                — ¿Dónde vamos? – sonrió nerviosa.
                — A un lugar especial  — reí de costado mirando el frente.
                — Anda dime, ¿dónde vamos Brian? – me miraba con sus bellos ojos.
                — Ya lo veras amor...

Estacioné el auto fuera de un parque, bajé primero y le tome la mano para caminar bajo la luz de la luna.

                — Que hermosa noche – dijo tímida mirando las flores.
                — Cómo tú – acaricié su mano con mi pulgar.

Sonreía nerviosa y eso me encantaba, me hacía sentir que podía romperme sobre ella, pero no era tan simple. Es una mujer de carácter fuerte cuando quiere, y su fragilidad me vuelve loco, me dan ganas de quedarme con ella todo el tiempo para que nada malo le suceda, si pudiera, lo haría.
Nos acercamos al lugar sorpresa.

                — Cierra los ojos y confía en mí... – tapé sus ojos con mis manos cuidadosamente.
                — ¡Dios! Que miedo, ¿qué harás? – reía nerviosa
                — Nada malo nena, no te preocupes...

La guié hacía una manta acomodada en el suelo, rodeada de velas románticas con rosas rojas y un ambiente bajo la luz de la luna; estábamos solos, así que todo era perfecto.

                — Ahora abre tus ojos – quité mis manos de su rostro.
                — Oh por dios... – susurró asombrada.

Reí al mirar su rostro, su cara de felicidad me inyectaba para amarla más. La mística que ella me entregaba era algo más allá de lo entendible, este momento era perfecto por el tan solo hecho de compartirlo con ella.

                — ¿Te gusta?
                — ¿Qué si me gusta? ¡¡Me encanta!! Eres tan dulce Brian – sonrió conmovida y me besó.

Correspondí su maravilloso choque de labios, las carnosidades que me volvían salvaje con tan solo un roce de ellos; tras aquel momento no existieron palabras necesarias, las manos y nuestros cuerpos actuaban con el poder del placer. Segundo tras segundos, nuestros cuerpos fueron rodeados de caricias impulsadas por  amor y mucho más. Con precaución la dejé allí en el suelo mientras nuestros labios y lenguas aun tenían contacto, mi respiración en su boca la hacía respirar más rápido, lo que en verdad me excitaba. Tomé su mano y jugueteé con ella lamiéndola de una manera que ella quitó mi remera a la velocidad de la luz.
Tomé su cara y detuve nuestro beso mientras quité su ropa rápidamente; lamí sus labios para conformarla mientras desabrochaba su cinturón, nuestras salivas se hacían una sola. El frío de la noche había desaparecido, el calor de nuestros cuerpos se traspasaba sin problema alguno, era lo único que necesitábamos. Ambos desnudos allí sobre aquella manta que nos separaba del césped bajo la luna, quité su ropa interior con mis dientes mientras lamía sus suaves piernas.
Se posicionó sobre mí, mirando la luna, dejándome apreciar su figura con ese plateado resplandor de luz que bajaba desde el cielo, con mis cálidas manos acaricie sus nalgas bien formadas mientras que ella se movía delicadamente hacía adelante y atrás, haciendo presión entre nuestras entrepiernas.

                — Déjame sentirte... – dijo moviendo sus nalgas sobre mi miembro.

Sonreí con los ojos cerrados al oír aquella maravillosa oración. No la hice esperar y dimos inició a nuestra noche de San Valentín.
Sus manos sobre mi estomago haciendo presión, sus gemidos mezclados con gritos y sus movimientos sobre mi, me hacían sentir en otro planeta, tanta fascinación para mi. Su hermoso cuerpo era reluciente en esta inmensa noche, no resistía estar tanto tiempo recto como lo quería y solía cargarse sobre mi pecho sin separar nuestras maravilladas entrepiernas.
Gemí al sentir la explosión allá abajo, sus gritos de pasión me incentivaban a continuar, el baile en que estaban envueltos nuestros cuerpos era especial, nos mantenía conforme y exorbitados. Parecíamos olas en el mar, su cuerpo sobre el mío, mis manos en sus caderas, sus manos en mi pecho, sus nalgas sobre mis muslos... un panorama excitante.
Agotados acabamos, una respiración rápida junto a mi oreja era lo que escuchaba. Su sudado pecho fue goce para mi lengua juguetona.

                — Amo cuando haces eso... – cerró los ojos de placer, agotada.

Sonreí mientras me colocaba sobre ella con mera precaución de no hacerle daño. Baje hasta su ombligo, lamiendo todo su sudado cuerpo, llegué al límite de su pelvis y sus manos apretaron la manta en el suelo cuando, con mi lengua comencé a hurguetear en su vagina.

                — Dios Brian.... – podía oírla decir gimiendo.

Acaricié sus muslos suavemente para que se relajara, pero era imposible, la presencia de mi boca y mi lengua en donde no debía, la cohibía completamente; sonreí acabando con el hecho mientras la oía gemir y dar pequeños gritos gozando del momento como me gusta.
Acaricié su mejilla y la abrigué con chaqueta para que no sufriera con el frío.

                  — Te amo, feliz día de San Valentín... – dije en un susurro.
                  — Igualmente – sonrió. 

Bajo la luz de la luna se durmió y envuelta en la manta la llevé al auto, en donde dormimos... toda la noche.