Narra Lu
No podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Ver irse a la pequeña Nixie en los brazos de aquel monstruo desconocido para mi; nunca lo había visto así, es decir si, pero hace mucho tiempo... pensé que había cambiado, claro... estaba equivocada.
— ¡NIXIE! – grité desesperada.
La muchacha me miró confiada, tenía algo en mente, pero no sabía que a Richard se le partía el alma verla en los brazos de aquel sujeto. Hizo una seña para que nos quedásemos tranquilos, pero aunque ella lo dijese, no podíamos hacerlo.
— ¡La he perdido! – decía abatido Richard en el suelo llorando.
— No digas eso... – me arrodille junto a él.
— Pero... ¡Se la ha llevado! – gritó levantándose de inmediato. — No dejaré que se la lleve... –
Salió corriendo por las escaleras, intentó correr atrás de aquel vehiculo conducido por Corey; lo vi todo desde mi ventana. Imagino como debe haberse sentido, su rostro se mostraba afligido al intentar correr desesperado en busca de Nixie.
— Esto no puede estar pasando... – dije con la voz temblorosa sentada en el sofá.
Richard volvió con la cara sudada, sus ojos estaban apunto de explotar en llanto, de verdad me conmovía.
— Juro que me las pagará aquel maldito... – dijo golpeando un cojín del sofá.
— Tranquilo... sé que Nixie tiene algo en mente Richard... – lo abracé.
Se rompió en llanto en mi hombro, su manera de sufrir se hizo también la mía, parecíamos dos niños llorando porque rompimos nuestro juguete nuevo. Su voz se volvió frágil y completamente desconocida para mí, el sentimiento en esas lagrimas era verdadero, necesita a Brian conmigo...
— Si le hace algo... soy capaz de matarlo con mis propias manos – gimió desesperado.
Acaricie su nuca para tranquilizarlo, todo lo que había pasado era terrible; tuvimos un tiempo de calma hasta que volvió a sonar el timbre. Pensé en Brian... Corrí a la puerta y la abrí con una sonrisa en mi rostro.
— ¡Brian...! – me paralicé otra vez.
— ¿Así se llama... eh? – me miró como si fuese un robot.
Mi corazón iba a salir corriendo por mi boca, mis ojos se abrieron más que de costumbre.
— Ja...Jacob.... – caí al suelo del asombro.
Su mirada demostraba que estaba disgustado, entró a la fuerza nuevamente a mi departamento, Richard se detuvo en frente de mí para protegerme.
— No quiero problemas... por favor vete – dijo secando sus lagrimas.
— ¿Quién eres tú para decirme lo que debo hacer? – le gritó en la cara. — ¿Con él te estás acostando? ¿Con él me engañas Lu? – me miró irónico y enojado.
— Jacob... no, no él es... – dije entre cortado aún asombrada.
Tomó a Richard del cuello de su camisa y lo levanto como si fuese a golpearlo, su rostro se acercó demasiado al de él y le gritaba muy alterado.
— ¿Por qué no te consigues otra chica? – veía su saliva mojar el rostro de Richard.
— Jacob él es un amigo – grité nerviosa.
— ¿Amigo...? ¿Así lo llaman ahora ustedes las mujeres? – soltó a Richard y se dirigió a mi.
— Es mi amigo... y se llama Richard... – lo miré con el seño fruncido.
Me levante quedando frente a él con una personalidad que me salió del alma, nunca en mi vida había tenido tanto valor. Lazaba respiración muy rápida por mi nariz, estaba dispuesta a golpearlo si fuese necesario, no pensaba en dejar que se siguiese aprovechando de lo buena que era con él.
— ¿Usan nombres secretos? Que divertido... ¿Cómo me llamabas a mi? – encogió sus ojos.
Encogí mis labios y ojos, y con una fuerza que no sé de dónde salió... lo abofeteé.
— Cuando te digo que es mi amigo... es porque es mi amigo – le susurré entre dientes. — Tú no eres quién para controlar todo lo que hago Jacob... – mis ojos se tornaron lagrimosos.
Giró su rostro mirándome con una mano en su mejilla golpeada, su mirada se volvió serena y creo que se calmo un poco. La adrenalina en mi cuerpo aun permanecía, no quise seguir mirándolo y me acerqué a Richard con temor a que Jacob pudiese reaccionar de mala manera hacía mi.
— ¿Por qué...? – negó con su cabeza dándome la espalda.
— No quiero verte más Jacob... me hiciste daño al irte y no contactarte conmigo me hizo recapacitar en todo lo que habías echo por mi – dije melancólica.
— ¿Qué...? – me miró levantando una de sus cejas.
— Cómo lo oíste, ya no quiero verte... me di cuenta que tú me manipulabas y te aprovechabas de lo buena que era contigo para sentirte bien y darte en gusto a todo lo que querías... – unas lagrimas escurrieron por mis mejillas.
— Estaba en la guerra... ¿querías que tomase el teléfono y nos pusiéramos a conversar de todo lo que estaba pasando como buenas amigas chismosas? ¿Creías que yo fui allá para tomar sol? – dijo alzando la voz una vez más.
Un nerviosismo estúpido se apodero de mí otra vez.
— Vete... no quiero verte... eh dicho... – cerré mis ojos al ver que se acercaba a mi.
Sus pasos venían por mí, podía sentir su respiración y los latidos de su corazón como si permanecieran junto a mi oído todo el tiempo.
— Dijo que te fueras... ¿no la oíste? – dijo mi voz salvadora.
Abrí mis ojos y pude ver la gran figura del futbolista de mis sueños parado allí en la puerta de mi departamento que permanecía abierta tras el ingreso de Jacob.
— Brian... – susurré con una sonrisa.
— Así que tú eres.... el famoso Brian... – lo miró con desprecio.
La mirada de Brian hacía Jacob demostraba su preocupación por mi bien, la mirada de Jacob hacía Brian demostraba que algo iba a hacerle; yo y Richard éramos tan sólo un par de espectadores de algo que me aterraba.
¿Por qué sucede todo esto ahora...? Todo iba tan bien, el tormento que cargaba ahora me partía el alma, había un nudo extraño en la mitad de mi garganta, creía que alguien estaba ahorcándome.
— Y tú eres Jacob... ¿no? – se miraron fríamente.
Jacob se acercó a Brian con cautela, él lo miro detenidamente.
— ¿Con este sujeto me engañas Lu...? Pero que bajo caíste... con un futbolista... – rió irónico.
— Ella no te engaña con nadie, ella es mi novia – Brian miró de pies a cabeza a Jacob.
Un nudo en mi garganta me atormentaba, ¿Qué es lo que sucederá ahora? La situación no cambiaba y pensé que todo estaría más calmado, pero con la llegada de Brian todo se complicó aún más.
— ¿De verdad? ¡Vaya! Pero que rápido olvidas los 4 años de noviazgo Lu... yo pensé que fui importante en tu vida... – me miró melancólico.
— No la culpes a ella... tu la dejaste sola, y ¿sabes algo? Se dio cuenta que no eras lo que la hacía feliz – dijo orgulloso Brian.
Miré a ambos con la boca abierta. Richard me cubría con un abrazo de apoyo.
— Ahora vete... ¿Jacob? Así te llamas ¿no? – lo miró sarcástico.
Lo miré asombrada... nunca lo oí hablar así.
Pude notar como a Jacob se le subieron los colores al rostro del enojo. Lo único que pedía era que las cosas no empeoraran, no quería más líos... ya tenía suficientes.
— Iré a buscar... a Nixie... – dijo Richard saliendo, despidiéndose de mi.
Jacob me miró con una extraña, una mueca deformó su rostro...
— ¿A Nixie? ¿Tú eres... el hijo de perra que se acostó con ella? – dijo Jacob extrañado.
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