Narra Nixie
Una y otra ves se iban deleitando nuestras bocas al mezclar la saliva en un fuerte producto de sentimientos. Su lengua movía la mía tan sensual que la adrenalina subía y bajaba por todo mi cuerpo y me hacía mover los dedos de los pies, eso era gracioso pero no podía reír entre el medio de un beso exquisito esa tarde antes de salir a escena. Bajó su boca despacio por mis mejillas y llegó a la parte baja de mi oído, lamiendo el lóbulo con delicadeza y rompiéndome por dentro esmeradamente…
— ¿Por qué…tienes que…besar tan bien? – le confesé como un cumplido y escuché resonar suave su risita en mi piel
— Porque tu me motivas a hacerlo – susurró
No se dijo nada mas, y su lengua humedecía la piel de mi cuello, el cual quería experimentar al menos una suave mordida, ¿Qué rayos quería? Mis impulsos eran más fuertes y si fuera por mi lo aventaría y haría de su cuerpo mi templo de reposo, placer y éxtasis, pero gracias a mis piernas eso no podía ocurrir.
— ¿Te gustaría ir a mi casa esta noche? – me dijo al ir besando mas abajo, y besar mi pecho con suaves y húmedos golpes con sus labios abiertos
— No…no lo se, Richard – se me iba el aire al sentir sus besos mas a mi escote, mis manos tomaban sus cabellos endurecidos por el gel y cerré mis ojos al recargarme mas en la silla
— Deberías decir que si – su voz tan varonil me hacía romper por dentro
— ¿y que si te digo que no? – sonreí al aferrar mas su cabeza en la división de mis senos
— Tendré que convencerte de alguna manera – lamía esa línea donde chocaban mis pechos y con mi mano libre me aferré de la silla y mas aun cuando sentí su mano acariciar mi rodilla y querer subirla mas dentro de mi vestido
— ¿Richard? – gemí en el silencio de ese cuarto donde me solía vestir para salir a escena
— ¿si?
— ¿Qué haces? – traté de pasar saliva pero sus dientes mordían la piel de mi clavícula
— Tratando de darte, lo que quieres – mordió ahora la piel de mi seno sobresalir de ese vestido
— Esta bien…esta bien…voy…voy contigo a tu casa esta noche – subió la mirada y su sonrisa llenó mi corazón
Lo tomé por las mejillas y comencé a besarlo de manera tierna para que sepa que en verdad me interesa *-* nos separamos y ahí sus labios estaban rojos y los míos deseosos de mas, pero teníamos que separarnos pues era casi la hora de salir a cantar ^^ acomodó mi falda y me sonrió de manera gloriosa, suspiré y empujó mi silla a mi lugar habitual, la gente me miraba sonriendo, algunos rostros se me hacían realmente conocidos por regresar a escucharme de nuevo, eso era mágico, no me importaba si no me tomaban en cuenta para formar parte de una disquera, todo estaba yendo de maravilla, olvidando ese temor del saber que Corey había regresado…me aferré al micrófono y me dispuse a entonar canciones nuevas, algo que jamás había hecho, y que quizá a la gente le guste…así pasó una hora y tenía que descansar. Me fui a una mesita y tomé aquel vaso que me había entregado Richard con una sonrisa incomparable
— Gracias – le dije al regresarle la sonrisa
— Es un placer servirte, muñeca – besó mis labios y se fue de nuevo a la barra
La gente me sonreía como muestra de agradecimiento por hacer un buen show, tomé el vaso y bebí…
— Debo admitir que ese talentito tuyo, no me lo conocía – giré mi cabeza cuando noté que alguien se había sentado a mi costado, no pude decir ni una palabra — ¿Qué? ¿no me vas a decir nada? ¡Oh! Cierto… ¿es por la carta, no?
— ¿Qué haces aquí? – dije sin aliento
— ¿No te enteraste? La guerra terminó cariño, por fin juntos…regresamos, me dio pesar el verte en esa silla de ruedas, te hace ver inútil – sonrió cínicamente
— ¿Qué te ha pasado? – dije al achicar mis ojos como muestra de desagrado
— Nada, sigo siendo el mismo…mas bien dime a tu, que mierdas te ha pasado
— ¿de que hablas? – quería alejarme y de reojo vi que Richard miraba con detenimiento el caso queriéndose acercar
— ¿Por qué besaste al sujeto del bar, e? ¿tienes algo que decirme? ¿es tu nuevo amorío? Te tomaste muy enserio de que no iba a regresar, sabía que me ibas a hacer algo así
— Tu fuiste el primero en insultarme – quería estallar de ira y llorar de nervios por su maldita presencia que me hacía sentir confundida
— A ver si recapacitabas – dijo serio tomando mi vaso para beber del mismo — tu noviecito tiene buen gusto para embriagarte
— ¡¡¿Quieres callarte?!!
— ¡¡NO!! No lo voy a hacer, y tu…te regresas conmigo a nuestro departamento como debe ser
— ¿Y si no quiero hacerlo? Ya tengo una vida como para que vengas y me la arruines
— ¡¡valla, valla!! La chica se puso ruda – se acercó a mi y besó mis labios, no se porque no me quité, pero el sentirlo reafirmó de nuevo ese sentimiento de atracción hacía su persona, metió su lengua en mi boca y lo separé lentamente
— Vete de aquí – le dije casi en susurros
— Ya vas a regresar, o yo…regresaré por ti – se levantó de la silla y salió del bar
Mis lágrimas estaban al borde del abismo, no quería mirar a Richard, no sabía que iba a decirle, el tiempo se acercó y debía salir a escena de nuevo, me costaba tanto que quería morir. Tomé el micrófono y me puse a cantar, mis notas salían limpias a pesar de que mi garganta experimentaba ese dolor del nudo en la misma, esa presión en mi pecho, cerré mis ojos para no ver a nadie y pensaran que me concentraba en la melodía, pero sus ojos eran lo que mas me martirizaban, ese par de ojos grises que quizá, me mirarían con rencor al terminar la velada…las luces se apagaron, la gente se fue…y yo quedé en el medio del Bar, ya le había dicho a Lu que me quedaría con Richard esta noche…así que no pasó por mi. Escuché las suelas duras de sus zapatos al acercarse, no dijimos nada en el transcurso del camino a su casa, la cual no conocía y sería la primera ves, así que un reflejo de inquietud amenazaba con entrar en mi boca, al llegar, asomé la mirada por la ventana y vi que era una amplia y hermosa casa, con jardín al frente y atrás, detalles y hermosos adornos que dejaban ver su personalidad mas reforzada, me cargó al ponerme en la silla de ruedas, y empujó la misma para entrar a su casa, cerró la puerta, quitó su corbata y colocó sus manos en la cadera al darme la espalda
— Lo lamento – dije en el silencio
— No tienes nada que lamentar – su vos neutra me hizo entrar que estaba bastante enojado y que había arruinado nuestra noche
— No sabía que vendría, precisamente esta noche – aseguré
— No es eso… ¿sabes? – me miró — el imbécil sabe como hacerme enojar sin siquiera conocerme – no dije nada cuando se acercó y se puso de cuclillas para mirarme — eres demasiado para él, y quizá para mi, me sorprende que aun sigas pensando en amarlo después de lo que te ha hecho
— ¿y tu que sabes si no te e contado nada? – le dije al fruncir mi ceño
— Me e dado a la tarea de investigar con que ex convicto estaba la mujer que amo
— ¿me amas? – dije en un suspiro
— ¿no te parece obvio? – volvió a levantarse y caminó a la cocina, tomé las ruedas para ir a él y quedarme viéndolo, tomó un vaso y se sirvió vino al tomar un trago cerró los ojos
— ¿Richard? – levanté mi mano
— Será mejor que vallas a dormir
Se acercó a mi para cargarme y levantarme de aquella silla, trataba de que me mirara pero no lo hacía, llegamos a lo que sería su habitación después de subir una pila larga de escalones, me sentía la peor del mundo en esos momentos…me dejó sentada en la cama y bajó de nuevo para subir mi bolso y la silla de ruedas
— Si necesitas algo, me llamas, estaré en el sofá
— ¿Por qué no duermes aquí? – le dije triste
No me dijo nada, se giró, cerró la puerta y se marchó…
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