sábado, 14 de abril de 2012

Capitulo 100.


• Narra Lu.

Como en aquellas maravillosas historias, las cosas salían bien después de mucho tiempo. Las tempestades fueron desapareciendo poco a poco, el crecimiento de mis pequeños me mantenían muy feliz… el desempeño que ellos tenían en la escuela era muy prometedor, eran los mejores de sus clases. Brian triunfaba en todo el mundo, era uno de los mejores jugadores de futbol, él no podía compararse con nadie sobre la faz de la tierra.

Por otro lado también estaba mi nueva empresa. Estaba teniendo tanto éxito que requería de socios para que me ayudasen con todo el papeleo que debo combatir a diario de miles de personas pidiendo trabajos por parte de mi equipo, por diseños exclusivos; mis fotografías eran una marca exclusiva que me mantenía alegre bajo cualquier punto. Ser la dueña de la compañía me hacía sentir realmente bien, seguía teniendo contacto con Patricia, mi jefa en la compañía anterior a la que pertenecía, seguíamos siendo amigas, ella de vez en cuando me recomendaba lo que tenía que hacer según la circunstancia en la que debiese presentar; ella es una sabia mujer en este rubro y su ayuda siempre viene bien.

Actualmente estamos de gira junto a la banda de Nixie, bordeando las costas limítrofes de los Estados Unidos y México, cerca de baja California y San Diego. Es una linda zona, que te maravilla con los paisajes y sobre todo con la buena gente que por aquí vive.

La manera en que nos tratan es agradable, más aún al notar la exclusiva presencia de mi mejor amiga; su banda ha causado gran revuelo por todas partes, da conciertos como una loca y firma autógrafos como una desquiciada, pero me gusta verla así, se siente bien estar con ella en esas conferencia de prensa, compartir su presencia sobre el escenario y más aún cuando comparte su familia con la mía, todos nuestros pequeños y nuestros maridos juntos revolucionan el lugar… y eso es maravilloso.

—      ¿Bien? – me miró John.
—      No estoy muy convencida con el asunto – levanté las cejas – Creo que el presupuesto da para mucho más querido, si no tienes nada mejor que presentarme debemos dejar esto hasta aquí.
—      No… no puedes rechazar esto – dijo atónito – Es uno de nuestros mejores trabajos.
—      Pero no me gusta.
—      ¿Y que puedo hacer para mejorarlo? – suplicó.
—      Pues hazlo de nuevo.
—      ¡¿Estás loca?!
—      Tengo cientos de personas trabajando en el lugar, pide ayuda, no me molestará que alguien te ayude con esto John, no te compliques – sonreí.

Apretó su mandíbula como guardándose algo que quería gritarme, pero calló, asintió resignado y se marchó por la misma puerta por la que entró. Mi oficina en California no eran tan lujosa como la que tenía en New York, de echo es allá donde está mi base de trabajo, pero con el crecimiento excesivo de mis acciones pude darme el lujo de plantar compañías a lo largo del país… pudiendo así trabajar donde se me plazca la maldita gana, ya saben como es mi vida.

Luego de aquella interrupción, pedí a mi secretaria que trajera un café para beber, comenzaba a hacerse presente el frío de invierno que se estaba acercando ya al hoy. Muy amablemente lo trajo y me avisó de la presencia de una chica que quería verme, le dije que la hiciera pasar en cinco minutos, a lo que ella obedeció.

—      Hola nenaza – rió al entrar con su nuevo corte.
—      No puedo creerlo – dije asombrada.
—      ¿No te gusta? Si es así puedo raparme al nivel de cero.
—      No digas tonterías, te ves hermosamente ruda – sonreí poniéndome de pie.

Ella rió y correspondió. Era Nixie quien venía de la peluquería con su nuevo corte de cabello, se veía realmente diferente pero muy linda, con parte de su cabeza en el lado derecho rapado, dejándolo muy corto y el resto de su cabello seguía tan largo como siempre, peinaba su flequillo al estilo de los ochenta sobre su ojo izquierdo, me parecía que lucía muy bella, además con ese maquillaje que siempre usa resalta ese aire de chica interesante que siempre la ha destacado.

Le ofrecí un café al cuál ella no se opuso y comenzó a charlarme sobre una fiesta sorpresa que quería realizar para el cumpleaños de Corey, era en una semana y lo tenía muy abandonado con este asunto de su gira nacional, entonces acudió a mí para ideas, a las cuales no pude aportar mucho ya que mi imaginación queda exclusivamente para Brian y él no estaba presente como para inspirarme aunque sea un poquito.

—      De todos modos ya se nos ocurrirá algo – le sonreí.
—      Espero que esas ideas no lleguen muy tarde, solo quedan cinco días.
—      No te preocupes, sabes como funciona mi cabeza, Nixie, solo es cosa de tiempo…
—      ¿Estarás ocupada dentro de media hora? – miró su reloj.
—      Creo que no ¿por qué?
—      Debo ir a una tienda para comprarme una chaqueta, vengo por ti para ir al bar un instante ¿te parece? – sonrió.
—      Claro, mientras Brian y Corey no comiencen a llamar porque los niños están aburridos y quieren ver a sus mamis… – reí.
—      Seguro – rió.

Besó mi mejilla al ponerse de pie y partió fuera de mi oficina, yo volví a revisar unas carpetas pequeñas y luego partí para la sesión de fotos que estaba agendada para hoy, me hice presente y todos me miraron con respeto… me encantaba tanto ser la jefa de este lugar, me hacían sentir realmente superior. Vi a mis modelos moverse para las fotos, sus sonrisas tan especiales y radiantes me hacían adorar los viejos recuerdos de cuando yo era una más de las que tomaba las fotografías… Aplaudí tras cada pose de todos los que estaban presentes, su trabajo me mantenían viva.

Entonces acabado ello, salí del edificio y partí al bar en el que me reuniría con mi amiga para beber un poco y reírnos de todo lo que ha pasado. Entré en el bar y la divisé a una cierta distancia en una mesa, me acerqué a ella y sonrió al verme allí; conversamos un poco de lo que haríamos, reímos también con las cosas que ambas vivimos en ciertas ocasiones como fue cuando Jhonny dijo su primera palabra, dijo mi nombre antes de decir mamá o papá, eso a Nixie le causaba mucha risa… hoy en día los pequeños  estaban tan grandes que no puedo creer que el tiempo haya pasado tan rápido.

—      Supe que Jacoby se casó – dijo Nixie antes de beber su trago.
—      ¿En serio? – me asombré.
—      Sí, Corey lo vio hace unos días con una argolla en el dedo, y tomado de la mano con una rusa, creo, o tal vez era sueca… quien sabe – rió.
—      ¿Acaso ya no se hablan con Corey?
—      No, desde que estamos juntos le prohibí que volviera a tener contacto con ese sujeto, sabes que aún seguían en pie sus planes para separarte de Brian.
—      Lo recuerdo…
—      Entonces lo hice elegir, entre él y yo… y está clara su decisión ¿no? – rió.
—      Más que claro – reí – Pero eso es bueno, ¿sabes? Me alegro que haya podido rehacer su vida lejos de nosotros, con nuevas metas en la cabeza y todo eso…
—      Si, debes imaginar como debió haber sufrido aquel hombre con todo lo que pasó – levantó sus cejas otra vez.
—      Pero no hablemos de ello, que aún tengo malos recuerdos nena, aún no puedo creer por todo lo que tuvimos que vivir para conseguir paz luego de casi 10 años más tarde…
—      El tiempo no pasa en vano Lu, ya nos hacemos viejas, así que mejor bebe antes de que ya no puedas hacerlo más – rió.
—      No estoy tan vieja – reí.
—      Si lo estás…

Reímos casi toda la tarde allí conversando sobre los planes que teníamos para futuro, más aún para esta noche, en la cual ella tenía que dar uno de sus tantos conciertos, al que por cierto llegó un poco tarde porque se nos pasó la hora bebiendo y conversando.

Recuerdo haber volado por la carretera a toda velocidad atravesando casi toda la ciudad para llegar al recinto en donde debía presentarse frente a casi 10.000 personas vueltas locas por su música. Corey y Brian estaban allí con nuestros hijos, esperando que apareciéramos como siempre: como si nada hubiera pasado.

Ella subió al escenario gritando como una desquiciada, pero ya estaba tan acostumbrada a eso que en verdad solo me hacía gracia, mientras nosotros permanecíamos junto al escenario con los chicos, disfrutamos de todo el gran espectáculo que ella entregaba a miles de fans. Bajó del escenario luego de casi dos horas y medias desgastando su voz allí arriba. La recibimos con abrazos y gritos, felicitándola por aquel gran show que acababa de regalarnos una vez más.

Al acabar todo el concierto fuimos a comer las dos familias a un lugar que solíamos frecuentar cada vez que veníamos a la costa de este lado del país, los pequeños comían pizza como unos loquillos, ensuciándose como la primera vez, lo que nos hacía sonreír a todos los presentes trayéndonos recuerdos y lindas memorias que quedarán impregnadas en nuestras mentes en el hoy y para siempre.

Aquella noche acabó de la mejor forma, cada uno en su casa disfrutando el uno del otro, mi marido me entregó su amor tan solo como él sabe hacerlo mientras nuestros hijos dormían plácidamente en su cama soñando con algún día ser músicos famosos como su madrina, claro que también querían ser deportistas famosos como su sensual padre que cada vez se volvía más importante para el mundo.


Los días avanzaron notablemente, acabando con la gira de Nixie y con mi vuelta a la ciudad que nunca duerme, aquella en que las personas nunca descansan pero que sin embargo se mantienen con energía las 24 horas del día. Había aparecido en mi oficina aquel calvo que alguna vez trabajó con Richard allá en Alemania, Phil Anselmo, trayéndome unas fotos para que se las firmara, también traía agradables ideas para unas campañas futuras sobre la navidad que se aproximaba y todas esas cosas. Lo recibí, más que mal él adoraba mi trabajo y era por esos gestos que yo seguía haciendo lo que tanto me gusta.

Cuando se marchó le pedí a mi secretaria que llevase la carpeta que me dio y se las entregara a los fotógrafos que correspondían para el trabajo, yo ya no hacía esas cosas, era la dueña, la que se encargaba de decirle a todo el mundo lo que debía hacer, ya no debía mover siquiera un dedo para lograr lo que quería… era la reina del mundo.

Esa noche, al acabar mi turno, tomé un taxi para ir a la gran casa de la familia Taylor, se realizaría un cumpleaños familiar para Corey, con amigos y conocidos, pero también con niños así que no habría tanto escándalo como al que estábamos acostumbradas con Nixie, pero de todas formas lo pasamos genial. Brian y Corey parecían dos pequeños niños, llorando al abrazar a sus hijos e hijas, gritando frente a todos que eran sus mayores tesoros, y por si se lo preguntan, sí, estaban más que borrachos. Yo creía que con Nixie acabaríamos ebrias y bailando sobre alguna mesa o sofá, pero me equivoqué, fueron nuestros maridos quienes dieron el show que hizo reír a todos los presentes.

De una u otra forma ese cumpleaños de Taylor, nos hizo recordar que de almas seguíamos siendo unos desordenados y ambiciosos de juerga. La gente comenzó a irse a eso de las seis de la mañana, los niños se habían ido a dormir a eso de las tres, no tengo la menor idea de cómo pudieron dormir con tanto ruido, las risas eran explosivas y a veces exageradas, tal vez los pequeños estaban muy cansados o porque la habitación de Nixie es aprueba de ruidos… No lo sé.

—      ¿Qué le regalarás a Brian? – me preguntó Corey.
—      No lo sé, pensaba en una camiseta, pero ya no sé ¿Tú que le regalarás a Nixie?
—      Un traje de enfermera para que me baile en la noche – rió.
—      Eres un pervertido, los niños verán eso y sabrán para que es – reí.
—      Si, tienes razón, debo pensar en otra cosa… ¿Me ayudas? – sonrió.
—      Claro, mientras no me pidas que me pruebe nada…
—      Demonios – rió.

Entramos a una gran tienda y compramos ropa para nuestras parejas, también para nuestros hijos. Pasaríamos la navidad juntos, como una gran familia, ambos matrimonios y todos nuestros niños, gozando de una cena familiar que jamás olvidaríamos… lo hacíamos todos los años, así que ya sabíamos a lo que teníamos que enfrentarnos; como lo eran las historias de Brian cuando era un adolescente y robaba cartas de beisbolistas en la tienda de su tío, o cuando Corey decía que nadie podía bailar mejor que él entonces mi marido se ponía de pie y hacían una estúpida competencia de baile extraño, o cuando Nixie contaba sus historias de cuando quería beber y pedía dinero en la calle… pero yo tampoco quedo fuera… Pero no contaré nada de mis cosas, porque son realmente vergonzosas.

Cuando llegó la nochebuena estábamos todos en casa de Nixie, comiendo el pavo entre todos, hablando de ciertas cosas que hasta los niños reían, algunas eran incoherentes, otras tenían sentido pero eran humillantes… pero el ambiente era agradable y sin duda acogedor. Cuando ya era media noche hicimos el brindis de navidad, dándonos un abrazo y dándole a los niños galletas con leche, burlándonos también porque Brian derramó vino sobre su camiseta y Corey había tenido que prestarle una, pero para hacer de la ocasión algo más especial, la camiseta de Corey tenía unas letras que señalaba: Me gustan los ponis.

—      Pero que bien te queda esa remera – reía Nixie.
—      Soy un súper hombre – jugaba Brian.
—      Sí… un súper hombre – ironizó el rubio.
—      No le hagas caso mi amor, te ves sexy de todas formas – besé a Brian.
—      No mientas Lu, si ya está consciente de que no es así – rieron los chicos.
—      ¡Basta! Él es muy sexy, incluso si llegase a usar solo un taparrabos – sonreí.
—      Me gusta la idea – me tomó de la cintura – Podríamos dejar a Nixie y Corey con nuestros hijos mientras vamos al cuarto de arriba ¿no te parece?
—      Me encanta la idea….
—      ¡Oigan! ¿Quiénes demonios se creen? – rió Nixie a toda voz – Hoy no somos niñera de nadie, además es navidad y debemos disfrutar del momento… JUNTOS – me interrumpió.
—      Dejen de pelear mujeres – dijo Corey – mejor brindemos por esta bella noche…
—      ¡Sí! – gritó Brian.
—      Traeré el vino – sonrió mi amiga – Y jugo para los pequeños.

Entonces fue por ello a la cocina, riendo de los comentarios extraños que hacían este par de hombres, eran peor que los mismos niños que reían del mismo modo que ellos. Mis hijos estaban muy felices al compartir con lo que era nuestra gran familia, disfrutando del más mínimo detalle… gozando de las tonterías que decía su padre, de los bailes de su madre y de las cosas que hablábamos todos.

Cuando ya era media noche el teléfono sonó, era mi madre quien llamaba para desearnos una muy feliz navidad a todos, incluyendo a Nixie y su familia, ella sabía que Bauer no tenía familia y que ella era como su madre sustituta… Luego llamaron los integrantes de mi grupo de trabajo, deseando mucha alegría en esta noche, también llamaron los amigos de la banda de Nixie y los compañeros de equipo de Brian. Ahora que lo pienso no sé como diablos obtuvieron el teléfono de esta casa… de seguro Brian tiene que ver con eso…

—      Creo que ahora los niños deben irse a dormir porque santa está por llegar… y no le gusta que los niños no estén dormidos – me guiñó un ojo Nixie.
—      Si, es verdad, a santa no le gustan los niños desobedientes – agregó Brian.
—      Está bien, nos iremos a dormir – rió Osmar.
—      ¡¡Esperen!! Hay algo que debo hacer antes de que se vayan – grité poniéndome de pie.

No paramos de reír durante toda la noche, cuando ya se hacía tarde y los niños debían irse a dormir para al otro día abrir los regalos que santa les traería, saqué mi cámara e hice que todos se juntaran junto al gran árbol que había en la sala, preparé la cámara en modo automático y corrí al gran grupo familia que yacía frente y cuando el flash apareció, capturó una imagen que sería recordada hasta el fines de mis días. Con mi marido, con mi mejor amiga y su esposo, mis hijos y sus primos del alma, haciéndome recordar por todo lo malo que tuve que vivir hace ya mucho tiempo, pero no me di por vencida… y pude llegar más lejos de lo que los demás creían.

No importa lo que los demás digan, o lo que hagan contra mí… o mucho menos si ellos quieren que haga lo que ellos quieren, con los años me di cuenta, de que soy yo la dueña de mi vida, y que toda pesadilla llega a su fin.



sábado, 24 de marzo de 2012

Capitulo 99


Narra Nixie

    No nena, acomódate más al centro, necesito que tus hermosos glúteos se vean en la cámara – suplicaba con una sonrisa
    De acuerdo ya

Aun seguía en el trabajo de modelaje, lo hacía cuando descansaba de mis giras, ¿Y con quien trabajaba? Nadie más que con Lu, me sentía cómoda además de que ella me daba el permiso necesario cuando debía salir del país y explayarme en lo que más me gusta hacer.

    No, Sofía…ven acá cariño, tu tía está ocupada ahora

Habían pasado casi 3 años, Lu tenía dos hermosos niños, Osmar de 6 años y Sofía de 2 años y medio…la cual volvía loca a Lu…a la niña le encantaba estar de allá para acá en el estudio…mientras Brian jugaba fuera del país, el equipo del Bayern lo había comprado…una liga alemana que le iba muy bien en esto de las finales…mientras que en mi caso. Corey nos apoyaba como Manager de la banda mientras que criábamos a nuestros pequeños, Phoenix de 3 años y Johnny de 2 años…este último era idéntico a su padre…cabellos rubios con esa sonrisa simplona que suele poner Corey cuando quiere algo, con esos ojos azules que me encantan y su carisma impredecible que me hace darle lo quiere…es un niño agradecido y eso…me mantiene firme desde ahora…

    ¿Qué te parece así?
    Bien, tu si me sabes leer el pensamiento – decía ella agradecida mientras Sofía observaba

Quizá unas dos horas y con eso era suficiente, regresé al baño para quitarme el maquillaje que abundaba en mi rostro y me puse solo unos pans flojos color gris, una blusa roja de tirantes algo escotada y mis tenis que hacían juego con la blusa…me despedí de todos y subí a mi auto…manejé aproximadamente 10 minutos del trabajo hasta mi casa…

    ¿Cómo te fue? – besó mis labios
    Bien, aunque ya se comienza a poner tedioso…las fotos cada vez deben verse mejor, por lo que Lu me exige mucho
    Golpéala

Lo miré de mala gana con media sonrisa y este negó al sonreír y volver a besarme pero ahora más despacio…y me separé con una sonrisa…

    No juegues, Corey…los niños pueden ver
    No están los niños – me separé de él
    ¿Dónde los dejaste?
    Se me perdieron – se acercó de nuevo
    Ya no juegues rubio, ¿Dónde están?
    Buen…están en sus cuartos – bufó

Reí cuando mordí su mejilla y me separé al caminar…llegué a la habitación de Phoenix y tarareaba una canción de Metallica, una de las más tranquilas…sonreí cuando besé sus cabellos cobrizos y ella giró al rodearme con sus manitas…

    ¿Qué haces mi amor?
    Peinaba mis muñecas, Johnny las agarró para verlas pero…es algo grosero conmigo
    Tranquila, princesa…recuerda que es pequeño…y aun no sabe cómo cuidar las cosas
    Si, por eso no le dije nada, mami
    Eres una niña muy inteligente

Besé su frente y fui al cuarto de Johnny…sus ojitos yacían cerrados abrazando las mantas que le había comprado…me acerqué y besé su frente, Phoenix también apagó la luz de su recámara y se durmió enseguida…entré al cuarto de nosotros y Corey se puso unos anteojos en la punta de su nariz y tomó un libro…sonreí cuando este me miraba por encima de los anteojos…

    Pareces anciano mirándome así
    ¿quieres ver que no lo soy?
    No me convences

Dije riendo cuando sentí que me jaló algo fuerte y me tiró a la cama, las carcajadas salir de mi garganta se escuchaban mas que otra cosa y me hizo callar con sus labios cuando tomé aire por mi nariz…

    Despertarás a los niños – susurró cerca de mi boca
    Lo siento – reí como una borracha

Sus labios me volvieron a callar…y ahí, la ropa comenzó a desaparecer.
Sentir los empujones de su cadera sobre la mía, haciendo que mis muslos fríos comiencen a calentarse y arder por la fricción, querer morder y desbaratar su piel sin siquiera hacer el máximo esfuerzo, sentía la vida recorrer en mi interior a través de él…creo que no me sentía arrepentida de haber escogido a un rubio sensual, sexy, caballeroso y sobre todo…inteligente y que sabe amar.

A pesar de lo que vivimos en un comienzo, de que me lastimara en muchas ocasiones, de que no supiera manejar la situación…hizo que me diera cuenta de que lo extrañaba…de que su cuerpo y su presencia, así como su apoyo, eran incondicionales e importantes para poder subir cada vez más…

    Te amo, preciosa…
    ¡¡Eres…increíble…Corey!! Te amo, te amo demasiado…

Gemíamos cuando su pecho se recargaba en mi espalda, sintiendo sus manos recorrer mi cuerpo, una en mi trasero y la otra recargada en la cama, sentía sus rodillas hacer esfuerzo en el colchón, sus dientes aferrarse en mi espalda y su lengua no dejar ni un pedazo de piel seco…era increíble y podría durar horas estando aquí él y yo…pero me desesperaba no poder gritar como me gustaba…los niños estaban dormidos en sus habitaciones, y a pesar de que la casa era grande, las paredes eran de mazapán…

Aturdidos, mojados y enamorados quedamos sobre la cama, desnudos al verlo mirar el techo, yo me acomodé de costado al jugar alrededor de sus pezones y él sonreía al cerrar sus ojos y besé cada párpado con cuidado…durmiendo como jamás en la vida después de un día cansado…lleno de trabajo…

    ¿mami? – escuché su pequeña voz
    ¿Qué pasa Phoenix? – me tallé los ojos

Miré a través de mi empañoza mirada que sus manos estaban llenas de sangre, mis ojos se abrieron de mas y me asusté terriblemente…

    ¡¡Por Dios cariño!! ¿Qué pasó?
    Me corté…mami…
    ¿Qué pasó? – dijo Corey dormido

Me levanté de la cama al tomar a mi hija y llevarla al baño, la subí al lavamanos y comencé a dejar caer el agua y ver donde se había cortado…tenía un enorme corte en su brazo cerca de la muñeca…me asusté bastante cuando le puse algo para que dejara de salir sangre…me vestí con lo primero que vi y corrí al auto, ni le di el permiso a Corey de llevarme o nisiquiera le hice caso.

    ¿Cómo está?
    Bien…solo que si fue algo profunda la herida…perdió algo de sangre pero ya le estamos poniendo…su sangre es compatible con la de su hija – dijo sonriendo el doctor con esas barbas blancas…
    Gracias a dios…y a usted…claro – reí nerviosa — ¿puedo verla?
    Claro…

Caminé a ese cuarto cuando…la imagen de verla acostada sobre una cama blanca y ver su pequeño cuerpo conectado a esos malditos cables…me senté a su lado con mi brazo doblado…acababa de donarle sangre…

    ¿Me dirás que pasó?

Ella giró a otro lado y yo tomé su mentón al hacer que me mire…

    Cariño…no voy a molestarme
    Si lo harás…
    Si no me dices que pasó…no puedo leerte la mente, mi amor
    Quería cortarme el cabello como sueles hacerlo tu…me gusta el corte que  tienes en uno de tus conciertos…tomé las tijeras de tu cuarto y…quería salir corriendo pero me tropecé y…


Cerré mis ojos al no querer imaginar esa escena, creo que para cualquier madre…sería horrible ver a su hija clavarse las tijeras…me sentía culpable…y besé sus acolchadas y rosadas mejillas…

    Prométeme que cuando quieras cortarte el cabello, me dirás a mí y yo con gusto podré cortártelo cariño…
    Lo lamento, mami – sus ojos mil querían llorar y yo sonreí
    No llores mi amor, no estoy molesta…solo que me sacaste un enorme susto…
    Prometo no volver a hacerlo, mami

Le habían puesto 4 puntos en su pequeño brazo, debía cuidarla bien así que…nada de trabajo por un mes…

    ¿Qué pasó? Me dejaste hablando solo
    Perdón, cielo…la niña tuvo un accidente, está bien…en un rato estamos en casa
    Bueno…debo irme a trabajar y…Johnny estará con Lu, ¿de acuerdo?
    Está bien, pasará por él en cuanto termine aquí…
    Te amo…
    Y yo a ti, ya no te preocupes tanto…si de por si eres viejo…no quiero que te arrugues
    Calla hermosa mujer – reí al escucharlo — adiós enana
    Adiós, viejo

Colgué con una sonrisa y miré a mi bebe dormida…miré a todos lados…pequeñas cosas como estas pasaban, pero solo eran cosas importantes y muy pequeñas…lo demás estaba saliendo de maravilla…me salían ideas para canciones e inventé una sobre ésta ocasión…el hecho de ver a una parte de mi vida amenazada por unas tijeras me sacaban la imaginación y creatividad al revolver las palabras…comencé a escribir…

    Hola Lu
    Hola preciosa – miró a Phoenix — ¿Cómo sigues, princesa?
    Bien, tía… ¿puedo ver la tele con Sofía?
    Si mi amor, está en su cuarto…anda ve…

Se fue caminando con cuidado y ahí la miré a ella…su sonrisa me mantenía bien y la abracé…caminamos a la cocina y preparamos unos fuertes cafés…

    ¿Y tú marido? – sonreí al beber
    No ha llegado y no me ha dicho cuando, según él llegaba ayer, y mira ¿lo ves? A veces me dan ganas de matarlo pero…cuando lo veo no puedo – rió
    Quizá te tenga una sorpresa
    Como sea, no me avisa – se hacía la orgullosa y sentida
    ¿Johnny está con Osmar?
    Si, están jugando en el patio… ¿Cómo vas con el rubio?
    Ayer hicimos el amor toda la noche ¿Qué te dice eso?
    Que van muy bien

Se carcajeó y eso me hizo reír aun mas a mí…me gustaba ser abierta con ella, al menos me comprendía y no me miraba extraño…mi vida simplemente era la mejor…y no quería cambiarla por nada del mundo

miércoles, 15 de febrero de 2012

Capitulo 98



• Narra Lu.

Lo que estaba pasando era angustiante, pero esperanzador. Permanecimos con Brian junto a Corey para darle nuestro apoyo mientras se daba inicio a la labor de parto de Nixie, una pequeña niña sería la nueva integrante de la familia. Dicho acto comenzó desde temprano, a eso de las 7.15 am; debo admitir que tenía mucho sueño pero pese a ello permanecí aquí en el hospital para no abandonar a mi amiga y a su marido que estaba tan nervioso como Brian cuando nació Osmar.

      Corey ¿No quieres un cigarrillo? – le preguntó Brian.
      No, dejé de fumar desde que Nixie esta embarazada – sonrió nervioso.
      Entonces acompáñame afuera, para que te calmes un poco – rió.
      No, quiero ser el primero en saber del nacimiento de mi hija…
      Vamos hombre, acaba de ingresar, vamos a fuera un poco, deben conectarla… siquiera han iniciado – insistió.
      Está bien – miró por las puertas – vamos…
      Yo les aviso cualquier cosa – les sonreí.

Brian me guiñó un ojo y se lo llevó, desaparecieron un par de minutos y llegó Richard, se había enterado de la noticia… Me asombré bastante y más que nada me preocupaba la reacción que tendría Taylor al verlo aquí.

      ¿Qué haces aquí? – me puse de pie preocupada.
      Vengo a ver a Nixie…
      Richard, si Corey te ve se armará un gran lío…
      Tranquila, solo quiero saber de ella – levantó las cejas.
      Pues acaban de ingresarla…

En eso salió un doctor mirando a todas partes, como buscando a alguien, lo observé atenta, confundida.

      ¿Dónde está el señor Taylor? – me miro.
      Está afuera, tomando aire – apunté a la puerta.
      ¿Podría ser tan amable, señorita, de llamarlo? El proceso de cesárea dará a inicio y supongo que él querrá estar presente – dijo cortés el doctor.
      ¿YA? – grité – Si, si, ya voy…

Dejé a Richard y corrí afuera. Tome del hombro a Corey y lo miré como una loca.

      Ya va a comenzar – le grité histérica – El doctor te quiere allá
      ¡Seré padre maldita sea! – rió animado.

Corrió adentro mientras que con Brian sonreíamos, parecíamos los padres de estos dos y eso me hacía sentir realmente bien. Con la emoción del momento Corey no se dio cuenta de la presencia de Richard aquí, eso fue bastante bueno, porque hubiera sido bastante feo que comenzaran a intercambiar feas palabras; es cierto que había pasado mucho tiempo desde que comenzó todo, pero estos dos jamás arreglaron sus diferencias, y es por eso que Kruspe había tomado la decisión de alejarse de la vida de Nixie un buen tiempo, también es por eso que me asombró su presencia este día, aquí.

      ¿Cómo crees que sea nuestra ahijada? – sonrió Brian tomando asiento.
      Me gustaría que heredara la misma sonrisa de su madre y pues el carisma de su padre – lo miré dulcemente.
      Sea como sea, la niña será hermosa – agregó Richard a la distancia, ansioso.
      ¿Por qué lo dices? – reí sabiendo lo que estaba pensando.
      Tiene a quien salir ¿no lo crees? Más que mal su padre y su madre son personas atractivas, con un carácter distintivo y una personalidad admirable, la chica será maravillosa – sonrió melancólico.

Me dolía un poco verlo así, me sentía bien, pero frustrada por su estado de persona alógena a nuestra ‘familia’.

Ya eran cerca de las 10 de la mañana cuando el doctor salió a darnos la noticia, la bebé había nacido sin problemas, la que estaba más complicada en esto era la madre; estaban estabilizándola cuando Corey se asomó por la ventana de vidrio con una pequeña bebé entre sus brazos.

      Oh por Dios… –sonreí cubriendo mi boca.

Era una ricura hermosa, una pequeña con rubios cabellos, casi blancos, con una piel tan clara como la de sus padres, y con unos azules ojos que resaltaban con su pequeña nariz adornando su rostro. Corey estaba llorando, llorando de felicidad, con esa sonrisita dulce que a veces demostraba frente a nosotros. Brian tomó mi mano y la apretó con fuerza, él también estaba emocionado, como si él fuera el padre; eso me hizo sentir muy bien, me hizo recordar el nacimiento de Osmar… aquel maravilloso día.

      Que recuerdos…
      Dios, Brian ¡Seamos padres otra vez! – reí secando mis lágrimas.
      Pero mi amor, no llores – rió Brian.
      Es que… que lindo momento…

Él reía mientras yo lloraba, Corey vino hasta nosotros y nos mostró a la pequeña, Richard también pudo verla, él estaba feliz igual que todos, y Corey no hizo escándalo alguno, muy por el contrario: estaba feliz que todos vieran a su hija.

      Es hermosa – sonrió el alemán.
      Claro que lo es, es la niña más hermosa del mundo – dijo orgulloso el padre.
      ¿Cómo está Nixie? – pregunté.
      Bien, es decir, su presión bajó demasiado, y la estaban estabilizando cuando me dejaron salir con mi hija… ya debe estar mejor
      ¿Cuándo sabremos de ella? – dije preocupada.
      No lo sé…

Eso me dejó un poco preocupada, tenía la necesidad de saber de ella…
Pasaron unos treinta minutos donde mimamos a la pequeña de ojos azules y el doctor apareció para decirnos que Nixie ya estaba mejor, podríamos pasar a la habitación para verla y felicitarla. Richard prefirió tomar distancia y marcharse antes de tiempo, Corey nos llevó hasta la habitación con la pequeña entre sus brazos.

      ¡Felicidades! – grité al entrar en la habitación, armando un alboroto.

Ella sonrió cansada, encogiendo sus pequeños ojos, la abracé con cuidado y Brian hizo lo mismo, Corey le dio a la pequeña para que le diera leche de su seno, era una figura muy tierna.

      ¿Cómo te sientes?
      Bien, un poco cansada, pero ya estoy mejor – sonrió.
      ¿Entonces? ¿Cómo se llama la pequeña? – preguntó Brian.
      Phoenix… Phoenix Taylor – sonrió ella.
      Que bello… nombre – dije muy a gusto.
      ¿Les gusta? Saben que Nixie es complicada con sus gustos… costó mucho para que se decidiera por uno – rió Taylor.
      Es un lindo nombre, maravilloso. Nuestra ahijada tiene el nombre más lindo del mundo – dijo dulce Brian apegándome a él desde la cintura.

El tiempo avanzó rápido, habían pasado tantas cosas… las dulces melodías del presente hacían olvidar los malos ratos del pasado. Nuestras vidas han mejorado categóricamente, sin restricciones y sí, con muchas percepciones de diferente tipo. Como hace algún tiempo… mis vacaciones habían sido planeadas aquí en Francia, en unas remotas playas, con toda la familia Haner y Taylor, con los últimos integrantes y con nuevas metas en mente.

Gracias a la suerte que ha tenido mi trabajo, alcancé mi sueño de tener mi propia empresa de fotografía, yo siendo la dueña tenía el poder de todo, al fin no habría nadie que me dijera lo que tengo que hacer, mi hijo ya cumplió los 3 años y desde hace algún tiempo hemos estado afrontando los cambios que ha llevado la pequeña Phoenix, mi ahijada, mi tesorito.

Brian se volvió el titular de su equipo de futbol, es un orgullo para nosotros decir que los grandes equipos del mundo se pelean por tener a Haner dentro de su plantilla, su gran desempeño le ha ayudado a llegar tan lejos como las leyendas de la televisión.

Mi familia está siendo complementada de la mejor forma, no podría pedir que mejorase más, porque es cierto que soy muy feliz ahora, con la paz que abunda a mí alrededor… soy muy afortunada de tener a mi mejor amiga conmigo, ya que ahora salía mucho de gira con su banda, y vaya que tiene tiempo para los fans.

      Nunca imaginé que estaríamos aquí en Francia… bebiendo piña colada – reía.
      ¡Estás serán las mejores vacaciones de nuestras vidas! – grité.
      No te apresures tanto… le puedes hacer daño al bebé – me recriminó Brian.
      No te preocupe, no le hace daño Brian, es solo un feto en crecimiento – reí.
      No hables así de tu hijo – rió Nixie.

Corey estaba en la orilla de la playa cuidando de Phoenix y de Osmar, mientras que nosotros tres tomábamos sol. Por si tienen dudas sobre lo que dice Brian, pues sí, estoy embarazada de 6 semanas. Como lo dije, nuestra vida está cambiando… tal vez demasiado rápido, los cambios aceleran toda situación y mucho más para una ejecutiva tan importante como yo. Con Brian nos volveremos de esas típicas familias faranduleras llenas de niños, no, solo bromeo, pero las cosas que estoy viviendo si dan mucho para hablar y para pensar también… ¿Pero quien dijo que eso era malo?