• Narra Nixie
—
No nena, acomódate más al centro,
necesito que tus hermosos glúteos se vean en la cámara – suplicaba con una
sonrisa
—
De acuerdo ya
Aun seguía en el trabajo de modelaje, lo hacía
cuando descansaba de mis giras, ¿Y con quien trabajaba? Nadie más que con Lu,
me sentía cómoda además de que ella me daba el permiso necesario cuando debía
salir del país y explayarme en lo que más me gusta hacer.
—
No, Sofía…ven acá cariño, tu tía
está ocupada ahora
Habían pasado casi 3 años, Lu tenía dos
hermosos niños, Osmar de 6 años y Sofía de 2 años y medio…la cual volvía loca a
Lu…a la niña le encantaba estar de allá para acá en el estudio…mientras Brian
jugaba fuera del país, el equipo del Bayern lo había comprado…una liga alemana
que le iba muy bien en esto de las finales…mientras que en mi caso. Corey nos
apoyaba como Manager de la banda mientras que criábamos a nuestros pequeños,
Phoenix de 3 años y Johnny de 2 años…este último era idéntico a su padre…cabellos
rubios con esa sonrisa simplona que suele poner Corey cuando quiere algo, con
esos ojos azules que me encantan y su carisma impredecible que me hace darle lo
quiere…es un niño agradecido y eso…me mantiene firme desde ahora…
—
¿Qué te parece así?
—
Bien, tu si me sabes leer el
pensamiento – decía ella agradecida mientras Sofía observaba
Quizá unas dos horas y con eso era suficiente,
regresé al baño para quitarme el maquillaje que abundaba en mi rostro y me puse
solo unos pans flojos color gris, una blusa roja de tirantes algo escotada y
mis tenis que hacían juego con la blusa…me despedí de todos y subí a mi auto…manejé
aproximadamente 10 minutos del trabajo hasta mi casa…
—
¿Cómo te fue? – besó mis labios
—
Bien, aunque ya se comienza a
poner tedioso…las fotos cada vez deben verse mejor, por lo que Lu me exige
mucho
—
Golpéala
Lo miré de mala gana con media sonrisa y este
negó al sonreír y volver a besarme pero ahora más despacio…y me separé con una
sonrisa…
—
No juegues, Corey…los niños pueden
ver
—
No están los niños – me separé de
él
—
¿Dónde los dejaste?
—
Se me perdieron – se acercó de
nuevo
—
Ya no juegues rubio, ¿Dónde están?
—
Buen…están en sus cuartos – bufó
Reí cuando mordí su mejilla y me separé al
caminar…llegué a la habitación de Phoenix y tarareaba una canción de Metallica,
una de las más tranquilas…sonreí cuando besé sus cabellos cobrizos y ella giró
al rodearme con sus manitas…
—
¿Qué haces mi amor?
—
Peinaba mis muñecas, Johnny las
agarró para verlas pero…es algo grosero conmigo
—
Tranquila, princesa…recuerda que
es pequeño…y aun no sabe cómo cuidar las cosas
—
Si, por eso no le dije nada, mami
—
Eres una niña muy inteligente
Besé su frente y fui al cuarto de Johnny…sus
ojitos yacían cerrados abrazando las mantas que le había comprado…me acerqué y
besé su frente, Phoenix también apagó la luz de su recámara y se durmió
enseguida…entré al cuarto de nosotros y Corey se puso unos anteojos en la punta
de su nariz y tomó un libro…sonreí cuando este me miraba por encima de los
anteojos…
—
Pareces anciano mirándome así
—
¿quieres ver que no lo soy?
—
No me convences
Dije riendo cuando sentí que me jaló algo
fuerte y me tiró a la cama, las carcajadas salir de mi garganta se escuchaban
mas que otra cosa y me hizo callar con sus labios cuando tomé aire por mi nariz…
—
Despertarás a los niños – susurró cerca
de mi boca
—
Lo siento – reí como una borracha
Sus labios me volvieron a callar…y ahí, la
ropa comenzó a desaparecer.
Sentir los empujones de su cadera sobre la
mía, haciendo que mis muslos fríos comiencen a calentarse y arder por la
fricción, querer morder y desbaratar su piel sin siquiera hacer el máximo
esfuerzo, sentía la vida recorrer en mi interior a través de él…creo que no me
sentía arrepentida de haber escogido a un rubio sensual, sexy, caballeroso y
sobre todo…inteligente y que sabe amar.
A pesar de lo que vivimos en un comienzo, de
que me lastimara en muchas ocasiones, de que no supiera manejar la situación…hizo
que me diera cuenta de que lo extrañaba…de que su cuerpo y su presencia, así
como su apoyo, eran incondicionales e importantes para poder subir cada vez más…
—
Te amo, preciosa…
—
¡¡Eres…increíble…Corey!! Te amo,
te amo demasiado…
Gemíamos cuando su pecho se recargaba en mi
espalda, sintiendo sus manos recorrer mi cuerpo, una en mi trasero y la otra
recargada en la cama, sentía sus rodillas hacer esfuerzo en el colchón, sus
dientes aferrarse en mi espalda y su lengua no dejar ni un pedazo de piel seco…era
increíble y podría durar horas estando aquí él y yo…pero me desesperaba no
poder gritar como me gustaba…los niños estaban dormidos en sus habitaciones, y
a pesar de que la casa era grande, las paredes eran de mazapán…
Aturdidos, mojados y enamorados quedamos sobre
la cama, desnudos al verlo mirar el techo, yo me acomodé de costado al jugar
alrededor de sus pezones y él sonreía al cerrar sus ojos y besé cada párpado
con cuidado…durmiendo como jamás en la vida después de un día cansado…lleno de
trabajo…
—
¿mami? – escuché su pequeña voz
—
¿Qué pasa Phoenix? – me tallé los
ojos
Miré a través de mi empañoza mirada que sus
manos estaban llenas de sangre, mis ojos se abrieron de mas y me asusté
terriblemente…
—
¡¡Por Dios cariño!! ¿Qué pasó?
—
Me corté…mami…
—
¿Qué pasó? – dijo Corey dormido
Me levanté de la cama al tomar a mi hija y
llevarla al baño, la subí al lavamanos y comencé a dejar caer el agua y ver
donde se había cortado…tenía un enorme corte en su brazo cerca de la muñeca…me
asusté bastante cuando le puse algo para que dejara de salir sangre…me vestí
con lo primero que vi y corrí al auto, ni le di el permiso a Corey de llevarme
o nisiquiera le hice caso.
—
¿Cómo está?
—
Bien…solo que si fue algo profunda
la herida…perdió algo de sangre pero ya le estamos poniendo…su sangre es
compatible con la de su hija – dijo sonriendo el doctor con esas barbas blancas…
—
Gracias a dios…y a usted…claro –
reí nerviosa — ¿puedo verla?
—
Claro…
Caminé a ese cuarto cuando…la imagen de verla
acostada sobre una cama blanca y ver su pequeño cuerpo conectado a esos
malditos cables…me senté a su lado con mi brazo doblado…acababa de donarle
sangre…
—
¿Me dirás que pasó?
Ella giró a otro lado y yo tomé su mentón al
hacer que me mire…
—
Cariño…no voy a molestarme
—
Si lo harás…
—
Si no me dices que pasó…no puedo
leerte la mente, mi amor
—
Quería cortarme el cabello como
sueles hacerlo tu…me gusta el corte que
tienes en uno de tus conciertos…tomé las tijeras de tu cuarto y…quería
salir corriendo pero me tropecé y…
Cerré mis ojos al no querer imaginar esa
escena, creo que para cualquier madre…sería horrible ver a su hija clavarse las
tijeras…me sentía culpable…y besé sus acolchadas y rosadas mejillas…
—
Prométeme que cuando quieras cortarte
el cabello, me dirás a mí y yo con gusto podré cortártelo cariño…
—
Lo lamento, mami – sus ojos mil
querían llorar y yo sonreí
—
No llores mi amor, no estoy
molesta…solo que me sacaste un enorme susto…
—
Prometo no volver a hacerlo, mami
Le habían puesto 4 puntos en su pequeño brazo,
debía cuidarla bien así que…nada de trabajo por un mes…
—
¿Qué pasó? Me dejaste hablando solo
—
Perdón, cielo…la niña tuvo un
accidente, está bien…en un rato estamos en casa
—
Bueno…debo irme a trabajar y…Johnny estará con Lu, ¿de acuerdo?
—
Está bien, pasará por él en cuanto
termine aquí…
—
Te amo…
—
Y yo a ti, ya no te preocupes
tanto…si de por si eres viejo…no quiero que te arrugues
—
Calla hermosa mujer – reí al escucharlo — adiós enana
—
Adiós, viejo
Colgué con una sonrisa y miré a mi bebe
dormida…miré a todos lados…pequeñas cosas como estas pasaban, pero solo eran
cosas importantes y muy pequeñas…lo demás estaba saliendo de maravilla…me
salían ideas para canciones e inventé una sobre ésta ocasión…el hecho de ver a
una parte de mi vida amenazada por unas tijeras me sacaban la imaginación y
creatividad al revolver las palabras…comencé a escribir…
—
Hola Lu
—
Hola preciosa – miró a Phoenix — ¿Cómo
sigues, princesa?
—
Bien, tía… ¿puedo ver la tele con
Sofía?
—
Si mi amor, está en su cuarto…anda
ve…
Se fue caminando con cuidado y ahí la miré a
ella…su sonrisa me mantenía bien y la abracé…caminamos a la cocina y preparamos
unos fuertes cafés…
—
¿Y tú marido? – sonreí al beber
—
No ha llegado y no me ha dicho
cuando, según él llegaba ayer, y mira ¿lo ves? A veces me dan ganas de matarlo
pero…cuando lo veo no puedo – rió
—
Quizá te tenga una sorpresa
—
Como sea, no me avisa – se hacía
la orgullosa y sentida
—
¿Johnny está con Osmar?
—
Si, están jugando en el patio… ¿Cómo
vas con el rubio?
—
Ayer hicimos el amor toda la noche
¿Qué te dice eso?
—
Que van muy bien
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