• Narra Lu.
Lo que estaba pasando era angustiante, pero esperanzador.
Permanecimos con Brian junto a Corey para darle nuestro apoyo mientras se daba
inicio a la labor de parto de Nixie, una pequeña niña sería la nueva integrante
de la familia. Dicho acto comenzó desde temprano, a eso de las 7.15 am; debo
admitir que tenía mucho sueño pero pese a ello permanecí aquí en el hospital
para no abandonar a mi amiga y a su marido que estaba tan nervioso como Brian
cuando nació Osmar.
—
Corey ¿No quieres un cigarrillo? –
le preguntó Brian.
—
No, dejé de fumar desde que Nixie
esta embarazada – sonrió nervioso.
—
Entonces acompáñame afuera, para
que te calmes un poco – rió.
—
No, quiero ser el primero en saber
del nacimiento de mi hija…
—
Vamos hombre, acaba de ingresar,
vamos a fuera un poco, deben conectarla… siquiera han iniciado – insistió.
—
Está bien – miró por las puertas –
vamos…
—
Yo les aviso cualquier cosa – les
sonreí.
Brian me guiñó un ojo y se lo llevó, desaparecieron un par
de minutos y llegó Richard, se había enterado de la noticia… Me asombré
bastante y más que nada me preocupaba la reacción que tendría Taylor al verlo
aquí.
—
¿Qué haces aquí? – me puse de pie
preocupada.
—
Vengo a ver a Nixie…
—
Richard, si Corey te ve se armará
un gran lío…
—
Tranquila, solo quiero saber de
ella – levantó las cejas.
—
Pues acaban de ingresarla…
En eso salió un doctor mirando a todas partes, como
buscando a alguien, lo observé atenta, confundida.
—
¿Dónde está el señor Taylor? – me
miro.
—
Está afuera, tomando aire – apunté
a la puerta.
—
¿Podría ser tan amable, señorita,
de llamarlo? El proceso de cesárea dará a inicio y supongo que él querrá estar
presente – dijo cortés el doctor.
—
¿YA? – grité – Si, si, ya voy…
Dejé a Richard y corrí afuera. Tome del hombro a Corey y lo
miré como una loca.
—
Ya va a comenzar – le grité
histérica – El doctor te quiere allá
—
¡Seré padre maldita sea! – rió
animado.
Corrió adentro mientras que con Brian sonreíamos,
parecíamos los padres de estos dos y eso me hacía sentir realmente bien. Con la
emoción del momento Corey no se dio cuenta de la presencia de Richard aquí, eso
fue bastante bueno, porque hubiera sido bastante feo que comenzaran a
intercambiar feas palabras; es cierto que había pasado mucho tiempo desde que
comenzó todo, pero estos dos jamás arreglaron sus diferencias, y es por eso que
Kruspe había tomado la decisión de alejarse de la vida de Nixie un buen tiempo,
también es por eso que me asombró su presencia este día, aquí.
—
¿Cómo crees que sea nuestra
ahijada? – sonrió Brian tomando asiento.
—
Me gustaría que heredara la misma
sonrisa de su madre y pues el carisma de su padre – lo miré dulcemente.
—
Sea como sea, la niña será hermosa
– agregó Richard a la distancia, ansioso.
—
¿Por qué lo dices? – reí sabiendo
lo que estaba pensando.
—
Tiene a quien salir ¿no lo crees? Más
que mal su padre y su madre son personas atractivas, con un carácter distintivo
y una personalidad admirable, la chica será maravillosa – sonrió melancólico.
Me dolía un poco verlo así, me sentía bien, pero frustrada
por su estado de persona alógena a nuestra ‘familia’.
Ya eran cerca de las 10 de la mañana cuando el doctor salió
a darnos la noticia, la bebé había nacido sin problemas, la que estaba más
complicada en esto era la madre; estaban estabilizándola cuando Corey se asomó
por la ventana de vidrio con una pequeña bebé entre sus brazos.
—
Oh por Dios… –sonreí cubriendo mi
boca.
Era una ricura hermosa, una pequeña con rubios cabellos,
casi blancos, con una piel tan clara como la de sus padres, y con unos azules
ojos que resaltaban con su pequeña nariz adornando su rostro. Corey estaba
llorando, llorando de felicidad, con esa sonrisita dulce que a veces demostraba
frente a nosotros. Brian tomó mi mano y la apretó con fuerza, él también estaba
emocionado, como si él fuera el padre; eso me hizo sentir muy bien, me hizo
recordar el nacimiento de Osmar… aquel maravilloso día.
—
Que recuerdos…
—
Dios, Brian ¡Seamos padres otra
vez! – reí secando mis lágrimas.
—
Pero mi amor, no llores – rió
Brian.
—
Es que… que lindo momento…
Él reía mientras yo lloraba, Corey vino hasta nosotros y
nos mostró a la pequeña, Richard también pudo verla, él estaba feliz igual que
todos, y Corey no hizo escándalo alguno, muy por el contrario: estaba feliz que
todos vieran a su hija.
—
Es hermosa – sonrió el alemán.
—
Claro que lo es, es la niña más
hermosa del mundo – dijo orgulloso el padre.
—
¿Cómo está Nixie? – pregunté.
—
Bien, es decir, su presión bajó
demasiado, y la estaban estabilizando cuando me dejaron salir con mi hija… ya
debe estar mejor
—
¿Cuándo sabremos de ella? – dije
preocupada.
—
No lo sé…
Eso me dejó un poco preocupada, tenía la necesidad de saber
de ella…
Pasaron unos treinta minutos donde mimamos a la pequeña de
ojos azules y el doctor apareció para decirnos que Nixie ya estaba mejor,
podríamos pasar a la habitación para verla y felicitarla. Richard prefirió
tomar distancia y marcharse antes de tiempo, Corey nos llevó hasta la
habitación con la pequeña entre sus brazos.
—
¡Felicidades! – grité al entrar en
la habitación, armando un alboroto.
Ella sonrió cansada, encogiendo sus pequeños ojos, la
abracé con cuidado y Brian hizo lo mismo, Corey le dio a la pequeña para que le
diera leche de su seno, era una figura muy tierna.
—
¿Cómo te sientes?
—
Bien, un poco cansada, pero ya
estoy mejor – sonrió.
—
¿Entonces? ¿Cómo se llama la
pequeña? – preguntó Brian.
—
Phoenix… Phoenix Taylor – sonrió
ella.
—
Que bello… nombre – dije muy a
gusto.
—
¿Les gusta? Saben que Nixie es
complicada con sus gustos… costó mucho para que se decidiera por uno – rió
Taylor.
—
Es un lindo nombre, maravilloso.
Nuestra ahijada tiene el nombre más lindo del mundo – dijo dulce Brian
apegándome a él desde la cintura.
El tiempo avanzó rápido, habían pasado tantas cosas… las
dulces melodías del presente hacían olvidar los malos ratos del pasado.
Nuestras vidas han mejorado categóricamente, sin restricciones y sí, con muchas
percepciones de diferente tipo. Como hace algún tiempo… mis vacaciones habían
sido planeadas aquí en Francia, en unas remotas playas, con toda la familia
Haner y Taylor, con los últimos integrantes y con nuevas metas en mente.
Gracias a la suerte que ha tenido mi trabajo, alcancé mi
sueño de tener mi propia empresa de fotografía, yo siendo la dueña tenía el
poder de todo, al fin no habría nadie que me dijera lo que tengo que hacer, mi
hijo ya cumplió los 3 años y desde hace algún tiempo hemos estado afrontando
los cambios que ha llevado la pequeña Phoenix, mi ahijada, mi tesorito.
Brian se volvió el titular de su equipo de futbol, es un
orgullo para nosotros decir que los grandes equipos del mundo se pelean por
tener a Haner dentro de su plantilla, su gran desempeño le ha ayudado a llegar
tan lejos como las leyendas de la televisión.
Mi familia está siendo complementada de la mejor forma, no
podría pedir que mejorase más, porque es cierto que soy muy feliz ahora, con la
paz que abunda a mí alrededor… soy muy afortunada de tener a mi mejor amiga
conmigo, ya que ahora salía mucho de gira con su banda, y vaya que tiene tiempo
para los fans.
—
Nunca imaginé que estaríamos aquí
en Francia… bebiendo piña colada – reía.
—
¡Estás serán las mejores
vacaciones de nuestras vidas! – grité.
—
No te apresures tanto… le puedes
hacer daño al bebé – me recriminó Brian.
—
No te preocupe, no le hace daño
Brian, es solo un feto en crecimiento – reí.
—
No hables así de tu hijo – rió
Nixie.
Corey estaba en la orilla de la playa cuidando de Phoenix y
de Osmar, mientras que nosotros tres tomábamos sol. Por si tienen dudas sobre
lo que dice Brian, pues sí, estoy embarazada de 6 semanas. Como lo dije,
nuestra vida está cambiando… tal vez demasiado rápido, los cambios aceleran
toda situación y mucho más para una ejecutiva tan importante como yo. Con Brian
nos volveremos de esas típicas familias faranduleras llenas de niños, no, solo
bromeo, pero las cosas que estoy viviendo si dan mucho para hablar y para pensar
también… ¿Pero quien dijo que eso era malo?