“Querida Nixie
Digo, es típico comenzar así una carta ¿no es así? De acuerdo, escribiré lo que tengo que escribir. Durante los días en estos establecimientos llenos de adrenalina, dolor, calor y solo los colores verde, gris y rojo, me han hecho entender y abrir los ojos de que mi lugar esta aquí. Nos han dado el permiso de regresar, pero quiero decirte que yo no quise hacerlo ¿sabes porque? Me envicié con el dolor, me cargué de su energía y me subieron de puesto, eso llama la atención a las chicas…eso me gusta mas que estar esperando a volver en tus brazos, ¿duele decirte esto? Quizá para mi ya no, pues duele mas ver morir a tu mejor amigo en combate que tus lágrimas derramarse en tus mejillas, lamento ser directo pero ya no me ando con rodeos, te amo, de eso no me queda duda, pero no puedo seguir así…debo irme, y espero que llegue esta carta, pues en verdad no se que camino tomar ahora...por cierto…supe lo de tu accidente, creo que mejoraras, y yo superaré que estoy acá, pero en verdad, prefiero correr que quedarme sentado en un miserable sofá todo el tiempo que esté contigo…
Atte: Corey “
Cuando abrí los ojos mis manos habían hecho mierda la hoja maltratada, aventé los pedazos al suelo y tomé la silla girando a la entrada de mi cuarto, cerré la puerta…y escuché las suplicas de Lu abrir, simplemente no pasaba nada, solo quería matarlo…reprimí sentimientos por dárselos a él, ¿y así me lo agradece? Que se valla a comer mierda, si tanto la gusta esta en ella, que disfrute su vida ahí. Tomé mi almohada y la puse sobre mi cara para gritar con fuerza en la misma. El sonido ahogado de un lamento en mi corazón…no quería saber nada de nadie en el momento, nada.
Se llegó la mañana y con cara neutra me puse a desayunar con Lu…
— ¿Me quieres contar lo que pasó ayer? – me preguntó cuando masticaba su cereal
— No, quizá después
— De acuerdo – contestó comprensiva y yo me sentí aliviada de no contar aquello, sabía que en cualquier momento mis lágrimas correrían — bueno vístete que debemos ir a la oficina, las chicas quieren verte
— A eso es bueno – sonreí al masticar y esperanzada de poder regresar a mi trabajo — quisiera saber algo – dije cortando el silencio
— ¿si? – esperó
— Se me hace raro que no me hayan querido reemplazar – se atragantó y yo me asusté al apoyar mi mano en su espalda variadas veces hasta que su color cambió a rojo y bebió agua para pasar el bocado — ¿Qué pasó? O.O
— Nada, se me fue por otro lado – dijo agitada al tratar de respirar
— ¿entonces…? – esperé, ella cerró sus ojos y después los abrió para sonreírme y acariciar mi mejilla
— No, porque saben que eres la mejor en ese trabajo ^^ así que tienen tu lugar reservado aun
— Ay que bien – sonreí aliviada
Terminé de vestirme con unos jeans rojos, una blusa blanca y Lu me ayudó a poner unos vans del mismo color a la blusa, subimos al auto y ahí manejó tranquila a la empresa, me ayudó a bajar y recorrimos los estantes para ver a todas. Ella se fue con la jefa pero yo me quedé con alguna de las chicas…
Me aburrí de sus típicas conversaciones y me decidí a quedarme cerca de una de las pasarelas simplemente a pensar, no se me quitaba de la cabeza esas palabras, recordando su voz quizá diciendo las mismas, apreté mis ojos para poder sacar mis lágrimas…Lu se desocupó y ahí me subió al auto de nuevo, mi ropa estaba lista en una pequeña mochila para ponerme linda esta noche, llegamos y esa encantadora sonrisa nos recibió como ayer o quizá mas pronunciada que otros días…
— Debo irme – mencionó Lu — pasó por ti en la noche querida – regalo en mi frente un suave roce de sus labios
— De acuerdo – dije de manera suave
— Adiós Richard
— Adiós, con cuidado que el tráfico esta pesado
— Si lo se – la sonrisa de Lu resplandeció aunque sabía que algo me ocultaba
— Y ¿Cómo estas? – me despistó y giré a verlo
— Bien – cerré
— Bueno, vamos dentro – empujó la silla y llegamos para yo quedar en el medio del bar — si quieres cambiarte el cuarto de aya esta libre, si necesitas ayuda, puedes pedirla
— Si, claro – mencioné ilógica, ¬¬ él tocándome, si claro
Le di a la silla y sin mas cerré la puerta para poder mirar alrededor, suspiré y saqué de la mochila ese hermoso vestido color gris oscuro, quité mi blusa al alzar mis brazos, acomodé el sostén para que no se vieran los tirantes, con cuidado iba bajando mis jeans y ahí al llegar a mis pies los bajé por completo con mis manos. Deslicé el vestido por arriba y chocó en el borde donde estaba sentada, lo iba bajando despacito al levantar mis caderas y ahí suspiré al haber puesto lo mas difícil, me miré en el espejo y comencé a maquillarme de manera sencilla y conforme al color del mismo…terminé y me quedé sentada esperando suspirar para colocarme los tacones, pero escuché que alguien abrió la puerta y levanté la mirada al ver el reflejo de su esbelto cuerpo
— ¿Puedo pasar? – no dije nada y este entró — ¿estas lista? – me preguntó al ponerse a mi costado de cuclillas
— Casi – mencioné y miraba mis manos jugar con mis dedos
— ¿pasa algo? – preguntó y lo miré
— ¿Por qué?
— Porque tu rostro se ve diferente el día de hoy, puedes decírmelo si quieres – voltee mi cara a otro lado y sentí que se levantó pero se puso frente a mi al tomar uno de mis pies — te hacen falta los accesorios mas importantes para que una chica luzca formar y sensual – su sonrisa invadió su rostro y yo no podía creer lo atractivo que era
La suavidad y no tosquedad de sus manos, acariciaban la piel de mis pies, delineando con sus dedos, la textura de los mismos, mi piel se erizó al sentir sus delicados movimientos, no quería dejar hacerlo pero a la ves si, metió el primero y colocó el broche que estaba del lado derecho, el siguiente del lado izquierdo y levantó la mirada al terminar quedando de cuclillas frente a mi
— Eres hermosa, Nixie…
— Yo… - me quedé helada y mas al sentir su mano tocar mi mejilla
— ¿puedo? – me preguntó y yo…yo no sabía que hacer simplemente asentí
Su delicado rostro bien perfilado y varonil, se acercó al mío que se derretía de miedo, inclino su cabeza para así chocar de manera libre la piel sensible de mis labios, solté el aire por mi boca y dejé que lo hiciera sin temor a que nos vieran, su cuerpo vestido con finas ropas negras, contrastaba bien con mi vestido de color gris, su mano libre acariciaba mi mano que posaba sobre mi pierna, y ahí, el movimiento de su boca me hizo abrir la mía en un encuentro húmedo de carnes en silencio, gemí discreto cuando el movimiento de su lengua manipulaba a la mía a despertar, era un momento único…y no sabía porque había accedido, pero me alegro de haberlo hecho.
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