Narra Nixie
Cuando Lu llegó por mí, la noté tranquila pero pude ver dentro de sus ojos un brillo que no había visto a lo largo de estos meses a su lado, conviviendo con su persona de manera íntima, contándonos nuestros secretos que jamás pensamos tener en algún momento.
— Entonces… ¿Qué harás? – me preguntó al lavar sus manos, ya que terminó de cocinar la comida
— Pues, no me lo vas a creerme – me sonrojé
— Pues si no me lo dices ¿Cómo voy a creerte? – sonrió
— Richard me invitó a salir – me miró sorprendida
— ¿de verdad?
— Si…no se porque, pero estoy ansiosa
— Pues de alguna manera es bueno ^^
— ¿Y tu alguna ves saldrás con el futbolista sensual? – rió
— Quizá, por ahora quiero poner mis ideas en claro, ya que me ha dejado sorprendida su persona
— ¿Y que querías? Es una estrella en el medio, tendrá demasiadas mujeres a su alrededor
— ¿Qué intentas? ¬¬ yo no quiero ser una mas de la lista
— Tu eres especial – le sonreí para dejarla tranquila — así que no creo que te utilice, si es así yo misma me encargo de cortarle el pene con unas tijeras sin filo
— Me parece buena idea
— Bien – ambas ampliamos la sonrisa sin mostrar los dientes y pasados los minutos soltamos la carcajada
Terminamos de comer y recibí un mensaje de Richard a mi celular – “Espero que estés lista, porque en un par de horas pasaré por ti, besos” – se escuchó demasiado cursi eso, pero debo admitir que mi sonrisa resplandeció cuando terminé de leerlo. Fui directo al tocar de mi habitación, ya me estaba acostumbrando a vivir en este lindo departamento, miraba mi closet acomodado a mi medida, Lu se había tomado el tiempo de aclimatar mi habitación, de que estuviera cómoda para mi persona inerte en esta silla de ruedas. Miré un hermoso vestido color vino, sonreí pues este vestido me lo habían regalado por ganar un concurso de modelaje *-*, era mi favorito y este era un caso especial para usarlo, aunque me hubiera gustado caminar y que las ondas del borde se movieran con mi caminar, pero ya no importaba eso, me vestí como lo hago siempre y suspiré, incliné mi cuerpo a mis pies para poner esos lindos zapatitos y le di a la silla para llegar al espejo y comenzar a maquillarme de manera fuerte para que resalten mis ojos, me veía bien *-* y me sentí cómoda por primera ves en mi vida…
— ¿estas lista, cariño? – asomé la mirada y Lu me miraba como una madre mira a su hija
— Si, lo estoy ^^ ¿Cómo luzco? – le dije abriendo mis brazos para que me mirara
— Perfecta *-* ¿quieres alucinar al alemán e?
— Bueno yo solo…
— No pasa nada ¿e? es un buen sujeto, si no, no te dejaría salir con él…ni loca
— Lo se – asentí y se acercó a abrazarme, al estar así un momento escuchamos el timbre en la puerta
— ¡¡Uy!! Debe ser tu galán – sonreí
Ella caminó, con esas pantuflas de dinosaurio, un short corto y una blusa de manga larga, típica pijama de día que no iba a hacer nada xD, me encantaba…abrió la puerta y saludó a un hombre con traje impecable de color negro, sus cabellos levantados con algún tipo de spray o gel, zapatos perfectamente boleados y esa sonrisa que brillaba hasta aclarar los mas profundos de mis sentimientos ¿me estaré enamorando? Pues quizá si, pero me hacía falta tratarlo mas como un amigo…que como cualquier jefe donde trabajaba ahora…
— Mira nada mas, que hermosa chica voy a invitar a salir – dijo acercándose a donde estaba e inclinando su espalda para besar mi mejilla - ¿Nos vamos?
— Cuando quieras – le sonreí ya con mas confianza aunque su mirada me intimidaba de ves en cuando
— Bien, regresamos ya…mas en la noche – comentó
— Mira que si no viene completa, trataré cuentas contigo, Kruspe
— No pasa nada, todo saldrá de maravilla ^^
— Adiós Lu – besó mi frente y me sonrió
— Diviértete – me susurró y seguía con esa sonrisa, yo asentí
Arrastró la silla delante de él y salimos del departamento para ir directo al auto, sus brazos me cargaron y yo miraba su hermoso rostro de cerca, hasta que me dejó sentada en el asiento del copiloto, suspiré y ahí llegó a su lugar después de haber metido la silla. Manejó mientras cantaba una canción que se daba en la radio, jamás lo había visto de esta manera a como llevo de conocerlo…llegamos por fin y al mirar por la ventana, el restaurante era enorme O.O, elegante y nada que ver a lo que siempre miraba en el bar
— ¿A dónde me has traído? – le dije encantada
— Hoy será especial, así que nada de hombres gordos y barbones, nada de aplausos, solo estaremos tu y yo disfrutando de una linda cena – me reiteró cuando empujó la silla al interior — además, venimos de uniforme los dos
— ¿a que te refieres? – lo miré al girar mi cabeza
— Por esto – tomó su corbata y era del mismo color al de mi vestido
— A ya – sonreí
Entramos al hermoso espacio lleno de luces con cristales, cuadros pintados quizá a mano y otros a escáner, pero era simplemente hermoso, suspiré cuando llegamos a la mesa y unas manos colocaron una delicada servilleta sobre mis piernas y lo miré…
— Bueno…me gustaría saber mas de ti, Richard – este me miró cruzando sus dedos sobre la mesa e inclinó su cabeza para verme con ese semblante de ternura
— ¿mi pasado? – asentí — no hay mucho que contar, nací en Alemania, toda mi niñez la viví allá, a los 20 años me ofrecieron un trabajo muy bueno en una empresa como administrador, hasta que se quemó y ya no tuve empleo, después supe de la herencia de mi abuelo y pues remodelé con mis ahorros el bar y ahí me tienes
— Que breve – dije riendo, algo me daba curiosidad — ¿estuviste casado? – su sonrisa se desvaneció de a poco y noté que se incomodó
— Si – dijo y me miró después
— Perdona si te hice incomodar con mi pregunta
— No, no pasa nada, es bueno que lo preguntes – esa sonrisa me derretía por dentro y solté un suspiro sin querer — era alemana también – lo miré — pensaba que por ser de mi misma nacionalidad, comprendería mi miedo de venirme solo a este país…gracias a ella aprendí el idioma…pero también gracias a ella conocí lo que es el dolor y la soledad…su afán de ser la mejor en cuanto a la cocina, me dejaba olvidado en un rincón cuando ella quería, me manipulaba a estar a su lado, y la amaba de verdad…estuvimos juntos 3 años, hasta que la depresión llegó a mi vida…y no pude soportar mas
Lo miraba concentrado al platicarme, y el ver a un hombre decir sus secretos, su vida tan pesada, me daban unas ganas de abrazarlo, callarlo y que olvidara todo aquello, pero esperé hasta que no me quisiera decir mas, sus ojos cansados y agobiados me miraron con una media sonrisa en sus labios…
— Eres tan diferente a todas las demás – me dijo y yo sonreí
— Los hombres siempre dicen eso para coquetearle a una chica – rió
— Nada de eso, Nixie, en verdad ^^ algo tienes que me gusta, creo que son tus piernas
— Ya no bromees – me sonrojé
La comida llegó y los dos sonreíamos al estar masticando las finas hierbas de la comida italiana, al terminar, pagó y empujó la silla fuera del establecimiento, pero no nos dirigimos al auto, llegamos a un pequeño parque donde me dejó a un lado de una banca y él se sentó en la misma
— Dime… ¿tienes algún chico que cargué ese lindo corazón? – arqueó su ceja y me miró tan sensual que quería arrancarle la ropa O.O
— Tenía – suspiré y agaché la mirada al ver mis manos sobre mis piernas y en la escena se cruzó una de sus manos a apretar la mía y lo miré al levantar mi cabeza
— Si no quieres hablar sobre eso, no pasa nada ^^ hay tiempo que me hará esperar hasta que tu estés lista - ¿Por qué me hacía eso?
— Gracias
— ¿Nixie? – preguntó
— ¿S…?
No me dejó terminar, su mano aferró mi nuca con intensidad al igual que sus labios embestían los míos con suavidad. Al impulso, saqué el aire por mi boca, ese ligero cosquilleo en mi pecho recorría mi estomago hasta mis piernas que no lograba mover, pero esos sentimientos recorrían mi piel erizándola por completo. Un solo beso era suficiente para motivarme, para excitarme…para dilatar todos mis sentidos y que mi miembro punzara por la emoción de sus caricias en mis brazos, cintura y mejillas, me separé agitada y lo miré a los ojos…
— Te llevaré a casa – dijo al lamer sus labios y comerse mi saliva discretamente
— De acuerdo – suspiré aun tratando de tomar aire
Empujó la silla al auto. Yo solo podía pensar en su perfume, en su piel y en su fabulosa manera de atraerme, era imposible no enamorarse de una escultura como lo era él…así de perfecta.
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