Habían pasado 3 días… Su mirada se refregaba en la mía por la noche, y no sabía el porque Richard no había llegado a un, pero sin mas intentaría tener mis propios ejercicios en casa, y así poder desarrollar mejor el movimiento y poder salir de aquí…sus labios intentaban buscar los míos y yo los escondía detrás de mi cabello, cerrando mis ojos haciéndome la dormida…
— ¿Por qué no quieres besarme? – susurró como cuando me enamoró por primera ves
— No quieras revertir lo que ha pasado, Corey, quiero dormir – dije aun con los ojos cerrados
— ¿es por él no? – bufó
— ¿quieres dejarme dormir? Son las 3 de la mañana, y solo te has quejado… ¿para eso me obligaste a venir? – discutíamos…como siempre
— Bueno ya – se molestó
Le di la espalda para poder mirar la ventana que estaba cubierta en ligeras telas de color vino, suspiré soltando una de mis lágrimas a un costado, dejando que se acurrucara en mi almohada junto a mis cabellos desparramados, como lo extrañaba…como ansiaba que estuviera acá conmigo…cerré mis ojos perdiéndome en esa escena de amor entregada, sus caricias, su aroma y esa perfecta sonrisa que me hacía suspirar “pronto estaré contigo, cariño” me decía una y otra ves…
— Corey… - le dije al moverlo por los hombros por la mañana
— ¿Qué pasa? – despegó uno de sus hermosos ojos azules
— Tengo hambre – mi rostro se encontraba tranquilo
— ¿Qué no puedes prepararte tú de desayunar?
— Si tuvieras algo con que hacerlo, ya hubiera desayunado – dije molesta
— ¡¡ay por favor!!
— A eso te atienes al traerme aquí a tu lado – sonreí al verlo molesto
— Ya, ya voy – bufó de nuevo y yo rodé la silla para la sala principal
Al verlo entrar al pasillo tomó su chaqueta y le entregué una lista
— ¿Y esto?
— Son las cosas que debes comprar para la semana
— ¡¡¿PARA LA SEMANA?!! Si apenas gano para el día
— Si quieres llegar y tener lista la comida eso es lo que debe haber en casa – sonreí
— ¿Qué intentas?
— ¿de que me hablas? No seas idiota – sentí su mano en mis mejillas apretarlas con brusquedad
— Tampoco voy a tolerar que me hables así, cariño…
— Me lastimas – gemí y me soltó al aventar mi cabeza a un lado
— No me tardo – camino fuera del departamento
Miré en todos lados en busca de un maldito teléfono…rodé la silla a todas direcciones y estaba en la cocina, pero…en la pared y lejos de mi alcance
— ¡¡Mierda!! – exclamé al empuñar mi mano y mirar a un costado
Al intentar hacer algo para que el teléfono estuviera en mi mano, no pensé que el tiempo pasara tan rápido que escuché que abrían la puerta y oculté mis instrumentos de escape, me dirigía a la habitación y suspiré
— Ya llegué – dijo al cerrar la puerta
— Que bueno – actué
Se sentó a la mesa mientras yo hacía lo posible por partir lo que era necesario
— Vas a tener que ayudarme no alcanzo la barra de la cocina mucho menos la estufa – dije sonriendo al seguir picando la verdura
— ¿Me lo estas diciendo en serio?
— Si quieres comer tienes que ayudarme – sonreí como si estuviera feliz
— Pues no pienso hacerlo
— Pues vas a tener que contratar a alguien para que me ayude
— ¿tu noviecito Richard te ayudaba en todo esto? – bromeó al hacer voces estúpidas
— ¡¡él hacía esto y mucho mas!! – aventé el cuchillo en la mesa y me miró directo a los ojos — si no estas complacido con esto ¿Por qué me has traído? Tu mismo lo dijiste “te ves inútil en esa silla” pues debiste considerarlo
— Todo esto es tu plan para que me enfade de ti…pues no es así y no me vas a hacer que cambie de opinión
— Como quieras, muchas cosas no podré hacerlas, así que…o me ayudas o contratas a alguien que lo haga por mi – di opciones y este se desquició
— No me hagas pensar ahora
— ¿Qué, se te secó el cerebro en la guerra? – jugué con fuego — ¿sabes? Lo único que vas a lograr con esto es que yo me valla de aquí
— ¿Jugando carreritas con los autos? No me hagas reír, cariño – dije aun desparramado en el sofá y yo fruncí el ceño
— Di lo que quieras, Taylor…conmigo no se juega, no soy la niña que dejaste, y que eso te quede bien claro
Rodé la silla al cuarto y tratar de calmarme, me di una ducha como sabía dármela, y no dejé que entrara al ponerle el seguro. Ya habían pasado 3 días desde que no había visto a Richard en el trabajo, en ese bar donde me conquistó y ni había podido comunicarme…escuché que Corey se fue, asomé la mirada por la ventana y rápidamente corrí al teléfono, marqué como pude al ponerme de pie, al menos eso ya lo podía hacer *-* y al primer número que marqué fue al del Bar…
— Llama al bar The Black Casck ¿en que puedo servirle? – su voz era tan hermosa y suspiré
— Te extraño – dije apenas en un susurro
— ¡¿Nixie?!
— Si, amor…soy yo
— Por dios, ¿Por qué no habías llamado? No, espera…mejor no me digas que me doy una idea
— No especules…este hombre me vigila hasta cuando duermo
— Quiero ir por ti – su voz se notaba triste
— Ya pronto estaremos juntos ¿si? Solo…un poco mas
— ¿te ha tocado? – que pregunta
— No…no lo ha hecho – le dije sonriendo — que lindo que me preguntes eso
— ¿Por qué?
— Porque no dejaría que me volviera a tocar si no fueses tu – escuché su sonrisa — no sabes las ganas que tengo de probar ese cuerpo de nuevo
— Sabes que es tuyo – la voz a través de la bocina sonaba tan sensual que hacía que esas cosquillas de adolescente surgieran de nuevo en mi estomago
— Te amo – una lágrima rodó por mi mejilla
— Yo también te amo – esa melancólica cuerda de voz me hizo estallar y no quería demostrar mi sufrimiento por el teléfono
— ¡¡¿NIXIE?!! – gritó desde afuera
— Debo colgar
— ¡¡No!! No lo hagas cariño yo…
— Amor…debo hacerlo…te llamaré después – colgué muy a mi pesar
Ahí estaba él, abriendo la puerta y yo me dejé caer en la silla acongojada y limpiando mis lágrimas, su sonrisa se aproximó a mi y rozó sus labios con los míos, me alejé de apoco y mi sonrisa fingida fue lo que me hacía cerrar mis sentimientos hacía este sujeto… “tu jamás llenarás esto dentro de mi que él desborda con una simple mirada”
No hay comentarios:
Publicar un comentario