Narra Lu.
Amaneció y debía trabajar, hoy era un día extraño... me sentía diferente. Nixie me comentó que pasaría la noche con Richard, y que no debía pasarla a buscar, me puse feliz sabiendo que lo suyo con Richard iba en serio.
— Bien cariño, ten mucho cuidado – le dije antes de irme.
Partí a mi trabajo feliz con todo lo que había pasado, bueno no tanto. Entré en la oficina y me puse a trabajar.
— Ya llegó Brian, Lu... – dijo Mónica por el teléfono.
— Hazlo pasar al estudio 3 por favor – contesté.
— Bien – respondió.
Me arreglé el cabello y salí de mi oficina con las carpetas en mano, me dirigí al estudio dónde me estaba esperando aquel hombre sensual. Entré y allí estaba él sonriente con su uniforme de juego, saludé a los fotógrafos y a mis asistentes.
— Buenas Lu – me sonrieron.
— Buenas tardes chicos, ¿listos para trabajar? – dije animosa.
Brian se acercó a mí y besó dulcemente mis labios.
— ¿Cómo estás cariño? – acarició mis mejillas.
— Yo muy bien ¿y tú? – sonreí mientras me besaba.
— Bien, esperando con ansias venir a esta sesión de fotos con una fotógrafa muy sexy... – mostró su blanca dentadura.
— ¿Si? ¿Quién? – lo miré frunciendo el seño.
Rió sensualmente acariciando mis mejillas, volvió a besarme con tanta pasión que mi asistente nos interrumpió.
— ¿Comenzamos? – dijo riendo.
— Oh si, si empecemos – reí — Debes pararte allí mostrando estos accesorios deportivos – le dí un casco y otros tantos accesorios de marca Adidas.
— Como mandes – sonrió parándose en la pantalla blanca.
Con mi cámara capture sus mejores poses, su cara demostraba la seriedad de su trabajo.
— Dame más querido... más – dije con la cámara apuntándolo.
— Te daré más y más para dejarte feliz – rió seductoramente.
Reí mientras capturaba sus descuidos, sus caras me hacían reír. Los asistentes atrás gozaban con su figura, los hombres reían, las mujeres babeaban. Nos mantuvimos allí unas 2 horas.
— Bien, acabamos – suspiré un poco agotada con los movimientos.
— ¿Tan pronto...? – me miró
— Claro, ¿quieres seguir? – lo miré sonriente.
— No, estás cansada... ¿almuerzas conmigo? – tomó mi mano.
Lo pensé, tenía mucho trabajo que hacer, el día de los enamorados se acercaba a gran velocidad y mis proyectos enmendados no estaban en marcha.
— No lo sé... tengo trabajo que hacer Brian... – lo miré apenada.
— ¿Puedo venir a buscarte al menos? – levantó mi rostro para que lo mirase.
— Hoy salgo temprano... está bien – sonreí.
Volvió a besar mis labios con delicadeza, me miró a los ojos y se fue.
— Nos vemos a la tarde primor – gritó desde la puerta.
Suspire al verlo alejarse, las chicas se me acercaron y comenzaron a hacerme preguntas sobre Brian. Eran sus admiradoras, más que por su trabajo, era por su gran atractivo físico...
Volví a mi oficina y comencé a trabajar en los proyectos que tenía pendientes, no eran complicados, era solamente asignar modelos a mis colegas para que promocionaran un buen objeto.
— Bien... – me relajé en la silla.
Acabé mi trabajo y Mónica me llamó.
— Lu... Jacob está bajando del ascensor... – dijo preocupada.
— ¿Qué...? — grité alterada.
Corté y tomé mis cosas lo más rápido que pude y me escondí para que no me viera; tomé el celular y le pedí a Mónica que no lo dejase entrar, que le dijera que ya me había ido.
— ¿Está Lu...? – preguntó en la mesita de Mónica.
— No, ella salió temprano hoy... tiene una reunión en... Chicago... – dudó.
— ¿Cuándo vuelve? – preguntó curioso.
No escuché su respuesta, pero mientras ella lo distraía corrí al ascensor del cual bajaba Brian, lo detuve dentro para que no saliera.
— Vámonos rápido... – dije acelerada.
— Está bien... ¿Qué pasa? – se extrañó.
Lo miré preocupada después que se cerró la puerta.
— Jacob vino a buscarme... no quiero verlo... – lo abracé.
Acarició mi cabeza y me llevó a una plaza cercana, nos sentamos y me compró un helado de chocolate; me miró atento e hizo que me tranquilizara.
— Yo debía preguntarte algo... pero no estoy seguro de que aceptes... – miró las nubes.
— ¿Qué cosa...? – lo miré curiosa.
— Quería pedirte que fueses mi novia, que pasaras conmigo el día de San Valentín, pero con esto que ocurrió hace un instante, dudo si aceptas la idea Lu... – dijo apenado.
Lo miré y acaricia su mejilla como pude, no sonreí pero comprendí su acción.
— Acepto... quizá no estoy segura de lo que siento... pero acepto... – dije mirando sus ojos melancólicos.
— ¿De verdad...? – una sonrisa me hizo sentir bien y segura de lo que sentía.
— Si... – sonreí levemente.
Me abrazó y beso tanto como pudo, oscureció y me llevó a casa; nos despedimos con un largo y exquisito beso mojado, mezclando nuestras salivas.
Entré y me tire en el sofá feliz; orgullosa de decir que Brian Haner es mi novio. Todo iba bien, hasta que tocan el timbre. Me puse de pie y abrí la puerta, me paralicé con su figura.
— ¿Qué haces tú aquí...? – lo miré con horror.
— ¿Dónde está Nixie, Lu? – me miró alterado.
— No te interesa... – encogí mis ojos.
Caminó amenazante hacia mi, entró en mi departamento a la fuerza y alzó la voz.
— ¡Dime dónde está Nixie! – su mirada se volvió perturbadora.
— Está trabajando... lejos de aquí en un lugar que nunca descubrirás – dije con miedo.
— Claro que lo descubriré... ella estará nuevamente conmigo, eso nadie podrá impedirlo Lu... mucho menos tú – sonrió irónicamente mientras salía de mi departamento alterado.
— ¡Déjala en paz imbécil! – grité desde la puerta.
Siguió caminando sin voltearse, pero levantó su mano y me mostró su dedo medio, insultándome. Me enfurecí y sentí miedo por Nixie... confiaba en la protección que Richard podía brindarle; Corey es muy peligroso, más aún si estaba alterado.
— Dios... Richard por favor no dejes que le haga daño... – cerré mis ojos sentada en el gran sofá.
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