Narra: Nixie
El sentir sus manos pasear por mi piel, era la sensación mas hermosa del mundo, siempre tratando de hacerme sentir especial en cada segundo inmortal que pasaba, sus besos y lo míos hacían la mas dulce balada para nuestras lenguas en su interior, los golpes suaves sobre mis caderas empujando el ser que llevo dentro, me hizo recapacitar que en verdad siento algo muy fuerte por su persona…Me aferraba a su fuerte espalda cuando sentía esas enormes cosquillas en mi estomago y esos escalofríos recorrer mi piel para erizarla como era costumbre en este tipo de situaciones…
— Te amo…Corey – gemí
— Y yo a ti – susurró debajo de mi oído
Las caricias no dejaban de notarse y la herida de abrirse, me quejaba de dolor por dentro, al pensar que desperdicié mucho tiempo, mucho de nuestro tiempo con niñerías, y que me dejaba pensar con esta su partida y lo volvería a ver…casa minuto contaba, y ambos terminamos empapados en un manto de sudor revuelto de ambos. Esos hermosos ojos azules penetraban mis sentidos de una manera impresionante y suspiré en su boca con una sonrisa sin querer…él me provocaba muchas cosas y se sentía bien a decir verdad…
— Promete que harás lo posible por comunicarte conmigo – sugerí y exigí, pues era casi su obligación hacerlo
— De acuerdo…haré lo posible, cariño – acariciaba una de mis mejillas con suavidad
Sin mas, por la mañana se levantó arreglando una pequeña maleta con algunas cosas personales, se me apretó el corazón al verlo arreglarse de esa manera para salir ya de mi vida por un buen rato…salimos de casa para subir al auto sin rodeos y ahí manejar suave sobre las calles para desplazarnos después a la carretera y llegar al aeropuerto. Su mirada se concentraba en mi de una manera protectora y de no confianza, al ser como soy, dudaría de mi capacidad de soportar el tiempo…él sabía que no me gustaba estar sola…y eso le aterraba en grandes proporciones…
Su boca atrapó la mía bruscamente y eso me hizo soltar todo el aire por la nariz, se abrió de apoco y comenzó a besarme de esa manera que tanto me encantaba, no se…pero cada ves que lo hacía, borraba de mi cabeza cualquier disparate y me dejaba entrar en un mundo donde la realidad era obsoleta, se alejó y me dio la espalda sin decir en palabras el mentado “adiós” si no que fue con una hermosa acción. Su caminado seguro a la entrada de cabinas me hizo sentir que en verdad él quería esto y no podía impedirlo.
Regresé casi enseguida al auto, el estacionamiento estaba inundado de autos que ni siquiera yo reconozco la marca, pero me quedé unos minutos ahí, dejando que las gotas saladas recorrieran mis mejillas hasta caer al mis piernas dobladas al estar sentada, en verdad me pesaba el que se hubiera ido, pero ahora no se podía hacer nada. Prendí el motor, haciendo que la cosa esta se caliente para poder partir a mi departamento y quedarme ahí tomando un café y pensar que iba a hacer ahora…salí del estacionamiento para dar vuelta, al arrancar el sonido de un claxon me hizo girar la mirada y ver que a toda velocidad, un camión de carga se aproximaba a mi de manera sorprendente, no me dio tiempo de nada que al instante el fuerte golpe me hizo cerrar los ojos y sentir mi cuerpo entumido por largos minutos…
— ¡¡No la muevan!! La ambulancia esta por llegar – se escuchaba
— La persona que ocasionó esto ¿Dónde esta?
— Huyó de la escena, el muy puerco
— ¿tomaron las placas del camión?
— Si, ya se le avisó a la policía, en cuanto antes deben agarrarlo, si no puede escapar
— Eso es mas que obvio – escuchaba charlas de personas a mi alrededor, hasta que dos pares de manos me tomaron con cuidado para levantarme del suelo
— Descuide, estará bien – me dijo uno de ellos
El hablar me producía un dolor extremo en mi garganta por lo que no lo intenté mas, el sabor a óxido de mi boca era un sabor desagradable pero soportable, los lloriqueos de personas que ni conocía me daban a entender que no había quedado nada bien, ¿Por qué precisamente ahora? Me repetía una y otra ves al querer comprender mi maldita desgracia.
Mi cuerpo se movía suave en una camilla, con oxigeno en mi nariz y suero en mi brazo, mis ojos ardían a la luz de esa cabina en movimiento, no se si Corey se había enterado, no se si Lu lo habría escuchado en las noticias, ya que por lo general, sus ojos profesionales miraban una y otra ves la pantalla de su televisor para saber que pasa en el mundo…por favor que sea así. Necesita algún apoyo moral después de esto, mi corazón se hizo añicos al querer saber que había pasado con mi cuerpo, mi auto y mi orgullo… ¿y si ya no podía volver a trabajar en lo que me gustaba? No pensaba mas aya y veía mi muerte…terminando como una chica caprichosa.
Sentí mi cuerpo bajar de esa cabina blanca para correr por los pasillos del mismo color, con olor a sangre y a medicina cara, traté de respirar y abrir mis ojos pero no podía y comencé a desesperarme. Las manos de aquella ocasión me calmaban hasta que se detuvo la camilla y me pasaron a otra, abriendo mi blusa para dejar al descubierto mi pecho…
— ¿profundidad?
— Digamos que atravesó un par de costillas, pero los pulmones están bien
— ¿Qué mas? – me observaban
— Una pierna fracturada desde la rodilla, es operable, un hombro dislocado y una severa cortadura en la parte inferior de su espalda
— Lo preocupante ahora es la barra de metal en su pecho
— ¿se puede sacar ahora?
— Necesitamos unas pinzas especiales, ¡¡llamen a un ingeniero para que nos de el calibre del tubo!!
— Ya estamos en eso – gritaron del otro lado
Me impactó el saber que tenía un tubo en el pecho, dios, esto era impresionante, me dejé llevar por las manos de los médicos y ahí me puse tranquila pues no sentía ningún tipo de dolor, solo cansancio y quería dormir…
— ¡¡DEBO VERLA!! ¡¡déjenme entrar a verla!! – exigió
— Señorita no puede entrar, esta en terapia intensiva
— ¡¡dios!! Al menos díganme lo que pasó
— Tuvo un accidente, mas delante le dejaremos saber que fue lo que pasó
Por saber como era, Lu había venido en instantes y eso me hizo sonreír al menos…interiormente.
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