sábado, 16 de abril de 2011

Capitulo 12

Narra: Lu.

Acabó el espectáculo y la felicite realmente orgullosa de su trabajo, era impresionante todo lo que podía hacer con su frágil voz, nunca imaginé que sería tan potente, me sentí feliz por ella al ver que lo hacia bastante bien y no congelarse delante de todos. Vi a Richard mirarla todo el tiempo, algo raro pasaba entre ellos, era obvio... solo reí.
 Abordamos el auto y en pocos minutos llegamos a casa, entramos y cayeron unos sobres, uno llamó mi atención... era de Corey. Me asombré y se lo di a la pequeña, ella sabía lo que debía hacer; la dejé sola y camine a mi cuarto.

                — Días como este... son gloriosos – reí recostada en mi cama viendo televisión.

A lo lejos pude oír el ruido de un lloriqueo, era Nixie.

                — ¿Cariño, te pasó algo? – grité desde mi cama.

No oí respuesta, sólo un portazo. Me levanté preocupada pero no estaba en la sala. Corrí a su puerta y golpeé ya que no pude abrir.

                — Nixie ¿Qué pasa? – pregunte asustada.
                — ¡Nada...! – grito llorando.
                — ¡Cómo que nada! ¿Y esos llantos? – moví la puerta inútilmente. — Abre la puerta cariño.... –
                — No pasa nada... en serio, solo vete a dormir Lu... – su voz se fue apagando.

Suspiré cerrando mis ojos aún para en la puerta.

                — Si necesitas algo me avisas.... –
                — Lo haré... buenas noches Lu. –

Caminé a mi cuarto muy preocupada, tomé mi teléfono y lo apagué, quería una noche tranquila. Me coloqué mi pijama y me dormí muy preocupada respecto a Nixie, no sé lo que le había pasado, quizá era algo que decía la carta, tal vez Corey dijo algo que no debía... Dios, mil pensamientos pasaron por mi cabeza, pero necesitaba dormir.

Corría feliz en un campo, una noche oscura y fría, sus manos rodearon mis fríos brazos, el calor de sus manos provocó en mí una excitación estúpida, sus labios chocaron en mi cuello sin que me diese cuenta. Su pecho chocó con mi espalda, me levanté no se cómo, y sus cabellos hicieron cosquillas en mi oreja; sus brazos pasaron por debajo de los míos para que sus manos llegaran a apretar con cuidado mis pechos, cerré mis ojos dejándome llevar por el momento. Su lengua subió desde mi hombro hasta el borde de mi oreja izquierda, mi cuello fue masajeado por sus labios. De pronto su miembro chocó con una de mis nalgas y me asusté un poco.

                — Déjate llevar... – dijo susurrándome en el oído.

Se lanzó sobre mí, su pecho hacía presión en mi espalda y con sus manos levantó mi vestido. Curiosamente no tenía ropa interior... ¿por qué? Pues que se yo. Sin que me diese cuenta comenzó a empujar a su miembro dentro de mí, pero por un lugar que no correspondía...

                — No te muevas – decía mordiendo el lóbulo de mi oreja.
                — No lo hago... no lo hago – decía yo cerrando los ojos mordiendo uno de sus dedos.

La presión en mi trasero por sus caderas era asombrosa, el éxtasis de la situación me hacía sentir extraña.

                — No quiero más... – dije en un tono de dolor.
                — No te lo he preguntado... – decía un poco disgustado mientras seguía haciendo lo suyo en donde no correspondía.

Sus manos se posesionaban en mi entrepierna, por delante jugaba con sus dedos en mi vagina, por detrás su cuerpo atravesaba el mío... una gran mezcla de placer y dolor me tenían aprisionada allí en el césped bajo el poder de la luna.

                — Duele... – dije gimiendo muy fuerte.
                — Así me gusta... – decía gozando de mi sufrimiento placentero.

Su rápida respiración hizo que me desesperara por besarlo, no pude voltearme, su cuerpo aprisionaba al mío contra el suelo, su peso hacía que todo se sintiese extremadamente placentero, pese al dolor... me gustaba.

                — Grita... – decía lamiendo el interior de mi oreja.
                — No... – respondí gimiendo.
                — ¡Grita! – dijo alzando su varonil voz.
                — No... No quiero – respondí excitada.
                — ¡Grita Lu... Grita! – lamió mi cuello.

Hizo mayor fuerza con su miembro dentro de mí, hizo inevitable que gritara, acudí a su mandado. Su risa de excitación se oía en el interior de mi cabeza...

                 — ¡DIOS! – grité despertando.

Estaba completamente sudada, creo que mojé por completo mi pijama, no puedo creer que había tenido un sueño en donde era violada... por él.
Desperté muy agitada, mi almohada estaba empapada al igual que toda mi cama.

                — Esto no puede estar pasándome... – miré mi cama agitada.

Miré la hora: 02.50 A.M.

                — Mierda... – dije golpeándome la cara con la mano.

Me levanté y fui a la cocina por un vaso de leche tibia, era lo único que podía hacerme dormir otra vez.

                — Qué clase de sueños estoy teniendo.... – mojé mi cara con agua fría.

Acabé la leche y busqué un pijama limpio, partí al baño y llené la tina con agua caliente, me sumergí en ella.

                — ¿Dónde estás...? – preguntaba su voz a la distancia oscura.

No podía ver absolutamente nada, sabía que alguien estaba allí buscándome, pero no se quién.

                — Sé que estás aquí... dime ¿dónde estás cariño...? – insistía aquella voz.
                — Estoy aquí... – respondí con un temor sin sentido.

No sé lo que está pasando, pero sentí una lengua lamer locamente mis labios, todo estaba oscuro, no se quien era, no se si existe, no se si es él...
Sus manos tomaron mis mejillas, sus labios impactaron abruptamente los míos, su lengua atravesó a la fuerza la barrera de mis dientes. Me acorraló contra la pared que salió de no sé dónde; su brazo me rodeó para no dejarme escapar, sus piernas me dejaron sin salida.

                — ¿Por qué escapas de mi amor...? – dijo en su mente.

No sé porque podía leer sus pensamientos, no existieron sonidos algunos más que el de una dulce melodía que hizo que poco a poco nuestros cuerpos se desnudaran y afloraran todos esos sentimientos y sensaciones que fueron retenidas por mucho.... mucho tiempo.

                — Sé que lo quieres... – dijo bajando a mis muslos.

Sus manos apretando mis nalgas con mucha fuerza, su boca besando las paredes de mis piernas y sus labios poco a poco haciendo contacto con mi entrepierna.
Grité al sentir su lengua recorrer parte de mi interior, apreté la pared como pude, mis gritos eran lo único que se escuchaba en ese oscuro entorno, miré abajó y vi su cabeza moverse extraño, sentir como lamía mis piernas, mi interior, sentir como apretaba sus grandes manos, mi cuerpo estaba siendo atraído a sensaciones que nunca habían tocado mi alma.

                — ¡Ah! – grité otra vez al despertar allí en mi tina, mojada y una vez más... excitada.
                — ¿Pero que diablos me está pasando? – moví mi cabeza para concentrarme.

Me salí del agua, me sequé con una gran toalla, vacié la tina y me fui al dormitorio, intentado hacer el menor ruido posible para no despertar a Nixie.

                — ¿Qué me pasa? – sequé mis cabellos y volví a la cama.

No podía entender que era lo que me pasaba. Es decir, por qué tenía esos sueños, algo andaba mal... mi necesidad de tenerlo conmigo ya era más que anormal.

                — Mañana hablaré con él... – suspiré y creo que me dormí...

Todo esto, en tan sólo una noche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario