Narra: Nixie
Pasó algún tiempo y yo miraba mis pies por las rejitas de la silla de ruedas, sonreía al ver mis uñas pintadas de un color rojo fuerte, Lu se había tomado el tiempo de hacerlo cuando nos quedamos solas el fin de semana, mirando películas y platicando sobre el asunto de ir a cantar a ese Bar desconocido
— Y dime… ¿Dónde conociste al alemán? – la noté sonreír mientras acomodaba su cámara en el estuche
— Es una larga historia, tuve un viaje hace muchos años, a Alemania, y mi pasaporte caducó, fue lo peor del mundo – dijo riendo
— Me imagino xD
— Bueno, para no hacerte tan larga la historia, Richard estaba esperando ser atendido y yo estaba vuelta loca, hasta que me ofreció su ayuda y acepté, renovó mis papeles y después de una semana regresé, nos hicimos buenos amigos desde entonces ^^…
— A mira, quien iba a pensarlo – dije al mover la silla con mis manos, ya mis brazos poseían algún tipo de fuerza para llevar esta cosa con todo y mi cuerpo
— Anda ¿estas lista ya? – me preguntó cuando me puse nerviosa de nuevo
— No se si pueda hacerlo bien – agaché la mirada y observé mis piernas cubiertas por esa mezclilla azul
— Vamos preciosa, trabajamos en esto por semanas – tomó mi mentón y me hizo mirarla, su sonrisa de media luna me hizo caer en la misma posición y demostrar mi sonrisa — confío en ti *-*
— Gracias
— No agradezcas, vamos ^^
Empujó la silla a la salida y cerró la puerta con los millones de seguros que protegía el amplio departamento, volvió a impulsar la silla a su auto y suspiré ya no era complicado el subirme, ya habíamos tomado práctica las dos. Al quedar arriba miraba por la ventana las flores del jardín, y recordé esos ojos azules, no me había mandado ni una maldita carta, ni una llamada, ni un mensaje que me dejara con alivio de que él estaba bien, pero mi corazón sentía muchas cosas de que aun estaba con vida, pero mi cabeza alucinaba al haberlo perdido…agité mi cabeza y en un abrir y cerrar de ojos estábamos fuera de un hermoso establecimiento. Negro con detalles en rojo, el enorme nombre “THE BLACK CASK” sonreí pues me imaginaba algo de la estética por dentro. Lu me ayudó a subir de nuevo a la silla de ruedas y me empujó para ir adentrándonos. El lugar era rústico, tanto los muebles como hermosos cuadros de personalidades múltiples sobre las paredes de un color marrón, comenzaba a agradarme el lugar y ahí apareció el dichoso alemán
— Me alegra que hallan venido – mencionó realmente feliz
— Si bueno, la dejaré acá unos minutos mientras voy a la agencia – dijo Lu apurada y yo la miré casi muriendo porque no se fuera — no te preocupes, regresaré
— ¿Lo prometes? – imploré
— Claro que si – besó mi frente y la vi girar e irse
— Ahora si, solos – dijo y lo miré y noté su amplia dentadura al sonreír, algo produjo en mi un curioso cosquilleo y bajé la mirada para que no notara que me había sonrojado
Tomó la silla estando él atrás y ahí me empujó para meterme a un cuarto aislado y de color blanco completamente, me sentí nerviosa de repente y quería salir corriendo, pero como estaba ¬¬, claro lo iba a lograr…
— Y dime ¿Cómo vas con los ejercicios que te han puesto en el seguro? – dijo al acomodar una silla frente a mi y sentarse
— Duele – fue lo único que contesté
— Pero no dudo que después no dolerá y volverás a caminar – su incondicional sonrisa y sus manos unidas entrelazando sus dedos, me hacía sentir en confianza, mas cuando sus ojos se penetraban en los míos
— Bueno…si – dije cortante y este rió
— Bien, pues demuéstrame de que estas hecha, cariño…canta algo para mi
— No estoy tan bien preparada pero…haré lo posible
Esperó y me miraba muy de cerca o al menos eso sentía cuando no separaba sus ojos de los míos, afiné mi garganta con ligeros tragos de mi propia saliva y miraba a todos lados menos su rostro, mi garganta comenzó a afinar una canción que desde pequeña cantaba a mis padres, quizá no era la mejor de todas, pero resaltaba mi talento como solista. Las notas bailaban en la sala blanca y al menos mis ojos observaban diferentes colores envolver el lugar de tenue luz. Estaba entrada en la melodía sin música, hasta que mis ojos encontraron el camino de los suyos y mi garganta desafinó, con mi mano tomé mi garganta y lo miré sonrojada
— Lo…lo siento – dije al mirarle esa sonrisa que comenzó a provocar en mi una simulación de cosquilleo en mi interior y dejé de verlo
— No pasa nada, con lo primero me has demostrado todo, me parece que alguien ya tiene empleo
— ¡¡¿me lo dices de verdad?!! – dije casi explotando con una sonrisa inevitable
— Claro que si, me agrada el color de tu voz, es realmente hermoso – confesó
— Pues gracias – me sonrojé de nuevo, pero olvidé aquello y demostré mi sonrisa de nueva cuenta
— ¿quieres algo de tomar?
— Agua estaría bien – empujó la silla a la barra y este se puso detrás de la misma para servir el agua
— ¿Cómo es que conseguiste este lugar?
— Herencia de mi abuelo, era una porquería, con ahorros y ayuda, pude construir esta cosa hermosa…y ahora aquí es mi vida ^^ no te imaginas las cosas que pasan acá
— ¿buenas o malas? – pregunté inocente, cuando lo vi acercarse y poner el vaso en mis manos
— Eso depende de cómo lo tomes – dijo sonriendo y yo tragué saliva…
Me quedé en ese lugar esperando que Lu llegara, miraba a mi alrededor, y él sacaba charla de la nada, era agradable y por un momento no quería salir de ese lugar, en donde sería mi nuevo trabajo, eso es increíble…
No hay comentarios:
Publicar un comentario