Narra Nixie
Sin razonar y sin siquiera pensar en algo, mi mirada se giraba dentro de mi al perderme en un suave sueño, uno ligero donde todo iba bien, donde la molestia y el miedo se iban corriendo por mi mirada que no les dejaba pasar…aunque un frío, un manto desagradable me cubría y yo no me quejaba de ello…comencé a sentirme incómoda, sentía nauseas y sus labios se aprisionaban en mi boca, lamiendo mis entrañas y mi entrepierna, me dejaba mangonear por sus impulsos, quería quitarlo, aventarlo lejos…abrí mis ojos de golpe…
— ¿Amor, que tienes? – dijo adormilado
— Nada – me agité
Al poner los pies en el suelo gemí de lo frío que estaba todo, froté mis brazos y caminé al sanitario, cerré la puerta con seguro y me miré en el espejo…
— ¿A que le tienes miedo? – susurraba
— A nada…no te tengo miedo – dije segura — lárgate de aquí – cerré mis ojos
Al volverlos a abrir su figura ya no estaba detrás de mi y comencé a jadear, mojé mi rostro y la sequé con un pañuelo. Corey no podía meterse en mi vida, no ahora que comenzaba a ir tan bien…salí del baño y él estaba sentado en la cama, con el torso desnudo y unos pequeños boxers al tallar sus ojos…
— Lamento haberte despertado – caminé a él
Este abrió sus piernas para quedarse sentado mientras rodeaba mis nalgas con sus brazos y recargaba su mejilla en mi abdomen, yo aun parada sostenía su cabeza entre mis manos y cerré los ojos al imaginarme una vida sin él, creo que ya no puedo…
— Estabas muy inquieta, solo eso…quizá una pesadilla – suspiró cuando besó mi ombligo
— Si, quizá sea eso
— Como me gustaría que te quedaras
Sonreí y tomé sus mejillas para que me mirara, mi ligera sonrisa se hizo notar sin mostrar la fila de mis dientes, acaricié su cabello blando para uno y otro lado, me incliné un poco y besé su nariz…
— Hoy en la noche puedo recompensarte – sonreí ahora si, ampliamente
— ¿me lo prometes? – cerró sus ojos al sentir mis mimos en su rostro
— Si, te comeré todito
— ¿seré el plato fuerte o el postre?
— Puedes ser ambas, si quieres – abrió sus hermosos ojos grises y me miró
— Si quiero
Su fuerte mentón en mis dedos me hizo besarlo al inclinar mi cabeza. Nuestras lenguas despertaban acariciándose una a la otra, llenando de saliva mis mejillas y mis labios al morder suave su labio inferior su sonrisa afloró y abrió sus ojos al separarnos…
— Debo ir a trabajar – suspiré
Tomé ropa delicada y mi hermoso hombre preparaba algo de café y unos sándwiches de mermelada. Comí a gusto y ambos subimos al auto para que me llevara, ya que él de ese lugar se iba al terreno del Bar que estaba en proceso de construcción ya. Llegamos a ese enorme edificio, al cual ya había asistido hace un par de semanas, trabajando con un sujeto que era muy diferente a Lu, pero ya pronto estaría con ella, ya que me acople a sus mandatos en Alemán…lo miré al estacionar el auto y suspiré…
— Nos vemos en la noche – sonrió
— Si cariño, Lu me levará ¿de acuerdo?
— Si, lo se…esa mujer no te dejaría sola aunque ella lo esté también – reímos
— Recuerda mis clases de Alemán
— No las olvido, con este maestro no necesitas mas
— Eres tan lindo
— Solo para ti *-*
Alcé una mano y acaricié su mejilla para besar sus deliciosos labios
— Me voy – salí del auto al agudizar mas el sonido de mis tacones
Entré por el mismo y saludé a varios que ya me identificaban como una de las mas jóvenes y reconocidas, gracias a mi fotógrafa…Lu *-*…
— ¿Disculpe Burke Dorian? – pregunté
— En su oficina querida, hoy ha llegado temprano – contestó la secretaria
— Muchas gracias, Lanna ^^
— De nada cariño ¿vas a querer tu café?
— No, ya he desayunado
— Perfecto – me giré pero regresé con ella
— Otra pregunta – sonreí disimuladamente — ¿Ya llegó Lu Sullivan?
— Al parecer esta con Burke, están peleando por ti…cariño
— Pero si ya se sabe con quien voy a quedarme – sonreí victoriosa
— Bueno si ^^…igual sabemos que van a respetar tu decisión
— Me voy ahora si
La saludé y caminé por los pasillos al llegar al salón donde esas figuras esqueléticas se mostraban en el espejo, estaba agradecida de que mi cuerpo fuera voluminoso, perfecto…y mas al mantener un contacto físico con Richard…”ese hombre si que me hacía sudar”, al pensar en ello reí sola al acomodar mi atuendo, solo una ligera ropa interior…
— ¿Nixie? – ahí la vi y sonreí
— ¡¡Lu!! – la abracé — dios, que estar separadas no me ha hecho verte
— Si lo se – suspiró al tomar su vientre — esta creatura pesa mas cada día y me saca un hambre – reí
— ¿Cuándo voy a volver contigo?
— Me parece que en una semana o dos quizá ¬¬ ese hombre piensa que eres idiota y que no sabes nada, a mi parecer en estas dos semanas ya estas mas que lista…en fin…en este lugar se maneja todo diferente
Su sonrisa, a pesar del cansancio, me hizo brillar y alegrar el día, alzó su mano y pasó por detrás un mechón en mi oído
— Debo irme…las fotografías no se toman solas, es tan distinto tomar rectas que curvas
— ¿a que te refieres?
— Extraño estas curvas, preciosa – gruñó al delinear mi cintura y me sonrojé
Besé su mejilla y se fue, su caminar había cambiado, ahora estaba mas derecha, esa barriga ya crecía de mas y yo al girarme…de golpe aparecieron sus ojos color casi violeta…
— ¿Son en verdad muy amigas no? – su acento alemán era mas marcado que el de mi casi marido
— Nos conocemos hace años, el cariño jamás se termina – dije tranquila
— Bien, pues vamos comenzando, que aun estás rígida de esas piernas…debes posar bien y formar esos músculos ¿estas yendo al gimnasio como te pedí?
— Claro que si…jamás desaprovecharía que me has pagado el año entero
— Eso me parece bueno
Su sonrisa despertó en mi estomago las mentadas cosquillas, pero las disimulé al girarme discreta y comenzar…
Narra Richard
— No, no…acomoda ese acá…para que quede mas amplia la barra – era extraño hablar en mi acento natural
Sonreí
— Al parecer los rumores de que has regresado a la ciudad son verdad
Giré mi mirada al ver de quien se trataba, esa mujer me hacía recordar los buenos y malos momentos en esta maldita ciudad. Dagna Lomar, era lo peor…en mi vida…me giré sin siquiera querer verla, pero para no ser descortés le seguí la platica
— Si…e venido con nuevos planes y espero cumplirlos – la seriedad se mantenía para guardar la compostura
— ¿estoy yo en alguno de esos planes? Digo, por algo has regresado a mi
— ¿A ti? – me giré a verla y reí — claro mujer, sigue soñando
— ¿Tienes a otra, cierto? – suspiré
— Estoy por casarme, así que no vengas a arruinarme la vida…de nuevo
— Claro que no me interpondré, Kruspe…espero que ella este mas buena que yo, si no que desperdicio
— Eso no te importa – sonreí
Los tacones en sus pies se hacían notar en lo largo de mi nuevo establecimiento y suspiré desquiciado, no dije nada y era hora de regresar a casa…ella se fue sin decir nada mas, y yo cerré mis ojos queriendo perderme en su aroma, en mi hermosa mujer…en el amor de mi vida…manejé tranquilo al departamento y abrí la puerta viendo todo oscuro y los ánimos se me vinieron abajo…
— No ha llegado – fruncí mi boca y aventé las llaves
Quité mi saco y lo colgué, caminé por el pasillo para ir a la recamara y al llegar y abrir la puerta, el mismo se mantenía con una luz tenue, con un aroma delicado y suave, aspiré y sonreí al ver que mi mujer se había puesto romántica y cerré la puerta detrás de mi…
— Disculpa – giré a verla y sonreí casi riendo al mirarla con un hermoso babydoll — ¿Te has perdido, apuesto caballero?
— Me parece que si…pero creo que a valido la pena
— No lo creo, en este barrio dicen que se sufre mucho – se acercaba a mi
— Tendría que averiguarlo para poder decirle me veredicto
— ¿Le parezco encantadora, señor desconocido?
— ¿Encantadora?
Tomé sus cintura con ambas manos para acercarla a mi, en un movimiento rápido tomé su trasero y la impulse para arriba, para que se enganche con sus piernas en mi espalda baja, y que sus hermosos muslos aprieten mi cadera…
— Tan encantadora que excitarías a cualquier alemán reprimido con disfunción eréctil – ella rió — ¿Pero sabes cual es mi ventaja, hermosa señorita? – susurré en su cuello
— ¿Cuál?
— Que todo este cuerpo, me pertenece
Se hizo callar su sonrisa cuando el intenso impacto de nuestros labios se hizo notar. Mi lengua estaba ya desesperada por abrazar la suya, aun estando parados yo cargándola con mis manos al apretar suave y de forma circular sus hermosas sentaderas, sus delgados brazos rodeaban mi cuello y así fue como quedé sentado en la orilla de la cama con mis piernas abiertas, sus rodillas dobladas, quedaban pegadas a la cama al impulsarse mas a mi y quitarme la camisa con un impulso. Disfrutó de mis pectorales, pues sentía su húmeda lengua pasar por mis tetillas y prenderme mas que cualquier incendio, sonreí y cerré los ojos cuando subió a mi cuello y una de sus manos se metía en mis pantalones y mis boxers al apretar mi miembro con fuerza…
— Este también quiere cenar – gimió al morder mi labio inferior
— ¿pues que esperas para alimentarlo?
Cuando me miró no pude evitarlo mas, la tomé de la cadera y la dejé caer en la cama al acomodarme sobre de ella, y su sonrisa se explayó, me encantaba ver esa fila de dientes tan blancos, tan perfectos. Su vitalidad me daba energía para rato, quité mis pantalones, y mis boxers, y mientras mi boca se ocupaba de su cuello, mis manos quitaron su hermoso conjuntito sexy. Mis dientes mordían suavemente sus pezones al deleitarme con el sabor de su sudor, mis manos experimentaban nuevas texturas al hundirme en sus muslos, mis dedos, en especial dos, se introdujeron en la cavidad que después sería ocupada por mi pequeño, que ni tan pequeño, pero era un decir. Subí mis labios a los suyos, entregándole mi delicado calor corporal, que poco a poco iba subiendo de tono con sus caricias en mi espalda, en mi trasero y en mi rostro…abrí mas sus piernas al colocarme sus rodillas en los costados de mi cintura, pegué mi pelvis a la suya y con un movimiento de ella la penetré sin miedo y sin distracciones. Soltando el aire, ella gemía agitada en mi hombro, pidiendo mas y mas y yo estaba dispuesto a entregarle lo que ella quería…se tragaba mi alma por mis jadeos al comerse mi aliento, sus uñas se encarnaban en mi piel al aferrarme a su delicado cuerpo. El tiempo se hacía entender y mi agotamiento igual después de 3 raunds donde ninguno paraba. Ella se colocó encima de mi, abriendo mis piernas para impulsarse mejor, sus nalgas y sus muslos se restregaban en mis piernas y mis caderas, mis manos tomaban sus bien torneadas piernas al tratar de impulsarla mas, jalando mi miembro dentro de ella sus manos se equilibraban al apretar y disfrutar de mis pectorales. Mis ojos no podían abrirse pero hice un esfuerzo y que deleite tan hermoso al ver sus pechos moverse por el impulso…
— Que lindos pezones, tan rosaditos…y tan míos – sonreí agitado y golpeo mi abdomen
— Calla, grandulon
Sentí que ya no aguantaba mas, y por fin ambos explotamos llegando al éxtasis de nuestro encuentro, me prometió plato fuerte y postre, y lo cumplió. Esta noche hicimos el amor 4 veces, y eso era un record para los dos, se dejó caer a mi lado y la acuné entre mis brazos, el sudor aun seguía prominente y besaba sus mejillas para quitar el mismo de su rostro, se dejó mimar por un momento hasta que se quedó dormida…tan extraño poder tiene su encanto sobre mi, que cada ves que la miro, la deseo para bien y para mal, cosas tan sucias a veces me nacen, pero su encanto me hace relajar y entregarle lo que a nadie mas le había dado, con los ojos vendados le e entregado mi corazón.
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