Narra Nixie
Sus ojos me miraban desde una perspectiva redundante, no sabía que esperar cuando ese par de ojos grises que me conmovían cada mañana me miraban ansiosos al saber de cual se trataba la respuesta. El sujeto, de apariencia moderna pero sofisticada y reservado, se sentó frente a mi con unos anteojos con aumento, parecía importante el asunto y ambas pasamos saliva…
— Me intriga tanto silencio – pude decir por fin y este me miró
— E hablado con Richard sobre este asunto – suspiró y miró los papeles que tenía en sus manos y los miraba de ves en cuando
Lu apretaba mi mano, como indicándome su apoyo incondicional
— Debo aceptar que tu voz implica cada toque de sentimientos, abundantes acumulaciones de ira, alegría y pasión que se trasmite a cada uno de tus espectadores – sonreí — pero voy a ser muy claro, Bauer…
Su acento cambió, puesto que también era alemán
— Me gustaría trabajar contigo, en verdad tu voz me enamoró – una suave sonrisa se dibujó en sus labios delgados — mi disquera querría a una chica como tu grabando en los estudios de “NuclearBlast” ¿Qué te parece?
Ahora su dentadura se mostró sin ningún miedo
— Pues suena genial – dije sin pode disimular una amplia sonrisa mirando a Richard y después a Lu
— Bien, lo mío esta dicho, necesito que charles con Richard sobre algunos asuntos personales…y después me llamas para ver en que quedaron ¿de acuerdo?
— Me parece bien – dije confusa al fruncir mi ceño
La noche pasó y Lu regresó al hospital para cuidar de Brian ya que lo daban de alta por la mañana, y yo no sabía “que cosas personales” debía arreglar con Richard. Las luces y la música se apagaron con un solo interruptor, sus dedos se desplazaron por el medio de los míos y caminamos al auto, suspiraba cada ves que abría y cerraba las puertas del mismo y tomé de su mano cuando me miró por fin
— ¿Qué se supone que es lo que tengo que arreglar contigo? – le dije con media sonrisa
— Lo que pasa, cariño…es que Adler es un productor muy famoso, en Alemania – suspiró con una sonrisa — no sabes lo feliz que me hizo cuando vino y te escuchó cantar
— Al grano, chico guapo – acaricié sus mejillas y besó la palma de mi mano
— Que si estas dispuesta a aceptar el grabar con él…debemos mudarnos a Alemania
Mis ojos se abrieron de mas, eso causó la carcajada del alemán de aquí a la esquina mientras manejaba
— ¿Mudarnos a Alemania? – repetí y este asintió — eso queda muy lejos
Rió de nuevo
— Pues claro mi vida – me miró en un alto y sus ojos se perdieron en los míos — es solo si aceptas, no hay presión…pero creo que no debes pasar esta gran oportunidad
— ¿Y el modelaje? – dije casi por instinto
— Terminas de grabar y te vas con Lu ^^ ella ya se independizará, solo…tendrá su lugar en una gran revista pero tu lugar lo mantendrás, recuerda que ella también se va a Europa
— ¿de verdad? – este asintió de nuevo — ¿Y tu como sabes tanto, e? – achiqué los ojos
— Me informé bien de todo antes de que pasara, que iba a pasar y esas cosas, solo quiero que te sientas segura con la decisión que tomes
Lo miré por un buen rato y este sintió mi mirada y su sonrisa se plasmó en un retrato visual que no pude sacarme de la mente por un buen rato…
— ¿Qué? – dijo asombrado con esa misma sonrisa — deja de verme así que me haces sonrojar
— Me encantas – pronuncié de manera enamorada
— Tu me encantas mas – besó mi nariz
— Vamos a chocar – me seriedad se hizo notar
— ¡¡Que bipolar me saliste!! – me hizo sonreír
Manejó tranquilo a casa, y llegamos cuando me ayudó a bajar y entrar a esa majestuosa casa…mi casa. El suspiro se hizo profundo cuando me dejé guiar por el suave perfume de nuestra recamara, dejé de lado mi saco, mis zapatos y mi maquillaje…me dejé caer en todo lo largo de la cama cerrando mis ojos, su cuerpo prensó el mío delicadamente y me hizo sentir viva de nuevo al abrir los mismos y observar su suave tez, su carisma que me encantaba y esas caricias que me hacían sentir tan mujer
— Si decides irte a Alemania, me iría contigo, claro esta…y el bar sería un éxito aya
— Eso sin duda – dije sonriendo — donde quiera que tus pies se posen, la fortuna te seguirá
— Valla que si, mira que manjar tengo debajo de mi cuerpo
— Ese lo ganaste en el departamento de Lu – reí
— No se que hubiera hecho…si no te conociera
— Deja de pensar en el pasado – suspiré — ahora estamos juntos… ¿Y es lo que cuenta no?
— Claro
La respiración de su cuerpo imploraba por el sentir el mío de una manera mas intima, y yo estaba dispuesta a dárselo, sin mas, mis manos fueron quitando prenda por prenda de su cuerpo, de ese delicado y exquisito cuerpo que me hacía sentir protegida. Sus caderas solo dejaban ver la presencia de sus boxers negros, acuerpando sus muslos perfectos y ese bulto en el medio de los mismos, mordí mi labio inferior cuando mi esbelto cuerpo solo estaba cubierto por unas delicadas pantaletas y un sostén que hacían juego…
— Te amo – acarició mi mejilla cuando se recostó de nuevo encima de mi
— Y yo a ti, no sabes cuanto – sonreí y este hizo lo mismo
Ambos estábamos agotados, pero no se hizo de lado la escena donde los protagonistas eran los besos y caricias que nos dábamos mutuamente. La lengua de su boca recorría mi interior por debajo de mis dientes, mis mejillas y mi paladar, acariciando la suave carne húmeda de mi boca, sus manos escarbaban en mi piel por debajo del sostén, involucrando a sus dedos en un delicado crimen de acentuar mis pezones a la par de la yema de sus dedos. Mis gemidos se combinaban con el fuerte sabor de su saliva, intentando no gritar por el calor de su piel. Los dedos de mis manos, traviesos como siempre, intentaban erizar la piel de su espalda cuando los apretaba en ese trasero redondo y algo levantado, la intensidad de sus piernas me recorría al centro de la cama y me dejó sin poderme defender. La piel era un manjar para sus dientes, los cuales desgarraban la delicada tela de carne que cubría mi cuello, cerré mis ojos intentando retorcer mi cuerpo debajo del suyo, a pesar del cansancio, queríamos disfrutar de nuestros cuerpos sin querer llegar a tanto. La exquisitez de su cuerpo se trasmitía en cada golpe suave sobre mi piel transpirada, el calor era inhumano, y yo lo deseaba todo…nos miramos por un par de minutos, soltando la risa por toda la habitación, sus manos me protegieron del frío, cubriendo nuestros cuerpos debajo de las frazadas color marrón, lo miré un poco mas, esos cabellos al aire con algo de fijador, su fuerte mentón y su frente sin arrugas. Las líneas de sus ojos enmarcaban la edad a los costados, esas comisuras en sus labios al sonreír y darme el placer de verlo feliz, suspiré una ves mas al perderme en esos claros…en esos ojos perfectos de color gris…se aferró mas a mi cuerpo y así pude respirar y dejarme llevar por la noche…
Una noche perfecta donde sus hormonas se combinaban con las mías intentando salir, pero que sería imposible…pues nuestro orgullo es mas fuerte que cualquier cosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario