sábado, 14 de mayo de 2011

Capitulo 42

Narra Lu


Con cuidado depositó su cuerpo sobre el mío, nuestras caderas eran tan solo una, su piel rozando con la mía delicadamente... su miembro cubierto por ese plástico protector ingresaba en mi vagina haciendo que cerrara mis ojos de placer, quiso ser muy cuidadoso ya que venía un hijo en camino, su respiración en mi hombro me excitaba más de lo que debía, sus manos acariciando mis nalgas como si fueran una maravilla era grandioso.

                — Te amo tanto mi musa – susurró en mi cuello.
                — Y yo a ti mi sexy futbolista – respondí entre gemidos.

Acabamos agotados, sudados y extasiados por completo, se recostó junto a mi besando mi hombro derecho, cerré mi ojos y respiré profundo.

— Está quizá sea la última vez que lo haremos... debemos preocuparnos por nuestro pequeño mi amor...

Sonreí por su preocupación, este era un premio... Tenía al hombre perfecto para que fuese el padre de mi hijo, él quiere lo mejor para ambos y eso es realmente admirable.

                — Yo puedo esperar... ¿y tú? – reí.
                — Claro que puedo esperar, puedo esperarte una vida entera – me sonrió.
                — ¿Tanto? – dudé riendo.
                — Claro... ¿no me crees capaz amor?
                — Por supuesto que si te creo capaz... – lo besé.

Jugó con su lengua en mi boca, sin restricciones... no quería que ese momento acabase jamás, era realmente maravilloso.

            — ¿Nos iremos entonces a Alemania? – lo miré
            — No lo sé... tendría que hablarlo con el entrenador Lu, eso me complica bastante...
— Pero amor, podemos iniciar una vida nueva allá en el viejo continente, lejos de todos estos problemas, lejos de todos los líos que hemos tenido...
— No lo sé, quisiera irme contigo... pero en verdad no quiero irme Lu.
— No puedo creerlo Brian, he dado mucho por ti, dile al entrenador que te reubique allá en Alemania... – lo miré disgustada.

Guardó silencio, prefirió callarse antes de seguir discutiendo, me molestó su actitud así que me quedé dormida dándole la espalda, pese a eso su brazo rodeó mi cintura.

“Dame lo que deseo, tu solamente eres parte de este mundo gracias a mi... el único deseo en tu interior es un enigma desconcertante que aterra a todos pero principalmente a ti, sabes que nadie en el mundo podría hacerte tan feliz como alguna vez lo hice yo. No, no me daré por vencido, demostraré al mundo lo que en verdad soy, lo que en verdad puedo hacer para recuperarte... nunca tendrás que olvidar mi nombre porque estaré contigo hasta los fines de mis días...”

Desperté asustada. Era el gran día, debía decidir mi futuro allá en el viejo continente, esa rara voz en uno de mis distorsionados sueños me aterró, tenía un mal presentimiento.

— Acepto irme con ustedes a Europa, quiero la casa allá en Berlín – sonreí estrechando mi mano.
— Esto es fantástico señorita Sullivan, prometo que no se arrepentirá de ello – sonrió besando mi mano luego de apretarla.
— ¿Cuándo debo irme? – pregunté sonriente.
— En dos semanas querida, le advierto que debe preparar sus cosas pronto, nosotros nos encargaremos de hacerle llegar los pasajes – sonrió.

Era muy pronto, pero estaba emocionada, ya quería que ese día llegara pronto para acabar con la tortura de esta ciudad americana; imaginándome yo caminando por calles europeas... impresionante.

     — Lu, Patricia te quiere en su oficina rápido – dijo Mónica interrumpiendo mi       conversación con el ejecutivo.
                — Está bien – sonreí.
                — No estaremos viendo señorita... – besó mi mano y salió atrás de mi.

Caminé a la oficina de la anciana, feliz y orgullosa de todo lo que estaba pasando, era grandioso. Allí la vi, a la vieja jefa que pronto olvidaría.

            — Felicidades Lu... – dijo mirando por las ventanas.
            — Gracias Patricia...
— Espero que tu vida... allá sea mucho mejor, como última misión tengo un proyecto de un empresario que pidió que mi mejor fotógrafa hiciera para su novia, unas capturas de todas las modelos... ¿me harías ese favor? – dijo melancólica.
— Patricia no puedes ponerte mal porque me voy, tienes a grandes personas trabajando para ti, yo solo soy una más – sonreí recibiendo la carpeta.
— Pierdo a una de las más importantes, y no seas tan modesta, admite que eres la mejor Lu, te deseo el mejor de los éxitos querida...
— No me eches aún, me voy en dos semanas – reí.
— Entonces ve a trabajar – rió gritando.
— Está bien jefa – reí y salí feliz con su sonrisa.

Camine al estudio, mirando la carpeta... el sujeto exigía fotos de todas mis modelos, pero quería muchas fotos de Nixie... no me asombró mucho, ya que todos quieren a mi pequeña, pero es primera vez que quieren involucrar a todas las niñas; entré y les ordené a las muchachas que posaran lindo para las fotos.

                — ¡Vamos nenas denme lo mejor de todas! – sonreí capturando sus figuras.

Poses sexys, poses provocativas y hermosas. El informe  en la carpeta era muy extraño, parecía un Casting sexual...

                — Nixie, necesito que te arrodilles con tu boca semiabierta – dije extrañada.
                — ¿Qué...? – me miró asombrada.
                — Eso se exige en el proyecto....
                — Pero ¿por qué yo? – me miró confundida.
                — Pues no lo sé, al parecer el tipo es uno de tus fans – reí.
                — Claro como digas – negó con su cabeza.

Hice que posara como para esas revistas para hombres, tocándose sus partes, riendo como una chica mala, las otras también lo hicieron pero principalmente querían más fotos de Nixie, ya se me acababan las ideas y comenzó a improvisar... fotos que podrían excitar al alemán.
Pasamos toda la tarde trabajando en ello, acabamos agotadas.

                — ¡Buen trabajo niñas! Nos vemos mañana – sonreí guardando mi cámara.
                — Buenas noches Lu – gritaron todas.

Tomé mi cartera y con Nixie partimos al bar de Richard, pusimos música en el auto a todo el volumen, estábamos feliz sin saber porqué.

                — Fue bien raro el pedido de ese tipo ¿no? – me comentó
                — Bien extraño... pero ya sabes, eres linda, eres una gran modelo...
— Pero eran fotos para su novia... yo no le regalaría a Richard fotos de un tipo... – me miró extraño.
                — Tienes razón...

Eso me dejó pensando, pero hay hombres muy extraños en todas partes. Llegamos al bar y nos sentamos en una mesa alejada a la barra, bebimos tan solo gaseosas, nada de alcohol.
Así pasó una semana, en donde debía entregar aquel extraño proyecto. Revelé las fotos y se las llevé a Patricia para mostrárselas.

                — Son lindas fotos ¿sabes?
                — Lo sé – reí orgullosa.
                — Debes ir a dejarlas a esta dirección – me dio un papel.
                — ¿Yo? Pero tienen que retirarlas aquí ¿no? – me extrañé.
                — No nada de eso, debes entregarlas tú, el personal de destinación está de vacaciones ya sabes
                — Está bien – bufé.

Bajé por las escaleras del edificio, necesitaba mantenerme en forma, subí a mi auto y partí a la dirección dada; llegué a un edificio de dudosa reputación... era un barrio muy extraño, muchos pandilleros mirando mi auto como si fueran a robarlo... dios tenía tanto miedo. Caminé a las escaleras y llamé por el fono que había.

                — ¿Si? – preguntó una voz ronca conocida.
                — Traigo las fotos para el señor... Coby – dije temblorosa.
                — ¿Coby...? Oh ya veo, si... pase al tercer piso, la está esperando – sonrió raramente.

Abrí la puerta y el olor a alcohol, a tabacos y drogas era sofocante; subí las escaleras y encontré el departamento indicado, golpeé a la puerta y sentí unos ruidos de movimientos de muebles adentro... abrieron la puerta y me abrió Corey.

— Vaya... miren lo que trajo el viento – comía chicle groseramente mirándome apoyado en el marco de la puerta.
                — ¿Tu eres Coby? – lo miré asombrada.
                — No, claro que no... Él es Coby – sonrió señalando a Jacoby atrás de él.

Negué con mi cabeza, no podía ser...

                — ¿Trajiste las fotos Lu? – rió fumando.

Se aproximó a la puerta y arrebató de mis manos aquel sobre café, las miró y rió mostrándoselas a su amigo, yo no sabía que hacer... tenía tantas ganas de salir corriendo.

                — Mira que linda sale esta perra, se parece a Nixie... oh si es Nixie – rió Jacoby.
                — ¡No le digas así imbécil! – lo golpeó Corey.
— Están bien buenas las fotos Lu, solo faltas tú para que sean perfectas – me miró acercándose a mi.

Corey me tomó del brazo y me lanzó a un sofá que tenían adentro, Jacoby se paró frente a mi, junto a Corey y comenzó a mirarme como un sicópata, tenía miedo... no sabía lo que me harían esos dos.

                — ¿Sabías que Corey ya pudo despedirse de Nixie no? – rió.

Abrí mis ojos asustada, ya sabía a lo que iban...

— Pues yo soy generoso y me tomé tiempo para pensar en como podía despedirme de ti cariño, y pues que mejor que ambos te demos un regalo... sería lindo ¿no? – rió pervertidamente.
— No Jacoby... no hagas esto... – tenía el corazón en mi garganta.

Corey se me lanzó encima y sujetó mis brazos mientras que Jacob acaricia mi entrepierna como un salvaje, cerré mis ojos imaginando lo peor... esto no podía estar pasándome.

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