sábado, 21 de mayo de 2011

Capitulo 50

• Narra Lu.

Con aquella fantástica visita acabó el último día de vacaciones, estaba muy ansiosa por llegar a lo que sería mi nuevo empleo; Brian me abrazó toda la noche para entregarme su delicioso calor corporal.
Llegó el nuevo día y estaba bañada en una sensación mezclando nerviosismo, optimismo y miedo.

                — Cariño ¿tienes la dirección de la empresa que te di ayer? – pregunté a Nixie por teléfono.
                — Si, la tengo
                — Entonces nos vemos allá ¿si? – sonreí.
                — Espero no perderme – rió.
                — Ojala no te pierdas...
                — Nos vemos Lu – cortó riendo.

Acabé mis tostadas y me marché dejando a Brian durmiendo, abordé el lujoso nuevo auto y me compliqué ya que tiene el volante al otro costado.

                — Demonios... – reí.

Encendí el motor y partí a la empresa, disfruté de las calles y el maravilloso paisaje; admito que me perdí pero pude llegar a la gran y cristalizada empresa, de tres pisos pero una estructura muy llamativa y sofisticada. Entré y no podía creerlo... habían muchos fotógrafos, más de los que había allá en California; caminé por unos pasillos y encontré la oficina del ejecutivo.

                — Hola... – sonreí abriendo la puerta.
                — ¡Hola señorita Sullivan! – se puso de pie y besó una de mis manos.
                — Quiero saber cual es mi puesto de trabajo – sonreí nerviosa.
                — Primero debemos arreglar unos asuntos – volvió a sentarse.

Esa frase me asustó un poco, me hizo una señal para que me sentara frente a su escritorio e hice caso.

                — ¿Usted sabe hablar alemán? – me miró atento.
                — No... – reí como una estúpida.
— Bueno, aquí en la empresa, todos hablan ingles y alemán, algunos hablan más idiomas porque son de otros países... así que voy a pedirle que comience clases para aprender alemán o tendremos problemas....
                — Lo haré, no se preocupe – lo miré seria.
                — Y lo otro... ¿usted viene con una modelo? – entrelazó sus dedos.
                — Sí, así es – sonreí.
— Bueno, ella no trabajará con usted por el momento; usted tendrá un supervisor que le enseñará todo la base de nuestro trabajo, él es Heller y trabajara con usted hasta que se ambiente bien, por otro lado su modelo estará en manos de Burke uno de nuestros fotógrafos con mayor experiencia para ambientar a modelos nuevas, yo se lo comunicaré a tu modelo, pero avísele que tiene que hablar conmigo ¿de acuerdo? – sonrió.
— Claro... –sonreí nerviosa.

En eso entró un sujeto guapísimo, alto y de pelo dorado.

                — John ¿estás ocupado? – dijo en un tono varonil.
— ¡Oh entra Heller! Ella es Lu Sullivan, será tu aprendiz durante esta temporada hasta que se ambiente a la empresa – sonrió presentándonos.

Sonreí babosamente, mientras le besaba mi mano.

                — Un gusto señorita, soy Heller Solvier. – sonrió caballerosamente.
                — Soy Lu Sullivan, es un placer – reí tímidamente.
— Bueno Heller, la dejo en tus manos para que le enseñes los términos básicos en alemán y muéstrale los proyectos que están en bandeja ahora para que comiences a trabajar con ella – dijo John con voz de líder.
                — Si jefe

Sonrió y me hizo una seña para que lo siguiera, tenía unos nervios que me comían el corazón y el cerebro, su mano empujando del centro de mi espalda provocó en mí un escalofrío

                — ¿De dónde vienes Lu? – preguntó mientras subíamos las escaleras.
                — California, Estados Unidos – sonreí mirando el lugar.
                — Vaya, un viaje muy largo. ¿Te gusta Alemania?
— Es un lugar hermoso, nunca pensé que sería tan lindo... aunque no entienda nada de lo que hablan – reí.
                — Bueno, ese es mi trabajo – sonrió.

Nos detuvimos en una zona abierta con mesas y muchas personas trabajando, construyendo maquetas y fotografiándolas. Quedé maravillada con las bellas chicas y chicos que estaban trabajando allí, se notaba que no todos eran alemanes ni mucho menos gringos, gente incluso del continente negro y asiático, asombroso.

                — Aquí trabajaras hoy Lu, con el proyecto de la torre Bull – señaló la maqueta
                — ¿Qué tengo que haces? – reí nerviosa.
— Pues debes tomar puntos clave, debes tomar nota de los grados en que las fotografías son tomadas para luego ir al centro de la ciudad y fotografiar la torre real, ¿entiendes? – sonrió.

Esto era más interesante de lo que pensé, todo tenía una técnica diferente a lo que yo conocía, allá con Patricia era tan solo tomar fotografías de personas con una bella sonrisa, acá era eso y mucho más, era fotografiar edificios pero con una técnica especial; todo tenía un trabajo único.

                — Esto es asombroso...

Rió aplaudiendo para que los demás le prestaran atención, dijo algo en alemán, algo que no entendí, pero al parecer estaba diciéndoles que me unía a su grupo de trabajo; ellos rieron y me sonrieron felices, me abrazaron y me dijeron cosas como “felicitaciones” o “Bienvenida” en verdad no sé.

— Lu, deberás anotar los grados que Elizabeth te de, ella habla inglés y te dirá lo que debes anotar para tomar las fotografías en la ciudad ¿te parece? – me sonrió amablemente.
                — No hay problema –sonreí ansiosa.

Me llevó con ella y ella me abrazó para hacerme sentir tranquila, aunque los nervios me dominaran estaba tranquila. Me pasó un lápiz y un cuadernillo sonriente.

                — Este será tu material de trabajo hoy Lu – dijo en un tono francés.
                — Está bien Elizabeth – sonreí.

Sonrió mientras posicionaba la cámara en diferentes puntos alrededor de la maqueta del edificio, se veía grandioso, lo hacía con un profesionalismo asombroso.

                — 45 grados este, 63 grados sur – dijo mirándome.

Los anoté con fuerza, debía hacer bien el trabajo para que se dieran cuenta que estaba comprometida con este trabajo. Una voz conocida pero casi silenciosa me buscaba.

                — ¿Lu? – era Nixie.
                — Cariño – sonreí.
                — Hola – me miró nerviosa.
— Debes ir a la oficina del primer piso, la primera a la derecha, pide hablar con John, él te dirá donde comienzas hoy linda, ten cuidado eh... mira que son bien lanzados aquí... – la miré preocupada.
                — Dios eso ya me da miedo.... – me miró tenebroso.
                — Mientras no te hagan nada todo bien linda, nos vemos más rato –sonreí.
                — Está bien, suerte – sonrió abrazándome.

La vi marcharse por las escaleras, nuestro primer día, en un lugar extraño y alejado a todo lo conocido para nosotras, mi vientre daba vueltas mientras la felicidad vibraba en mi interior.

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