• Narra Brian
Salimos de ese lugar enfurecidos, llegamos a la dirección señalada por el papel, subimos corriendo los asquerosos escalones y Richard golpeó haciéndose pasar por un repartidos, los dos fueron tan idiotas que lo creyeron y nos dejaron entrar; nos abrió el rubio al cuál Richard golpeó con toda su ira.
— ¡Maldito hijo de puta! – grité antes de golpear con mi rodilla su entrepierna.
Calló al suelo de dolor y lo seguí golpeando; lo giré y con ira molí su rostro, quería verlo acabado.
— ¡Sabes que mi hijo corre riesgo por tu culpa!
Reía sin evitarlo, atrapó mis puños y me dio un golpe con su cabeza.
— Sabes que ese hijo puede ser también mío – rió.
— No creeré en tus mentiras – intenté sacar mis manos.
— ¡Soy capaz de arruinarte la vida niño bonito! – escupió en mi cara. — Te encargaste de arruinar la mía y estoy dispuesto a devolverte la mano
Me acorraló contra la pared, intentó ahorcarme con uno de sus brazos y sus ojos lloraban... él aún la amaba.
— ¡Si no la hubieras abandonado nada de esto estaría pasando imbécil! – lo empujé.
— Yo no la abandoné, tú solo te aprovechaste de ella; es una ilusa que se deja engañar fácil ¡Y tú te apropiaste de ella sin permiso! – golpeó mi adolorido rostro.
— Ella no es un objeto, nunca fue tuya hijo de perra – devolví su golpe.
— Nunca podrás hacerla feliz ¿sabes? Ella gozó todo el tiempo mientras la follaba – rió.
• Narra Lu
Allí permanecía internada, ya me sentía mejor... era tarde. Nixie entró en la habitación.
— ¿Cómo estás muñeca? – sonrió dándome ánimo.
— Bien, el doctor me dijo que el bebé ya no corría peligro – sonreí.
— Eso está genial
— ¿Dónde está Brian?
— Pues él con Richard fueron en busca... de ellos – me miró preocupada.
— No puede ser... los mataran – me alteré.
— No sé lo que harán, pero esto no terminará para nada bien – suspiró.
Me levanté y me desconecté de la máquina, me puse una chaqueta que Nixie me facilitó y tomamos un taxi en dirección a la casa de Corey y Jacoby.
— ¿Estás segura de esto? – me miró preocupada.
— Quiero alejarlo de mi vida... pero no lo quiero muerto – suspiré mirando por la ventana.
— Tengo un mal presentimiento... – dijo mareada.
— No te desmayes ahora
— Me siento mal Lu... – cerró sus ojos apretando mi brazo.
El auto se detuvo y bajamos aceleradas, no podía dejar que esto pase...
• Narra Jacoby.
Tomé un plato que había sobre la mesa y se lo lancé en la cabeza, esto hizo que cayera al suelo; vi como Corey golpeaba al otro sujeto y oí sus comentarios, los que me contagiaron con su ironía abusadora.
— Nunca podrás satisfacerla como lo hago yo – reí golpeándolo.
— ¡Tu no sabes nada de eso! – me empujó contra el sofá.
— Le gusta que introduzca mis dedos en su vagina, le encanta que la bese con mi lengua empapada de sus líquidos de excitación, ama que muerda sus pezones... eso la hace gritar de placer – reí recibiendo sus débiles golpes.
— ¡Cállate! – gritó enojado.
Reí a carcajadas sin poder evitarlo, lo empujé haciendo que chocara con su amigo Alemán, me paré junto a Corey y los miramos con repugnancia.
— Ella gozó más en esa oficina conmigo que contigo en la cama todas las noches – rió Corey.
— Hijo de... – respiraba agitado Richard.
Yo tan solo miraba con odio al futbolista, no podía decirle nada, no era necesario; Corey sabía como provocar al sujeto y lo seguía haciendo todo el tiempo. En eso sentimos unas voces afuera, en las escaleras... eran las chicas.
— ¿Lu...? – me sentí frágil.
Con tan solo ese descuido Brian se levantó a golpearme lanzándome contra un mueble, pude ver las figuras de Lu y Nixie paradas en la puerta.
— Pero miren a quienes tenemos aquí... – dijo riendo Corey.
— Brian... ¿pero qué estás haciendo? – preguntó asustada Lu.
— Vino a golpearme, creyendo que con eso dejaré de amarte – sonreí desafiante.
— Richard no te rebajes a su nivel – lo abrazó por atrás Nixie.
— ¡Suéltalo Nixie! – gritó enfurecido Corey.
Yo miré embobado a Lu con ese atuendo de hospital, Brian volvió a golpearme tirándome al suelo.
— Brian será mejor que nos vayamos – dijo Lu acercándose a él.
Brian se fue con ella y desató mi ira, junto a mi Corey seguía insultando a Nixie y al alemán.
— Vámonos de aquí, no me siento bien... – dijo ella.
— Quizá esté embarazada de Corey – reí mirando a la chica.
Corey rió y Richard me golpeó.
— Ni en sus sueños, malditos – gritó lanzándome al suelo.
Volvió a golpear a Taylor y se marcharon; quedamos ahí adoloridos desesperados por salir corriendo tras ellas.
— Al menos tienes sus fotos – dije como consuelo.
— Pero no la tengo a ella – miró el techo.
— Creo que este es el fin hermano – me senté junto a él dándole una bolsa con hielo.
— No, yo no dejaré que él se la lleve, aunque termine siendo su amante... pero ella volverá a estar conmigo sea como sea
— Yo quiero a Lu de vuelta, pero todo lo hago mal.... – suspiré.
— Al menos el alemán ya sabe que su cuerpo tiene dueño – rió orgulloso.
Reí sin evitarlo, recordé la manera en que ella gozaba los momentos comigo, no puedo creer que en tan poco tiempo cambiamos tanto, me volví adicto a darle placer pero eso a ella en verdad no le importaba y eso en verdad me dolía.
— Necesito a unas putas... – dije enojado.
— Vamos entonces...
Salimos del cuchitril y fuimos a uno de esos bares con bailarinas, ver bailar a esas mujeres me recordaba el porqué hice todo lo que hice...
— Extraño su cara de placer – bufé.
— Y yo extraño lamerle toda la entrepierna a Nixie – bufó Corey.
— Cuando me dejó... me volví adicto a su cuerpo, las ganas de arrinconarla y hacerla gritar se volvieron los sueños de todas las noches – dije bebiendo.
— Comprendo como te sientes, sabes... a pesar de todo lo que hice, de todas las mujer a las que complací... solo ella me gustaba – acabó su vaso.
— No voy a dejar que esto quede así... – apreté mi puño golpeando la mesa.
— Su cuerpo es tan perfecto... me excito cada vez que recuerdo aquella tarde en la oficina... ¿sabes? No parecía una violación, sé que le gustó... no sé porque me dejó...
— Cállate de una puta vez Corey, ya tengo mis problemas con Lu como para escuchar los tuyos con Nixie, si tanto quieres fallártela ¡pues ráptala! – grité disgustado.
Me miró como si hubiese dicho algo grandioso, pero no quería pensar en nada... tan solo me odiaba tanto por todo lo que había pasado, todo lo que había provocado; de alguna manera ella estaría conmigo... se me parte el alma recordar que tendrá un hijo, un hijo que no es mío. Pensar que pronto se irá, quizá para siempre...
¿Pero que fue lo que te hice Lu...? Y qué me hiciste tú mi amor... ¿En qué me convertiste...?
No hay comentarios:
Publicar un comentario