Narra Lu
Pude compartir con él un buen rato, de su rostro no desapareció nunca esa sonrisa que tanto me gusta.
— ¿Cómo te sientes? – lo miré apenada.
— Contigo aquí... mucho mejor – acarició mi mano.
— Espero que sanes pronto mi amor...
— Espero que así sea princesa... – sonrió.
Verlo postrado en aquella cama me partía el alma, él no se merecía estar allí.
— ¿Sabes si la prensa está afuera? – preguntó afligido.
— Sí, la enfermera lo confirmó hace quince minutos.... – respondí extrañada.
— No quiero que te expongas, no le contestes nada de lo que te preguntes... ¿si? – me miró como dándome una orden.
— ¿Por qué? – lo miré un poco enojada.
— Comenzaran a involucrarte en chismes... sabes como son – acarició mi mano otra vez.
Asentí mientras comprendí su preocupación; sé como son esos programas, más aún si se trata del líder del equipo de fútbol, sonreí.
— ¿Cómo está Richard? – preguntó curioso.
— No lo sé, Nixie está con él ahora, supongo....
— Ya veo... – comenzó a dormitar.
— Dejaré que duermas cariño, hablamos más tarde – dije lloriqueando.
— Está bien – sonrió.
Me levanté y caminé a la puerta lentamente secando mis lágrimas silenciosas.
— ¡¡Lu!! – gritó.
Me volteé preocupada.
— ¿Qué sucede? – abrí mis ojos muy grandes.
— Te amo preciosa – sonrió de costado.
Corrí a besarlo con mis ojos empapados, me encantaba oírlo decir eso... se sentía tan bien.
— Y yo a ti Brian
Una de sus manos secó mis lágrimas mientras nuestras lenguas tenían un contacto necesario desde hace mucho.
— Debes salir pronto de aquí... tenemos una vida que gozar – dije mientras chocábamos nuestras narices.
— Saldré pronto.... – me besó una vez más.
Volví a caminar a la puerta saboreando mis labios gloriosos; afuera me encontré con Nixie quien tenía una cara de shock.
— ¿Qué pasa cariño? – me senté junto a ella.
— La hermana de Richard... acaba de morir – respondió temblorosa.
Mis ojos se abrieron más que de costumbre, no podía creer lo que oía.
— Dios mío... – dije asombrada tapando mi boca.
Quería acompañar a Richard para que no se sintiera solo, pero Nixie dijo que era mejor dejarlo solo un instante; imaginé como debe sentirse... perder a alguien nunca es bueno, mucho menos siendo tu propio hermano. Debía darle mi apoyo de alguna manera, pero sinceramente no sabía cómo.
— ¿Cómo está Brian?
— Mejor, ya pude besarlo... – reí.
Sonrió como pudo, la vi muy afectada con la mala noticia; la abracé para que se sintiera segura.
— ¿Quieres que volvamos a casa?
— Sería lo mejor – sonrió.
Ya era tarde, quizá un poco pasada la media noche.
— ¿Richard vendrá con nosotras? – pregunté curiosa.
Se levantó más animada.
— Vamos a preguntarle
Me tomó del brazo y caminamos por los fríos pasillos del hospital hasta que lo encontramos bebiendo un café.
— Amor... ¿te vas con nosotras? – preguntó tímida.
Hace mucho que no la veía así, es decir... ha tenido más personalidad desde que comenzó su relación con Richard, pero esa timidez apareció de la nada; yo los miraba desde la lejanía.
— ¿Ya se van? – miró a Nixie con una sonrisa protectora.
— Bueno... si, ya es tarde y... mañana trabajo... – Nixie miró sus zapatos.
Reí sin poder contenerme, eran tan graciosos... pero adorables.
— Vamos entonces – acarició su rostro enrojecido.
Nixie tomó su mano en silencio y lo llevó hasta donde yo estaba.
— Lo siento tanto Richard... –lo abracé apenada.
— Todo esta bien Lu, no te preocupes – sonrió fuerte como siempre.
— ¿Dormirás con nosotras hoy? – le sonreí evadiendo el tema.
— Si a ustedes no les molesta – miró a la pequeña sonrojada.
— ¿A ti que te pasa? – reí al verla tímida y cohibida.
— ¿A mi? No... No me pasa nada – volvió a mirar sus zapatos.
Reí y bajamos al estacionamiento para buscar el auto; lo abordamos y en cosa de unos pocos minutos llegamos a nuestro antiguo departamento. Entramos agotados, Nixie me deseó las buenas noches y se llevó a Richard muy rápido al cuarto, sonreí imaginando para lo que se apresuraba tanto; entré en mi cuarto y encendí el televisor.
“EL CAPITÁN DEL EQUIPO: BRIAN HANER SIGUE HOSPITALIZADO...”
Me perturbaba ver eso, quería que todo lo malo que estaba pasándome acabase pronto... necesitaba paz. Me dormí más tranquila y la noche desapareció tan rápido que me dio la impresión de no haber dormido nada; sonó mi despertador y emprendí la rutina para irme a trabajar.
— Nixie ¿Te vas con Richard? – pregunté golpeando la puerta de su habitación.
— No te preocupes Lu, yo la llevo – dijo Richard recién despertando.
— Bueno ¡Adiós! – reí cerrando la puerta.
Subí al auto y mientras estaba atascada en el tráfico llamé al hospital para saber sobre el estado de Brian....
— Quisiera saber sobre el paciente Brian Haner... – pregunté sonriente.
Me preguntó muchas cosas de protocolo y yo las respondí todas con tal de saber sobre mi amado.
— Mañana por la tarde se le dará el alta.... según el doctor. Ya está mucho mejor – dijo la enfermera.
— Estupendo, muchas gracias – corté feliz.
Me emocionaba el hecho de que ya este mejor; el tráfico avanzó y pude llegar al trabajo a tiempo.
— Bueno días Lu – dijo Mónica dejándome el café en mi escritorio.
— Buenos días Mónica – sonreí.
— Patricia quiere que vayas al salón de reuniones – me dijo seria.
— ¿Pasó algo? – me extrañé.
— No lo sé, desde que llegó anda muy alterada –
— Estaré allí de inmediato – asentí.
— Bien –
Mónica salió, yo bebí mi café pensando en que es lo que quería Patricia ahora, la última vez que me citó al salón fue para ascenderme... los pensamientos distorsionados me dominaban. Acabé el café y me dirigí al dicho salón completamente serena, entré y me vi observada por cuatro ejecutivos de traje y a Patricia sentada en el extremo de la larga mesa.
— Bueno días – dije nerviosa por las miradas.
— Toma asiento por favor Lu – dijo amablemente Patricia.
Hice caso luego que los ejecutivos me saludaran y comenzaron a mirarme fijo.
— Bueno, no me gusta andar con rodeos así que plantearé a lo que hemos venido... – dijo uno de los tipos con acento europeo.
— Pues díganme entonces – los miré extrañada.
— Nosotros somos gerentes y jefes de la compañía “Magnificient Color’s”; compañía encargada de publicar, realizar y diseñar pancartas, fotografías, carteles, diseños publicitarios e incluso tenemos una revista que de seguro has leído.... – levantó sus cejas mientras yo no podía creer lo que oía... — Y pues, nos hemos dado el trabajo de renovar por completo todo el personal que trabaja con nosotros, lo que queremos en la compañía es tener lo mejor de lo mejor... lo que nos trajo hasta ti – sonrió entrelazando sus dedos.
No podía creer lo que oía, una de las mejores empresas de fotografías del viejo continente me quería entre sus fotógrafos, era un sueño hecho realidad.
— ¿Qué quieren de mi? – pregunté estúpidamente.
Ellos y Patricia rieron.
— Te queremos trabajando con nosotros. Señorita Sullivan ¿aceptaría trabajar para “Magnificient Color’s” en Europa? – me miró convencido.
— ¿De verdad? – sonreí como una loca.
— Claro, sería un placer que usted acepte – sonrió varonilmente.
— Tengo que pensarlo... aunque me gustaría aceptar con un Si ahora mismo – dudé.
Era una gran oportunidad, pero no podía abandonar a mis amigos, a Brian... no podía mandar todo a la mierda por algo que quizá no me haría tan feliz como todo lo que ahora tengo.
— Le advierto que esta oferta no estará en pie mucho tiempo – añadió uno de los tipos para convencerme.
— En dos días tendré su respuesta definitiva – sonreí.
Me sentí poderosa, los tipos tratando de que aceptara y Patricia a punto de perder a su mejor fotógrafa... se sentía realmente bien.
— Estaremos esperando ansiosos –
— Más les vale – reí y salí de la oficina.
¿Cómo iba a decirle esto a los chicos, Nixie, Richard...Brian? Eso me complicaba bastante, pero era una ocasión por la que había luchado tanto, mi sueño desde el comienzo era pertenecer a una gran compañía con prestigio mundial.
— Buenos días vieja – reía Nixie sentada sobre mi escritorio.
— ¡No me llames vieja que me ofendo eh! – reí.
— ¡Adivina lo que llegó al bar esta mañana! – dijo un poco disgustada.
— ¿Qué cosa? – la miré curiosa.
— Aquella foto que me tomaste con la guitarra... Richard la está instalando – rió disgustada.
— Te dije que le gustaría
— ¿Y tú dónde estabas? – preguntó curiosa.
— En una reunión con unos ejecutivos... ya sabes – reí ignorando el tema.
— ¿Reunión de qué? – preguntó insistente.
— Hoy en la noche te contaré los detalles – reí melancólica.
Me miró muy curiosa, no soporta que la hagan esperar pero a mi me encanta hacerla esperar...
— Brian vuelve a casa mañana – sonreí guardando unas carpetas.
— ¡Grandioso! Hoy salemos temprano... ¡Hay que celebrar! – rió.
— Tan temprano y piensas en beber – reí.
— ¿Temprano? ¡Son las 18:50! – apuntó al reloj.
— ¡Vaya! Es cierto... – miré el reloj asombrada.
Al parecer aquella reunión había sido más larga de lo que pensé; arreglé mis cosas y con Nixie nos fuimos al bar de Richard quien estrenaba su gran fotografía en la barra.
— Díos mío... – susurró Nixie tapándose la cara de vergüenza.
Muchos hombres estaban mirando aquella fotografía ampliada, Richard se sentía orgulloso.
— ¡Miren es ella! – gritó un gordo barbón.
— Oh dios – Nixie se paralizó.
— ¡Tranquilos caballeros! Que esta dama tiene a su hombre... – rió varonil y vino a besar a su chica que estaba enrojecida.
Reí mientras que con Nixie nos sentamos en una mesa, Richard le trajo un trago a su novia y una bebida para mí. Él volvió a su trabajo...
— Ahora dime lo de tu reunión – encogió sus ojos.
— Pues... quieren que trabaje en “Magnificient Color’s” allá en Europa... – respondí complicada.
— ¡Grandioso! ¿Aceptaste? – me sonrió.
— No, debo pensarlo muy bien antes de tomar la decisión –
— ¡Acepta! No tienes nada que pensar, es la oportunidad de tu vida, el resto puede esperar Lu... tus sueños son lo primero – mostró su dentadura feliz.
Sonreí con su apoyo, ya estaba decidido... En eso Richard se acercó a nosotras.
— Amor, hay un viejo amigo que quiere oírte cantar... – le sonrió el grandote.
— ¿A mi? ¿Por qué? – se asombró Nixie.
— Ya lo verás... – sonrió y se la llevó al escenario.
Richard pidió silencio en el bar y la chica comenzó a cantar... un poco más agresivo en comparación a las baladas que solía cantar antes, conocíamos una nueva faceta de su voz, vi como el amigo de Richard asentía mientras escribía cosas en su libreta... esto tenía buena pinta para Nixie. Bajó del escenario y el público la rodeó de aplausos y gritos.
— No tenía idea que podías cantar así – me sorprendí.
— Pues... de vez en cuando suelo cantar así – rió.
— Sabes Nixie, el amigo de Richard parece pertenecer a algo relacionado con la música – lo miré a su distancia.
— ¿Si? ¿Por qué lo dices? – se extrañó.
— Mientras cantabas anotó unas cuantas cosas... –levanté mis cejas.
Rió ansiosa por saberlo, pero el sujeto aún hablaba con Richard.
— Entonces... ¿Cuándo nos vamos a Europa? – preguntó animosa.
— ¿Nos vamos?
— ¡Claro! Yo no pienso quedarme sola con la vieja esa, yo me voy contigo – rió.
— ¿Te irías conmigo? –
— Por supuesto, no tendría nada que hacer sin ti Lu – me sonrió dulcemente.
Su apoyo me conmovía; el sujeto se acerco a nosotras poco a poco... ya queríamos saber para qué quiere a Nixie....
No hay comentarios:
Publicar un comentario