• Narra Lu
El aire caliente de un mal presentimiento se hacia presente en mi rostro, abrí los ojos aturdida por un terrible dolor de cabeza, unas ganas aterradoras de vomitar me molestaban el estómago, me levanté rápido y corrí al baño sin despertar a Brian, o al menos eso creí.
— ¿Lu qué te pasa? – dijo atrás de la puerta.
— Nada... estoy bien – respiré agitada.
Me miré en el espejo muy asustada con lo que sentía, una sofocación me hacía sentir peor... no era mi idea preocupar a nadie pero no me gustaba estar así. Salí del baño mirando a Brian que con sus ojos me señalaba preocupado.
— ¿Lu que te pasó?
— Nada Brian, estoy bien... solo fue un mareo – sonreí.
— No me creeré eso... – alzó la voz.
— Estoy bien, no te preocupes – lo miré seria.
Avanzó la mañana en casa, era mi día libre... pero no me gustaba sin estar haciendo nada, así que tomé unas revistas y comencé a recortar esas obras de otros fotógrafos renombrados aquí en la vieja Europa, recordé sin querer el asunto con el mesero de Richard... eso me parecía tan extraño.
“Ayúdame a continuar adelante, no me dejes caer en el momento que más te necesito... quisiera que entendieras todo lo que estoy pasando solo por el echo de amarte en exceso. Lu, mi bella rosa azul... eres todo lo que quiero en esta vida, lo que jamás quisiera abandonar, gracias por hacerme feliz... gracias por existir. Te amo, sí, no me canso de escribirlo y decirlo por todas partes, eres lo más en esta vida, todo junto a ti se hace maravilloso y cumplir 3 años juntos ha sido fantástico, sólo quiero decirte que serán más y más hasta que tengamos muchos hijos y podamos envejecer juntos en esta vida.
Te amo mi vida, Feliz aniversario.
Jacoby.”
Leer esa carta vieja me hizo sufrir, recordar todos esos bellos momentos me hacían sentir mal... más de lo que ya me sentía.
Todo acaba cuando menos lo esperamos, el mundo comienza a desmoronarse y siento que algo fundamental falta en mi vida. Cierro los ojos y no puedo pensar razonablemente, todo se vuelve absurdo y pierde un sentido figurado, un sentido ético y profesional.
En el espejo puedo ver esa triste figura retorcida, sí; la que una vez pareció ser tan estupenda, tan asombrosa, inigualable para muchos. De sus ojos escurren lagrimas a mares, su sonrisa se apago con el tiempo, todo lo malo se desmorono robando lo esencial; nadie quiere perder lo que tan hermoso lo hacía.
Quisiera poder darme por vencida, pero me enseñaron que hay que terminar lo que uno comienza. Si tan solo los ojos ayudasen a hacer al menos su propio trabajo, no podría sentirme abatida por las malas jugadas que suelo hacer. El egocentrismo forma parte del día a día... es completamente absurdo, nunca fui así, ¿por qué eh de hacerlo ahora? Qué fue lo que cambio las cosas... dónde quedó la lógica preciada...
La desesperación acaba con todo, alguna vez fue predeterminada en aquellos momentos, pero se fue, alejándose de todo. Nubló lo racional de nuestras mentes, acabo con mi vida, destrozó mi naturalidad, monótono. Crees que pierdo el sentido, y de cierto modo tienes la razón, perdí eso y mucho más desde que todo tomó un rumbo diferente.
En aquel cuarto, paseaba moribundo de un lado para el otro sin poder recordar lo que había pasado. ¿Cuándo sucedió todo esto? Perdió la razón de pensar, perdió la lógica de vida, perdió algo más que existir.
Por no escuchar aquellos pequeños consejos dejó de sentir la libertad de la vida, acumuló resentimiento en su alma deliberada de todo raciocinio. En el espejo su rostro desfigurado por aquellos malos momentos que se hicieron presentes en su vida. Un par de labios en la esquina superior de su espejo hacen recordar esos momentos gloriosos bañados en satisfacción.
Déjate abrumar por sensaciones desconocidas, aprecia la manera en que el mundo juega contigo como si nacieras para servirles. Me aburre la manía de la gente, descubrir e impones cosas nuevas es lo mío.
En el espejo puedo ver esa triste figura retorcida, sí; la que una vez pareció ser tan estupenda, tan asombrosa, inigualable para muchos. De sus ojos escurren lagrimas a mares, su sonrisa se apago con el tiempo, todo lo malo se desmorono robando lo esencial; nadie quiere perder lo que tan hermoso lo hacía.
Quisiera poder darme por vencida, pero me enseñaron que hay que terminar lo que uno comienza. Si tan solo los ojos ayudasen a hacer al menos su propio trabajo, no podría sentirme abatida por las malas jugadas que suelo hacer. El egocentrismo forma parte del día a día... es completamente absurdo, nunca fui así, ¿por qué eh de hacerlo ahora? Qué fue lo que cambio las cosas... dónde quedó la lógica preciada...
La desesperación acaba con todo, alguna vez fue predeterminada en aquellos momentos, pero se fue, alejándose de todo. Nubló lo racional de nuestras mentes, acabo con mi vida, destrozó mi naturalidad, monótono. Crees que pierdo el sentido, y de cierto modo tienes la razón, perdí eso y mucho más desde que todo tomó un rumbo diferente.
En aquel cuarto, paseaba moribundo de un lado para el otro sin poder recordar lo que había pasado. ¿Cuándo sucedió todo esto? Perdió la razón de pensar, perdió la lógica de vida, perdió algo más que existir.
Por no escuchar aquellos pequeños consejos dejó de sentir la libertad de la vida, acumuló resentimiento en su alma deliberada de todo raciocinio. En el espejo su rostro desfigurado por aquellos malos momentos que se hicieron presentes en su vida. Un par de labios en la esquina superior de su espejo hacen recordar esos momentos gloriosos bañados en satisfacción.
Déjate abrumar por sensaciones desconocidas, aprecia la manera en que el mundo juega contigo como si nacieras para servirles. Me aburre la manía de la gente, descubrir e impones cosas nuevas es lo mío.
— ¿Lu estás ahí?
— Si, salgo en un momento...
Cerré la caja de los recuerdos y tomé aquel dulce vestido, lo miré a sus ojos frente a mí. Tomé su rostro y lo besé con esa pasión que me hace olvidar todo lo pasado. Acaricié su mejilla mientras nuestras lenguas danzaban, su respiración latente me mantenía viva y su gracia de existir me hacía feliz... mucho más.
— Vamos, que Osmar está inquieto... – sonrió.
— Está bien, vamos – reí tomando su mano.
Puedo escuchar tu llamado, puedo oír tu voz; sígueme hasta que tus pies ya no puedan reaccionar. Salimos en el auto, tomamos el rumbo al bar de Richard, Nixie nos citó para darnos una buena noticia, ¿Qué será? Pues en verdad no lo sé, solo quería averiguarlo y olvidarme de toda esta melancolía que me abrumaba hace algunos días sin razón.
— Te Amo Lu... – susurró al volante.
— Quédate conmigo en esas noches frías, dame el calor que necesito para seguir contigo. Contágiame con la desesperación que abunda en tu mirada, estoy dispuesta a perder el alma por algo realmente innecesario, tu eres el cáliz de mi vida, eres lo que hace falta en el día a día...
Detuvo el auto, me miró sonriendo y me besó para callarme, sonreí con su reacción, este hombre me complementaba... nada más necesitaba.
— Yo también extraño tu presencia cuando estoy entrenando... – susurró.
— No sabes lo que daría por estar contigo a todas horas mi amor
— Ya tendremos nuestro tiempo... creo que saldré de vacaciones pronto
Acarició mi mejilla mientras ambos sonreíamos, mi teléfono sonó, era Nixie.
— ¿Dónde demonios estás?
— Vamos en camino – reí
— Te estoy esperando para dar la noticia Lu, apresúrate – bufó.
— Bien pequeña, no desesperes
— Solo apresúrate vieja – rió y cortó.
Guardé el teléfono y tuvimos la suerte de que los semáforos jugasen a nuestro favor, todos en verde... Llegamos con Osmar entre mis brazos, abrimos la puerta y nos encontramos a una gran multitud de gente, Nixie estaba con un trago en la mano parada en la barra... había gente desconocida para mí, pero uno llamó mi atención... y había olvidado por completo a Brian, era él... el nuevo ser que provocaba en mí sensaciones únicas... y diferentes.
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