• Narra Lu
Una tarde intensa que no tenía mucho entusiasmo, las horas pasaban lentamente y las chicas de la oficina se estaban ausentando mucho... los ejecutivos estaban llamándolas muy seguido a sus oficinas y eso me estaba preocupando demasiado, más de lo que creen. Pasó ese día lleno de temores, salí temprano y partí al bar de Richard para relajarme un poco... si es que podía.
— ¡Tráeme un buen trago!
Grité desde una mesa alejada de la barra. Richard levantó su pulgar riendo, jugué con unas servilletas que habían sobre la mesa para pasar el rato, cuando de pronto comenzó a acercarse ese calvo... la nueva adquisición del bar.
— Permiso – dijo varonil.
Dejó el gran vaso sobre la mesa y yo torpemente lo pasé a llevar con mi brazo haciendo que me empapara con este.
— Dios santo – cerré los ojos poniéndome de pie inmediatamente.
— Atrás puede cambiarse – me miró indiferente.
Me sonrojé casi instantáneamente, pasó un trapo seco sobre mis piernas desnudas y húmedas por el trago, me sentí extraña y mi cara de asombro lo hizo reír.
— No imagines nada, solo seco mi error – sonrió de costado.
— ¿Qué? ¡No me estoy imaginando nada! – grité nerviosa.
— Como digas – rió en silencio.
El tipo era varonil y cautivador, esos tatuajes bajo su musculosa remera dejaban mucho para imaginar, Richard me miró desde la lejanía riendo con lo idiota que fui al dejarme mojar con el licor; el mesero me llevó atrás donde suelen cambiarse la ropa y me pasó una remera grande.
— Toma...
— ¿Qué es eso?
— Para que te cambies... no pensarás en quedarte con ese vestido con olor a whiskey...
— Oh, cierto... gracias – miré el suelo tragando saliva.
— Ya te dije que no imagines nada, solo soy buena persona – bufó pasando un trapo por mi brazo.
— Y yo te he dicho que no estoy imaginando nada ¿te crees muy atractivo acaso? – bufé.
Rió y dejó demostrada aquella perfecta dentadura que poseía, dejó la remera sobre un banquito y caminó a la puerta sin mucho más que decir.
— ¡Espera...! – grité por impulso.
Se giró un poco molesto haciendo una mueca con su boca estirada hacía un lado.
— ¿Qué quieres?
— ¿Cuál es tu nombre? – reí
— ¿Para que quieres saberlo? – sonrió seductor.
— Pues para decirle a Richard que te despida – reí
— Vaya, pero creo que comenzamos con el pie izquierdo...
Se acercó a mí y estiró su mano para estrecharla, sonrió.
— Me llamo Phil Anselmo... ¿y tú?
— Lu... Lu Sullivan – sonreí orgullosa.
Me miró encogiendo sus ojos y sonriendo extraño.
— Creo que te conozco de algún lado... – susurró.
— ¿Si? ¿De dónde...? – me puse nerviosa.
Rió negando con su cabeza y soltó mi mano luego de presionarla con calor.
— No, debo confundirte con alguien, olvídalo...
Caminó nuevamente a la puerta con el trapo en su hombro, me quedé allí parada... mojada y excitada internamente con aquel macho que era nuevo en mi vida. Me quité el vestido lentamente y la puerta se abrió de golpe haciendo que me sonrojase.
— Dios... lo siento – rió cerrando la puerta y saliendo rápidamente.
Era él... si él, era extraño pero asombroso, no me sentí incómoda, pero una risa pervertida se hizo presente en mi rostro. Me vestí con aquella gran remera del bar, pero había un problema... no tenía parte inferior, dejando a la vista mi trasero; reí sin poder evitarlo, era una situación incómoda pero graciosa... sólo a mi me pueden pasar estas tonterías... Debía llamar a Brian para que me trajera ropa limpia... o quedarme allí hablando con Richard... y Phil, para pasar el rato... digo yo... ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario