• Narra Dero
Abrí los ojos y estaba recostado sobre el sofá…toqué mi frente con algún tipo de alivio en mi cabeza después de la enorme jaqueca que me invadió desde hace un par de semanas…rasqué mi nuca aun con los ojos hinchados y me dirigí al baño…lavé mi cara para quitar la cara larga que se postraba en mi, di unos pasos a mi habitación y estaba cerrada…ahora que lo recuerdo…
Empujé la puerta y la ví acostada sobre mi cama, cubierta con una sábana hasta los hombros… ¿Cómo pude olvidarlo? Creo que en verdad estoy perdiendo la cabeza…
Hace un par de días
— ¿Ya fuiste por la niña? – Giselle exclamó
— ¿Qué no me ves aquí? – arreglé mis botas
— ¿Y que esperas para ir por ella?
— ¡¡por dios, Giselle!! ¿te has dado cuenta que solo sabes exigir?
— ¿Y tu te das cuenta que solo sabes trabajar y te olvidas de tu familia?
— ¿si no como la sostengo? A ver dime…para pagar tus caprichos, comprarle lo necesario a la niña…no sabes lo que dices porque tu no te rompes el lomo tratando de conseguir trabajo
No me había dado cuenta que subí el tono y sus ojos turquesa se abrieron asustada…cerré los míos soltando el aire por la nariz y posando mis manos sobre la cadera…
— Lo lamento, cariño…pero es que tus preguntas suelen sacarme de quicio
No me dijo nada y se alejó a la recamara, eso me ponía mas los pelos de punta, suspiré y tomé mi chaqueta para salir de casa. Mi auto necesitaba reparación en el motor, así que mientras lo dejaba arreglando iría por Amara. Así fue el plan y sus delicadas manitas acariciaban mi barba…
— Papi – la miré
— ¿Qué pasa, hermosura?
— Picas – su carita picara me hacía estremecer
— ¿a si?...será por la barba que me cargo…creo que deberías afeitarme mas seguido
— De acuerdo – sus mejillas se sonrojaron
— Ahora tu y papi pasearemos por el parque ¿Qué te parece?
— ¿Y mamá?
— Esta ocupada…pero ya vendrá
Ella asintió y seguía cargándola cuando nos fuimos al parque, llegaría un poco tarde a la agencia, pero…que mas da, podría llevarla y dejarla conmigo, soy su padre…tengo derecho…la tomé de la mano y llegamos a donde estaba mi auto, manejé a la agencia con la billetera casi vacía…
— Maldito hijo de puta – renegué por el alto precio
Sentí su mano acariciar la mía que estaba sobre la palanca de velocidades y me tranquilicé…mi mejor medicina era ella…
— Ya llegamos – le dije sonriendo
— ¿Hay dulces?
— Los que quieras, mi amor
La cargué y caminé por los pasillos mientras ella me quitaba mis anteojos y se los ponía torpemente, sonreí y todos me miraban saludándome y con cariño a la niña…llegué a mi oficina y la senté en mi silla…
— Hoy verás como papá trabaja – aplaudió
La cámara en el estuche que colgaba de mi cuello, algunos formatos y la memoria para colocar después el producto en la computadora del estudio, la cargué llegando al estudio donde todas las modelos maquillaron de elegancia a mi pequeña Amara…
La tarde pasó como cualquiera, y llegué a casa…hecha mierda…como jamás esperé encontrarla…la niña dormía en mis brazos y la llevé a su cuarto, tapé sus oídos con algodón y la tapé al cerrar su puerta, no quería que escuchara la sarta de sandeces que su madre diría…
— ¡¡¿Giselle?!!
— ¿Qué quieres?
Estaba echada en el suelo y yo la miré…
— ¿Qué significa todo esto? – apunté a toda la casa
— Se desordenó
— ¿a causa de que?
— No lo se, Dero…me siento mal
— ¿Y por eso la casa esta así?
— No me regañes
— ¡¡pues debo hacerlo!! Pareces una loca y estúpida por cierto
Se levantó del suelo y me miró con el seño fruncido, aventó la botella de cerveza a medias que poseían sus manos y la miré desde la otra esquina de la habitación…
— Deberías escuchar lo que me estás diciendo, maldito alemán
— Y tu deberías estar consciente de que no eres tu sola
— ¿entonces de que debo preocuparme? La niña tiene a un padre ejemplar – se burló
— Entonces no se que haces aquí, haces mas daño de lo que mejoras
De sus ojos, sus enormes y hermosos ojos salieron esas gotas saladas, resbalando por sus sucias y acolchadas mejillas, me rompía el corazón tener que estar enojándome con ella…se dejó caer en el sofá…
— Creo que esto no esta funcionando, Giselle
— ¿de que hablas?
— Hablaré con mi abogado, el divorcio sería lo mejor
— ¡¡¿DE QUE MIERDAS ESTAS HABLANDO?!! Al parecer el borracho aquí eres tu, no sabes lo que dices
— No quiero tener el miedo de llegar y que quizá no vuelva a ver mi hija, esto es una maldita pesadilla por tu estúpida culpa
No me dijo nada y terminó de beber la cerveza que se desparramaba en el suelo, levantó la botella vacía y me la aventó, chocó en mi brazo y se desplomó cortando mi piel suavemente, las líneas de sangre guiaban hasta mi codo y suspiré…esta mujer estaba completamente loca…
— Se acabó – dije impaciente — yo tengo la patria potestad de la niña, no puedes hacer nada
Sus lágrimas salieron de nuevo, arrepentida por el acto…no me importó nada y caminé a la habitación de la niña, la cual despierta me miraba asustada, quizá por mis gritos…
— ¿papi?
— Nos vamos, cariño…
— ¿A dónde? – la cargué
— Fuera de este maldito manicomio
Tomé su mochila y al pasar al lado de su madre, sus desgarradoras manos tomaron las mangas de mi pantalón arrastrándose para impedirme salir de la casa, con miedo y desprecio la empujé con la pierna. El asco invadió mi cuerpo y salí de la casa en busca de algún hotel…mientras conseguía un espacio para mi hija y yo…
Amanece en Berlín
— ¿Entonces cuando esta listo el papeleo?
— Solo hace falta que firmes, Dero
— Pues puedo hacerlo ahora mismo ¿Giselle ya lo hizo?
— No fue fácil, pero lo hizo
— ¿Ella esta bien? – pregunté con miedo al taparme los ojos con mi mano libre
— Si, la atienden bien…es un buen hospital psiquiátrico
— Bien…te veo en un par de horas
Colgué y miré a Amara lista con un hermoso vestido azul cielo, la cargué y salimos en dirección al juzgado para poder terminar con todo esto, y vivir mi vida…como debió ser desde el comienzo.
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