• Narra Lu
Su respiración se depositaba en lo más profundo de mi garganta, quería tenerlo en mi interior para no dejarlo ir nunca más; él era todo lo que me hacía feliz pese a cualquier cosa que pudieses pasar.
— Hace tanto tiempo quería hacer esto – susurró quitando los tirantes de mi vestido.
— ¿Qué cosa? – reí arqueando mi espalda en ese sofá.
— Hacer el amor en tu oficina – rió besándome fogosamente.
Respiré profundo y sonreí sin evitarlo, las fantasías que este sujeto me obligaba a cumplir era realmente excitante, dejarme llevar por sus caricias bajo mi ropa interior era maravilloso, cerré los ojos para disfrutarlo más a fondo, sus calidas manos provocaban escalofríos que iban desde lo más profundo de mi interior hasta el cabello más exterior que existía en mi cabeza.
— Hoy serás mía...
— Siempre lo soy Brian – mordí su labio.
Rió de media luna como me encanta y desabrochó su cinturón para quitar aquel pantalón que nos estorbaba en este momento, quitó por completo mi vestido con esa delicadeza que excitaba todos mis sentidos, rozó mis brazos con sus manos que me entregaban una adrenalina incontenible. Los juegos de saliva dentro de nuestras bocas desbordaban como marejadas en plena tormenta, una emoción única y maravillosa se hizo presente como suele ser cuando estoy sola con él.
Lamí su cuello en el momento que se lanzó más sobre mi para quitar el sostén que lo tenía complicado, lo quitó con cuidado también maravillándome con el roce de sus manos en mi espalda, su piernas desnudas rozando las mías mantenían esa emoción que se hacía necesaria en este momento. Su respiración reposaba en mi oído, su acelerados movimientos sobre mi para quitarme la ropa, su cuerpo me llenaba de un éxtasis asombroso... este hombre hacía que mi interior explotase en segundos.
No me hizo esperar mucho, sabía que lo deseaba con unas ganas aterradoras, pero hace mucho tiempo que no teníamos un momento para nosotros; con una agresividad que me volvía loca bajó poco a poco mi calzón dejando al descubierto mis nalgas para que con sus manos pudiese presionarlas mientras seguía jugando con su lengua dentro de mi boca semiabierta, sentía su alma pasar desde su lo más profundo se su garganta a la mía, mientras con mis manos por su espalda bajé lentamente su boxer bien apretado.
— Pero que traviesa estás – rió mordiendo mi oreja.
— Sabes que te deseo gatito... – cerré mis ojos dejándome llevar.
Lamió mi cuello mientras lo rodeaba con mis piernas desnudas, con la punta de su miembro hizo un roce suave con mi vagina provocando un escalofrío en mí. Mi vientre vibró casi por miedo a lo que se venía pero eso me gustaba... más de lo que él creía.
Un gemido alentador pude oír cuando comenzó a invadirme con su pequeño, todo se centraba en su potencia de volverme suya; no quería que nada interrumpiese este maravilloso momento... solo quería que fuese eterno. Comenzó a moverse sobre mi desnudo cuerpo haciéndome gozar de la explosión que provocaba dentro de mi entrepierna, sus manos apretaban con fuerza mis nalgas mientras yo gemía echando mi cabeza para atrás disfrutando de su respiración agitada y pequeños sollozos que depositaba en mi cuello.
— ¡Estoy en el cielo! – grité riendo.
— Guarda silencio... aún hay gente en el edificio – rió de costado susurrando.
— ¡A la mierda toda esta gente! – reí excitada
— Puede costarte algo más que un sermón mi vida – gritó como si le doliese.
Reí y con mis manos tomé su cara para besarlo, su lengua jugosa y deliciosa jugando con la mía en un vals suculento lleno de saliva y placer dentro de nuestras bocas se sentían bien... realmente bien. Sus machos brazos rozaban mi espalda mientras su pelvis chocaba con la mía en una fuerza brutal que me hacía falta sentir hace días, sus gemidos en mi oreja resonaban una y otra vez mezclándose con los míos de una manera única.
La potencia en que su pequeño entraba y salía de mi interior me hacía gozar, sus sabrosos besos me encantaban y le daban una esencia especial a todo el acto, sus cabellos eran masajeados por mis manos alocadas que ya no sabían que más tocarle a este sexy hombre que me hacía suya... una vez más.
Acabamos... después de muchas veces haber echo el amor... o tener sexo en la oficina, cumplida una más de las tantas fantasías sexuales que a alguno se le pudiese ocurrir; nos vestimos como pudimos y arreglé mi cabello para no verme tan desordenada.
— Quédate con el cabello así – rió abrochando su cinturón
— ¿eh? ¿Por qué? –reí
— Me gusta como te ves así – saboreó sus labios.
— Que bueno que te guste, pero no pienso salir así.... – reí a carcajadas.
— Que mala eres eh – hizo puchero.
— No me hagas esas caras Brian, sabes que debo verme bien, soy una ejecutiva importante – dije con tono superior.
— Si... señorita ejecutiva – movió su cabeza haciéndome reír.
Sonreí abrochando el sello de mi vestido y le tomé la mano luego de coger mi maletín con papeles importantes dentro, como las fotografías. Bajamos luego de que algunas personas me miraran extraño, incluso llegué a pensar que habían oído lo que pasó... pero en realidad daba lo mismo, me valía disfrutar el momento con mi amado.
— ¿Qué haremos al llegar a casa? – sonrió subiendo al auto.
— No lo sé, cuidar a nuestro hijo.... – reí.
— ¡Diantres! Lo había olvidado – me miró apenado.
— Pero que mal padre eres Brian – lo hice sentir culpable
— Lo lamento mi amor – besó mi mano
Encendió el motor y pasamos a la guardería a buscar al pequeño Osmar, llegamos a casa luego de discutir por quien era el más sexy y concluyendo la conversación con que dios no existía, era un injusto ser superior que ni siquiera sabíamos si era real... cosas sin sentido que nos hicieron discutir con risas. El pequeño se durmió entre mis brazos, sonreí al ver su pequeño rostro acurrucado con sus manitas, su silenciosa respiración me hacía sentir la madre más afortunada de este mundo.
— Buenas noches pequeño...
Susurré mientras lo cubría con su cobija en la cuna, volví al cuarto para dormirme con mi hombre desnudo, sí... desnudo. Me abrazó por la cintura trayéndome a él con esos brazos fuertes que me conquistaron, me dormí pensando en que mañana sería un gran día, todo iba mejorando... como se debe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario