• Narra Jacoby.
Estaba ahí afuera de ese bar a Corey, que para variar se había echado unos cuantos golpes con un gran gordo que le derramo la cerveza en la cabeza. Ya estaba a punto de irme, cuando de pronto apareció junto a mí con las manos en su bolsillo y sonriendo victorioso, lo que me daba poco a pensar.
— ¿Has terminado con tu asuntillo?
— Claro que si, solo debíamos arreglarnos como dos hombres – rió irónico.
— Vaya, ¿Dónde iremos ahora Taylor?
— No lo sé, ¿Dónde quieres ir tu?
— Quiero volver a casa… lejos de aquí, estoy cansado de todo esto.
— Vaya, no me digas que estás así porque Lu se casa… no otra vez hermano…
— Qué sabes tú, no sabes como me siento, creo que ya es tiempo de tirar la toalla Corey, no llegamos a ningún lado… Tú perdiste definitivamente a Nixie, estará viajando por todo el mundo y no tendrá tiempo para ti, y Lu… pues se casara con ese hijo de puta…
— Tranquilo hermano, no digas esas cosas…
— Será mejor que volvamos a California, no pertenecemos aquí Corey, no tengo ni la más puta idea de hablar en alemán, solo quiero mi departamento… y mi cama, con unas buenas cervezas…
— ¿Piensas darte por vencido…? – me miró furioso.
— Sí Corey, ya me di por vencido… - le grité casi escupiéndole.
Negó con su cabeza en silencio, mientras caminábamos parecía uno de esos viejos gruñones con el seño fruncido, no entendía en que falló… ni yo tampoco.
— Está bien, creo que debemos volver… nuestro tiempo aquí ya ha terminado… por el momento.
— ¿Por el momento? – me extrañé.
— Si, por el momento, no pienso en dejar las cosas así Jacoby, quizás perdimos esta batalla, pero no la guerra mi querido hermano – sonrió victorioso.
Reí, este sujeto era obstinado ante todo lo que le pudiera pasar, no sé desde cuando nos hicimos mejores amigos, pero creo que esa unión era bastante poderosa… porque hace tiempo yo lo hubiese abandonado, seguir con la idea de conquistar a esas chicas ya era un poco meloso, pero aún así no lo abandonaba, seguí a su lado pese a todo lo que nos pasó… y nos seguirá pasando.
Llegamos a ese apartamento que compartíamos mientras vivíamos aquí en Berlín, entramos con las bolsas de las compras, había un sobre bajo la puerta que llamó mi atención, lo tomé y lo leí.
“ Zu: Corey Taylor Von: Richard Kruspe.”
¿Pero que mierda significa todo esto? ¿Una carta del alemán? ¿Para Corey…? Eso era bastante extraño, caminé a la cocina en donde éste estaba y se lo di.
— ¿Qué es eso? – me miró con extrañeza.
— Una carta para ti
— ¿De quien es?
— Pues que se yo, no pienso leerla – mentí.
— A ver, dámela…
La miro por todas partes hasta que notó aquel pequeño detalle, “Von: Richard Kruspe”. Frunció el seño casi de inmediato, yo reí mientras tomaba una cerveza y me fui a la sala para ver televisión y burlarme de los titulares deportivos que siempre resaltaban a Haner como la nueva sorpresa americana.
— Idiotas – bufé mientras bebía.
— Pero que hijo de puta… - rió atrás en la cocina mi fiel amigo.
Me giré, le bajé un poco el volumen al televisor para escuchar con atención.
— ¿Qué sucede?
— Este alemán quiere hablar conmigo porque Nixie lo dejó por otro… pero que irónico es el mundo hoy en día – sonrió nuevamente.
— ¿si? ¿Y que quiere?
— Quiere que nos reunamos mañana en un café cerca de aquí…
— ¿Iras? – levanté mis cejas.
— Sí, iré para ver que tiene que decirme, dudo que sea algo bueno ¿sabes? Por algo recurrió a mi, debe estar desesperado.
— Taylor tu teléfono está sonando… - miré la mesa de centro frente a mis pies.
— ¿Quién molesta a esta hora de la noche? – frunció el seño.
— Quizá es tu nuevo amigo. Richard – reí.
— Cállate idiota, no digas eso ni en broma…
Apagué la televisión, el porno ya me tenía aburrido, soñar con algo que hace mucho no tenía me quemaba la cabeza, me levanté para tomar otra cerveza de la nevera cuando Corey me toca el brazo.
— Mira, escucha – puso el altavoz.
— Hola buenas noches, ¿Hablo con el señor Corey Taylor? – decía una mujer.
— Sí, con él… ¿quién es?
— Habla con Alicia Bauer, hermana de Nixie… hablé en la compañía en donde ella trabaja y me dieron este número para contactarme, quisiera saber si usted podría comunicarme con mi hermana…
Un silencio, y nuestras miradas chocaron. ¿Habíamos escuchado bien? ¿Dijo hermana? Miré asombrado a mi amigo quien me miraba de igual modo, con la boca abierta, se quedó sin palabras.
— ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
— Sí, aquí estoy – dijo Corey luego de salir del trance.
— ¿Podrá comunicarme con mi hermana?
— Creo que no, aquí nadie sabia de su existencia señorita, todo pensamos que Nixie era hija única ¿de donde está llamando?
— Vaya, es que yo me fui cuando ella era muy pequeña, estoy llamándole desde California, desde la empresa en la que antes ella servía de modelo.
— ¿Sabe que está llamando a Alemania? – rió Corey burlándose.
— Claro señor, lo sé, me dijeron que mi hermana fue transferida… hacia allá.
— ¿Sabes? Yo soy el novio de tu hermana, pero ella no está en este momento, creo que yo podría llamarte de vuelta cuando ella llegue ¿te parece? – se aguantó la risa.
— Me parece bien, muchas gracias… le mantendré en contacto…
— Claro dulzura, estaremos en contacto –cortó mordiéndose el labio.
Conocía esa mirada de Corey, algo tenía en mente, y esa conversación le ayudó mucho. Yo aún no creía que esa chica fuera la hermana de Nixie, es decir ¿Por qué aparecer justo ahora…?
— Ya sabes, nos vamos a California, luego de esto… tendré a mi chica comiendo de la palma de mi mano…
— ¿Por qué? ¿Qué tienes en mente Corey?
— Nixie sabe que tiene una hermana perdida, si las reencuentro… todo mejorará – reía como un loco.
— Mejorara para ti, porque yo no tengo nada en juego aquí eh – bufé enojado.
— Claro que sí, ¿Quién dice que la tal Alicia sea una modelo igual que su pequeña hermana? – levantó sus cejas.
— No digas estupideces Corey, ya es tarde, mañana saldrás con ese alemán… me voy a dormir
— Bueno maldito gallina, ve a dormir – rió.
— Buenas noches hermano
— Buenas noches Jacoby…
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