sábado, 6 de agosto de 2011

Capitulo 84.

• Narra Lu.


Las lágrimas se aprisionaron en mi garganta, me sentía usada… sucia. Brian me atrapó entre sus brazos para consolarme, apreté con fuerza mis ojos para así no soltar lágrimas, no quería llorar… un momento como este no merece la pena ser sufrido de tal manera.

      ¿Qué fue lo que paso, amor?
      ¡No quiero volver allí Brian, no más! – gritaba desconsolada.
      Tranquila, ya estás conmigo… dime ¿Qué sucedió? – tomó mi rostro entre sus manos.

Sus ojos me apuntaban como culpable, aunque en verdad era inocente de cualquier cosa que se me acusara, intentó ser delicado conmigo, pero realmente no podía serlo, era un hombre… y no entendía como me estaba sintiendo en este preciso momento.

      No ha pasado nada nene, tranquilo – sonreí a medias.
      ¿Cómo que no ha pasado nada? ¡Mira como estás!
      Cálmate… solo… tengo estrés acumulado – mentí.
      ¿Estás segura de ello?
      Claro, ¿confías en mi no?
      Si, pero tu reacción y todo eso…
      Ignórame, tú sabes perfectamente que de vez en cuando me dan esos ataques de desesperación cuando las cosas no andan bien Brian – miré a otro lugar.
      Entonces… ¿estás bien? – levantó sus cejas.
      Si, amor. Estoy bien, más aún contigo a mi lado y estos grandes y fuertes brazos protegiéndome…
      Oh, vaya… ¿quieres salir a cenar hoy? – sonrió de media luna.
      ¿Cenar? ¿Y Osmar? – moví mi cabeza hacia un lado sin dejar de mirarlo.

Se puso de pie y sonrió arreglando su cinturón, besó mi frente mientras lo miraba.

      Lo dejamos con la vecina, es una buena señora y al parecer le gustan los pequeños, así nosotros tendremos tiempo para… nosotros – rió pícaro.
      ¿Sabes…? Me gusta la idea – saboreé mis labios.
      Bien, pues ve a arreglarte mientras yo me baño ¿te parece?
      Me parece – sonreí.
      Pero antes…

Lo miré extrañada, se giró rápido y me besó con esa pasión que me gusta, saboreé su jugosa lengua en mi boca, dejé liberar esa tensión que traía desde el trabajo hasta la casa, en ese dulce e inesperado beso. Y bueno, partió a bañarse mientras yo escogía un lindo vestido púrpura que hacia juego con unos tacones lindos y no muy llamativos; mi celular cayó al suelo al mover mi saco para guardarlo en el armario, y por una extraña razón apareció una fotografía mía y… de Nixie.

      ¿Cómo estarán las cosas por allá contigo Nix…?
      Pues averígualo – dijo Brian asustándome.
      ¿Qué…? ¿Cómo quieres que haga eso? – negué con mi cabeza mientras guardaba el teléfono.
      Llámala, no ha cambiado el número, y necesitas saber que está pasando con ella en su gira… han estado lejos mucho tiempo y ya quiero saber como está esa pequeña inquieta – sonrió.
      No lo sé, no estoy preparada para hablar con ella Brian, ¿y si sigue enfurecida con ese asunto?
      Llámala y sabrás si aún está enojada… además debes saber si Richard está con ella…
      ¿Richard? ¡Dios! – grité alterada.
      ¿Qué sucede? – se extrañó.
      ¡Dero y Richard! Juntos… eso no puede pasar…
      ¿Dero? ¿Quién es ese?
      ¡Dame mi teléfono! – corrí al armario para tomar y marcar el número de mi amiga.

Si esos dos se habían visto, conocido, o al menos hablado… Nixie estaría en graves problemas, no quiero ni imaginarlo, ahora volvía a sentir esa preocupación que extrañaba, esa preocupación que ella me hacía sentir… como mi hermana menor. Marqué su número y esperé a que contestara luego de mucho rato.

      ¿Diga…?
      Nixie, hola, soy Lu…
      ¡Hola! Mucho tiempo sin saber de ti ¿Cómo estás? – decía riendo.
      Bien, acordándome de ti… ¿Cómo están las cosas? – me extrañé por su reacción.
      ¡¡No Richard!! No hagas eso… ¡Aléjate de Dero! Dios santo…  dijo preocupada.
      ¿Dero y Richard ya se conocieron? ¿Están las cosas bien allí? – dije asustada.
      Por favor, ¡cálmate…! Lu… ¿sigues allí? – dijo tensa…
      Si, si ¿Qué pasa?
      Las cosas no están bien… ¿puedo llamarte luego? ¡¡No, Richard!!
      Está bien… sea lo que sea, cálmate…
      ¡Como quieres que me calme…! ¡Basta, deja de hacer eso…! – cortó.

Cortó y me extrañé con todo lo que había oído, fue bastante extraño… algo estaba pasando, y no sonaba para nada bien. Brian me miraba con un signo de pregunta en su cara.

      ¿Qué sucedió? – me miró asombrado.
      No lo sé, no sonaba para nada bien…
      ¿Por qué lo dices?
      Parecía que estaban discutiendo, tengo miedo a lo que pueda hacer estando tan lejos de aquí Brian – toqué mi frente.
      ¿Qué eran esos gritos? ¿y quien es Dero? – se extrañó.
      Voy a contarte algo, pero debes prometer que no se lo dirás a nadie ¿si?
      Claro, confía en mí…

Este chico era un chismoso, y eso me hacía gracia, tenía tanta curiosidad que daba mucha risa.

      Bueno, Dero… es el amante de Nixie, su fotógrafo con el que tiene un romance desde hace algún tiempo…

Abrió grande sus ojos, no podía creer lo que oía.

      ¡¿Qué?! – dijo asombrado.
      Shhh… es un secreto, por eso tenía miedo a que ella se encontrase con Richard, ya que Dero es su baterista, puede haber líos… ya sabes
      Woo… ¿de verdad? Quizá los líos que escuchaste por teléfono era el encuentro de esos dos sujetos – puso una cara tétrica.
      ¡Mierda! Tienes razón… mejor la llamo – tomé mi teléfono.

Me detuvo, lo quitó de entre mis manos y lo lanzó lejos, me miró con esa cara que suele poner en ocasiones reflexivas y me regañó.

      Deja que ella arregle sus asuntos Lu, tú también tienes una vida… este es su problema, por mucho que sea tu mejor amiga debes dejarla cometer sus errores, desde que te conozco estás intentado arreglar su vida, cuando en verdad tú ya tienes tus propios problemas mi amor…
      Que cosas dices, eso no es cierto – dije enojada como una niña pequeña.
      ¿Cómo que no? Claro que sí, siempre lo has estado haciendo, desde que te conozco, cuando intentabas alejarla de Taylor, cuando tuvo los problemas con Richard gracias a ese ex novio que tiene… y aún lo sigues haciendo… déjala crecer mi amor, esa chica debe madurar…
      Ya es bastante madura Brian, tú no la conoces, ella sufre mucho…
      No me mientas, por lo poco que la conozco…
      ¡Tú no sabes nada de ella! – lo interrumpí – ella está sola en este mundo, sus padres murieron, al igual que sus dos hermanos y su hermana desapareció de la faz de la tierra ¿sabes como vive ella? En un eterno calvario al saber que no tiene a nadie Brian… por eso me preocupo por ella. No sé lo que se siente estar sola… completamente, pero imagino que debe ser terrible que al menos tu hermana si sigue viva… no te hable – dije recordando como la conocí.
      ¿Si? Lo siento… no lo sabía Lu, discúlpame…
      No te preocupes, casi nadie lo sabe…


6 AÑOS ATRÁS.

Vi a esa chica llorar desconsolada al otro lado de la habitación de espera, era pequeña, delgada con una tez de piel muy pálida, un cabello color cobre… parecía perturbada completamente, no dejaba de llorar y eso llamó mi atención en demasía.

      Hola – dije dulcemente al sentarme junto a ella.
      ¿Quién eres? – me miró con sus ojos rojos de tanto llorar.
      Mi nombre es Lu… y hace rato que te veo llorar ¿Qué te sucede pequeña?

Se largó a llorar con más fuerza, me abrazó de improviso y sus lágrimas se depositaron en mi hombro con una calidez extraña, parecía que me conociera de otra vida… una muy lejana.

      Mis padres tuvieron un accidente automovilístico con mis hermanos… están hace dos horas adentro en alguna parte y nadie me da noticia de ellos…
      Dios santo, ¿estos idiotas no te han dado noticias de ellos?

Sonrió con mi manera de referirme a los doctores.

      No, estos… idiotas no me han dicho nada de nada, y tienen mi alma colgando de un hilo muy delgado…
      Vaya muñeca, tranquila… mira, allí viene un idiota, perdón, un medico…

Sonrió y se puso de pie, preferí quedarme sentada para que ella tuviese la privacidad que correspondía en un momento como este; el medico tenía mala cara, una muy terrible para ser sincera, la chica lloriqueó un poco, pero no demasiado y volvió a sentarse conmigo.

      ¿Qué te han dicho? – pregunté curiosa.
      Nada, que recién los han internado… aún no pueden estabilizar a ninguno de los cuatro…
      Vaya, que mal suena eso… ¿quieres que te acompañe un rato? – la miré a sus ojos que se perdían en un punto de la habitación.
      Claro, quédate Lu. Oh lo siento, me llamo Nixie, Nixie Bauer… — sonrió dulcemente estrechando mi mano.
      Un gusto Nixie, lindo nombre…
      Gracias, igual que el tuyo… ¿Cuántos años tienes y que haces aquí…? – rió.
      Bueno, tengo 23 años, soy fotógrafa y bueno… vengo aquí porque mi amiga vino a tomarse unos rayos x, de seguro ya saldrá para presentártela – sonreí.
      ¿Fotógrafa? Que grandioso suena eso… por cierto tengo 19…
      Vaya, que joven eres…

Me miró de reojo mientras el medico volvía a acercarse a nosotras luego de unos 10 minutos de su ultima visita a nosotras, se puso de pie tensa, con miedo… lo noté, era perceptible, ella era… diferente, tenía algo no común en todas las chicas que he conocido. El medico la alejó un poco de mí, y noté que le dio una muy mala noticia, ella se largó a llorar, de tal manera que se arrodilló clamándole al doctor que lo que acababa de decirle era tan solo una mala broma… eso no pintaba bien en ningún lado… Me acerqué a ella disimuladamente y la cobijé entre mis brazos, correspondió mi abrazo entre un mar de lagrimas, tanta aflicción en un grito casi silencioso… no quería demostrar que estaba sufriendo pero era inevitable cubrir esa sensación.

      ¿Qué ha pasado pequeña? – pregunté curiosa y temblorosa.
      ¡No! ¡Se han ido Lu…! Han muerto… los cuatro – dijo entre cortado, entre un sufrimiento no deseado a ninguna persona.

Era una mala noticia, no sé como debe sentirse, perder a toda una familia en un mismo día debe sentirse bien feo, pero sin embargo… ella seguía aquí.

      Mañana es mi cumpleaños… venían a verme… ¡Por mi culpa están muertos! – gritaba despechada.
      Tranquila, tú no tienes la culpa… yo voy a cuidarte de ahora en adelante pequeña… mañana y todos los días, los pasaras conmigo… no estás sola… tranquila Nixie…

Siguió llorando, toda la noche, quizás hasta el amanecer, me quedé con ella… ignorando el echo de que venía acompañando a mi amiga, ella desapareció, no la vi, tampoco me buscó… así que me quedé acompañando a Nixie; la llevé a mi casa y camino a casa compré un pastel para celebrar de alguna manera este gran día.
Fue el primer día de muchos, desde ese entonces… que la acompaño. Prometí en la muerte de su familia que jamás la dejaría sola, y si hemos tenido problemas, los hemos solucionado, pero jamás… la dejaría sola, no otra vez…

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