• Narra Dero
Tomé a Amara y le sonreí ampliamente cuando acomodé su hermoso vestidito sobre mi cama…
— Dime preciosa ¿de verdad quieres quedarte con la abuela?
— Si…
— ¿Y no vas a extrañarme?
— Si, pero tu no jugarás conmigo – sonrió
— Bueno si, a menos que quieras que me vista de muñeca
Su sonrisa era hermosa, quizá casi igual a la de su madre…pero no me dejaría llevar por todo aquello, quizá el razonamiento de la nena tenía algo de lógica, estaríamos de allá para acá tocando y a ella la dejaría sola, quizá con alguna chica del Staff y le sonreí
— Cuando estés mas grande, te llevaré a todos mis conciertos y a conocer muchos lugares que jamás has visto
— ¿de verdad? – sus ojos brillaron y yo asentí
— Si princesa…
Miré el reloj y suspiré
— Papi va a extrañarte
Sus manitas me rodearon por el cuello y yo sentí ese golpe en el pecho, era la niña mas hermosa del mundo, la cargué y el timbre sonó, mi madre había llegado y sin mas abrí la puerta y le sonreí
— Hola feo
— Hola mamá
— ¿Dónde está mi nieta hermosa? – la niña estiró sus manitas, amaba a su abuela — ¿Cuánto tiempo durarás fuera, hijo? – me miró
— Quizá 1 mes, madre…no lo se, apenas vamos comenzando con el disco
— Bien…pues te deseo suerte, corazón…solo quiero que me llames ¿de acuerdo?
— Si lo haré…
Ella sonrió ampliamente, una mujer algo robusta pero hermosa que le gustaba estar a la moda, esa era mi madre, se subió al lujoso auto que mantenía un chofer las 24 horas, mi madre exageraba con sus lujos, se fue con mi hija la cual despedí con la mano a la distancia, se fue y yo sonreí al estar solo, acomodé mi maleta, mis baquetas y estaba listo…
— ¿Diga? – contestó mientras tomaba un taxi
— Adler…estoy en camino al aeropuerto
— Bien…ya solo faltabas tu
— ¿de verdad?
— Si, así que apresúrate
— De acuerdo
Apagué el móvil y el taxista manejó mas rápido de lo normal, llegué al aeropuerto como eso de las 8 de la noche, sonreí a todos y Nixie me miraba a lo lejos, con su seño fruncido y con ganas de no hablar con nadie, traté de no molestarla y darle su espacio…sin mas caminamos a que nos revisaran los pasaportes, quedamos a gusto y nos acomodaron en el avión…me senté y poco después ella se sentó a mi lado, la miré de costado sin despegar la cabeza del cojín integrado al asiento y ella me miró igual
— ¿Puedo abrazarte? – me dijo un poco triste
— Claro que si, no se porque me pides permiso
Lo hizo sin mas acurrucando su mejilla en mi pecho, rodeando con sus cortos brazos mi espalda y mi pecho, yo la cubrí con uno de los míos y besé su frente, no quise preguntar, me gustaría que ella me lo dijera si es que tiene ganas…
— Duerme, el viaje será largo – dije al mimarla por su cabello
— Gracias
Me apretó mas a su cuerpo y yo también me dispuse a cerrar los ojos, no se cuantas horas duraríamos. El movimiento de su cuerpo me despertó y sus ojos me miraban a pesar de la oscuridad del avión…
— ¿Qué pasa? – quité su cabello al recorrerlo detrás de su oído
— Nada, solo te miraba dormir y escucharte roncar
— ¿ronco? ¡¡santo dios que vergüenza!!
— Me parece que estás cansado – sonrió
— Algo
— Me dijiste que tu hija iba a venir ¿no te has desecho de ella o si?
— Claro que no, mi madre me dio la opción de cuidarla y yo acepté – sonreí al mirarla a los ojos — es muy pequeña aun para viajar y no pienso dejarla sola mientras ensayamos o estamos tocando en vivo
— Tienes razón, eres un buen padre…Dero
— Gracias ^^
Sus ojos querían decirme mas…y al momento de que abrió sus labios para hablar, el maldito de Adler apareció
— Faltan 15 minutos para llegar ^^ estén listos
— Gracias – dijimos ambos al mismo tiempo casi al querer matarlo
Sus hermosos ojos me miraron y yo no pude evitarlo, uní la calidez de sus labios con los míos al inclinar mi cabeza y succionar su boca despacio para poder abrirla y dejar paso a nuestras lenguas acariciarse de nuevo, ella suspiró al sacar el aire por la nariz y que chocara en mi mejilla, quizá duramos así los 15 minutos pues notamos a todos levantarse, despegué mi boca de la suya y la miré ruborizada con los labios rojos y besé la punta de su nariz
— Vamos – ella asintió
La tomé de la mano cuando fuimos directo a recoger nuestras maletas y subirnos al autobús que sería nuestra segunda casa…era enorme y con el nombre de la banda en el costado de ambos lados
— ¿Platinum? – dijo ella sorprendida
— ¿Qué? ¿no te gusta? – dijo Adler emocionado
— Si, pero es raro
Yo solo me dispuse a reír cuando los hombres subimos las maletas al mismo, era enorme y nunca pensé que me subiría a uno de estos…
• Narra Nixie
Mientras subían las cosas caminé a comprar un café…esperé y miraba a todos lados, sonriendo a una pequeña niña que tomó de mi mano y se fue corriendo después a los brazos de su madre, saludé a la señora, no quiero que piense que soy una cualquiera y pueda a robar a su hermosa hija de cabello rubio y ojos azules, lo cual me recordaba a él…recordé a Corey y a Richard… ¡¡ha, ese alemán!! Me siento muy mal por lo que pasó…no solo el hecho de que se acostó hace tiempo con mi amiga…eso ya es pasado…si no el simple hecho de que…solo jugué con él para que me sacara de la miseria…pero en verdad lo amaba…o lo amo…tanto que quería darle un hijo…a la distancia miré a Dero y me quedé pensando un futuro junto a un sujeto que me prendía mas que el fuego…pagué el café y caminé de regreso al camión…pero sentí el celular vibrar..
— ¿bueno?
— ¿Por qué no me avisaste que te irías? – dijo molesto
— No tengo porque avisarte, no eres mi madre…y si lo fueras igual haría lo mismo
— ¿Qué diablos te pasa? Al menos un mensaje que se yo, no hubiera parecido idiota golpeando al tarado de tu novio
— ¿fuiste a mi casa? – dije abrumada
— Ese alemán pega cada ves mas fuerte ¿e?
— Corey…déjame en paz, ¿quieres?
— ¿Dónde estas?
— ¡¡Oh por dios, no escuchas!! – me miraron todos al subir el tono de voz y caminé mas lejos — debo colgar
— Nixie, te necesito, no me hagas esto
— No me nececitas, no juegues conmigo
— ¿entonces lo que pasó hace un par de…?
— Olvida eso ¿quieres?
— ¿Y por qué tu no puedes olvidar lo que pasó entre Lu y Richard?
Apreté mis dientes y colgué, volvió a llamarme y yo no atendí el teléfono, Dero me miró y simplemente caminé de largo a subirme al camión, no quería hablar con nadie, solo terminarme mi café y continuar en el camino…el autobús arrancó y yo…sentada sola en la sala me quedé mirando el exterior a través de la ventana…pero sus manos no me dejaron estar sola, a pesar de que no me pedía explicaciones su compañía me era útil, se recargó detrás de mi pegando mi espalda en su pecho, ambos sentados me abrazó por el vientre estando yo entre sus piernas, me relajé y dejé que el viaje…continúe y me deje hacer lo que tanto me gusta
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