• Narra Jacoby.
Despertar con una mamada allá abajo fue delicioso, esa rubia sensual que me traje a casa la noche anterior me hizo sentir en el cielo, era una perra en la cama y le gustaba meterse en su boca mi miembro, morderlo, saborearlo, jugar con él de todas las maneras posibles; la miré allá debajo de la sabana, moviendo su cabeza adelante y atrás saboreando mi piel sensible.
— Vaya, si que te gusta…
Reí mordiendo mi labio de placer, se sentía rico y sabroso, con sus manos jugaba con mis muslos. Allí pasé la mañana ganando placer por unos tragos demás. Me levanté y me fui a la ducha de aquel cuarto que alquilaba con Corey, él había salido quien sabe a donde, a arreglar sus “asuntos”.
— ¿Te preparo café? – decía la rubia desde la cocina.
— Si quieres – bufé bajo la ducha.
— Claro que quiero, por algo te lo pido
Sentir su voz me repugnaba, ella no sabía que la dejaría… solo la conocí ayer en un lujoso bar, pero al parecer ella creía que lo que paso en la cama iba en serio. Lo único que ansiaba era que se fuera y poder pensar bien el plan que tenía en mente hace algunos días… la manera perfecta de traer a mí a Lu, de vuelta y para siempre.
— ¿Dónde estás?
— Voy camino a casa… ¿por qué?
— Por nada, solo quería saber
— Mentiras, dime anda ¿Qué sucede?
— Necesito que llegues rápido, tenemos que salir de aquí para poner en marcha todo
— ¿Qué cosa?
— ¿Quieres de regreso a Nixie no?
— ¿Sabes? Creo que la he perdido… el otro día la vi en un restaurante con otro tipo, ya no se si quiera tenerla de regreso hermano…
— ¡Pero! No me he cagado entero para llegar aquí y que tu te des por vencido, esta vez podemos tenerlas de regreso Corey…
— El desayuno está servido… — decía la rubia desde la cocina.
— ¿Quién esta contigo? – rió el rubio.
— Na…nadie
— He dime, quien está allí… ¿una mujer? – seguía riendo.
— Apresúrate en llegar ¿si? – reí.
— Primero dime con quien estas
— Cállate idiota y acelera a ese taxi adiós. – corté.
Reí con la pegajosa risa de Taylor, mi gran amigo… el que se volvió cercano en el momento que más necesitaba a mi familia. Desayuné con aquella mujer que me miraba con seducción a cada instante, a cada minuto… en todo momento, acabé mi café y le pedí que se fuera de manera disimulada.
— ¿A qué hora te tienes que ir? – la miré fijo
— No lo sé, hoy no trabajo… ¿te parece si me quedo todo el día contigo?
— No
— ¿No que?
— No me parece, prefiero que te vayas, mi compañero está a punto de llegar y prefiero que no te encuentre aquí.
Me miró asombrada por mi sinceridad, le molestó pero aún así siguió insistiendo con el asunto.
— Anda Jacob… deja quedarme contigo unas horas más – saboreó sus labios tocándome la entrepierna.
— Ya he dicho que no – la miré molesto.
En eso tocaron a la puerta, más bien no tocaron si no que escuché que se abrió, apareció frente a nosotros dos Corey con bolsas de tiendas en sus manos, quitó los anteojos de sol de su rostro y me miró riendo con esa dentadura casi perfecta que el imbécil tiene.
— Vaya, vaya… ¿Quién eres tu? – rió mirando a Dadse.
— Dadse… ¿y tu quien eres? – lo miró con desprecio.
Eso me gustó, una rivalidad inmediata, no sé porqué pero sonreí como un idiota, ahora con mayor razón quería quedar a solas con mi amigo.
— Vaya, que nombre tan feo… - rió Corey doblándose.
Ella levantó sus cejas en manera de disgusto absoluto.
— ¿Y tú quien te crees que eres? – gritó con esa voz ronca que tiene
— Soy el que vive aquí – rió orgulloso
— Dadse, es mejor que te vayas…
— ¡Jacoby!
— Ya escuchaste puta barata, será mejor que te vayas… - rió Corey.
Se volvió mucho más grosero desde que la chica lo dejó, eso me asombraba e incluso cada vez que hablaba así me sorprendía aún más, siendo que debería estar acostumbrado…
Dadse se fue luego de un rato de pelear contra Corey, se llevaron pésimo y no se el porqué pero me gustó eso, igual no pensaba en volver a ver a esa mujer… lo único en contra era que sabía donde vivía.
— ¿Qué haremos entonces?
— Averigüé sus horarios, será mejor que como no han sabido de nosotros por mucho tiempo aparezcamos de sorpresa y las invitemos a comer o a beber alguna cosa… luego entra en acción la seducción.
— Lu está vulnerable, pero Nixie no… - bufó.
— Pero que dices, ella le es infiel a Richard, claro que no dudará de tus habilidades.
Apretó sus labios con fuerza luego de beber un ron que el había comprado en la botillería, apoyó la espalda en el respaldo de la silla.
— ¿Y si no funciona?
— Claro que funcionará, ellas aún sienten cosas por nosotros… eso todos lo saben aunque lo nieguen.
— ¿Cómo estas tan seguro de ello?
— Las miradas de ellas desde la ultima vez que las vimos fueron diferentes, sienten lastima por nosotros porque parecemos unos idiotas sin darnos por vencido… pero se que en el fondo ellas aún sienten algo por nosotros y eso es a lo que le temen Corey, ¿por qué crees que nos evitan? Hay un sentimiento que se arrastra de los años anteriores que fueron parte importante, eso juega a nuestro favor – sonreí.
Asintió en silencio, sonrió y me abrazo melancólico. Pasamos la tarde viendo los partidos por televisión, llegó la noche y pusimos en marcha aquel plan, esperando obviamente que todo saliera perfecto y sin errores, porque esto… era con amor.
Detuve el taxi afuera de su edificio, bajé tranquilo mirando como todos salían del lugar como hormigas, me senté en una orilla de allí y la vi desde lejos… sus largas piernas me hipnotizaron bajo esa falda negra ajustada que dejaba ver sus curvas provocativamente, pensar que alguna vez… esas curvas me pertenecieron.
— ¡Lu! – sonreí inocente.
— ¿Jacoby? – sonrió asombrada.
— Si, ¿Cómo estás?
— Pues agotada, tanto tiempo sin verte… ¿Qué haces aquí? – rió nerviosa.
— Quería invitarte a comer… claro si quieres – sonreí.
— ¿Juntos? ¿Los dos? – rió.
— Si, sé que hice las cosas mal en el pasado, pero quiero que empecemos de nuevo, olvidando todo y creo que así sería una buena forma de arreglar los malos entendidos… ¿no?
Guardó silencio pensativa, chupando su labio como una niña pequeña, sonreí sin evitarlo.
— Está bien, pero sin otras intenciones eh – rió mostrándome su dentadura.
— ¿De verdad? – me sorprendí.
— Claro, no tengo nada que hacer ahora, Brian está cuidando de Osmar y sería bueno relajarme de alguna manera.
Y así fue como todo comenzó…
• Narra Lu.
Sentir su pecho en mi espalda, mis brazos sosteniendo el peso de ambos sobre esa cama era sabroso, se movía sobre mí como un animal apareándose, sentir su miembro salir y entrar una y otra y otra vez me excitaba más de lo que estaba, su respiración acelerada entre mis cabellos me volvía loca. Estaba reviviendo momentos del pasado que creía que nunca volverían, los fantasmas de aquellos años se hacían presentes de una manera única y maravillosa. Lamía la parte alta de mi espalda, mis rodillas se presionaban contra la cama, sus manos apretaban mis pechos con pasión y lujuria intensa.
— Oh Lu… Lu… ¡¡Lu!!
Gritaba extasiado en mi oreja, la lamía y mordía como si fuese un juguete, las contracciones en mi entrepierna hacían de esto más emocionante, el tacto y choque agresivo de su pecho contra mi espalda era asombrosa.
— Dios… ¡Jacoby! Sigue… así…. Si… - reía de placer.
Sí, parecía una película porno, obviamente no pude resistirme a sus encantos, a su manera única de sonreír bajo presión; esto estaba mal, pero me gustaba… Quitó su pene de mi interior y con cuidado lamía desde mis nalgas hasta mi nuca por el centro de mi espalda provocándome un escalofrío, me giré para poder mirarlo con atención, tragó bruscamente y me besó con esa pasión que hace años no sentía; su lengua abrazó a la mía lentamente, en un vals suculento y placentero. Introdujo tres de sus dedos en mi vagina con brutalidad, me hizo chillar como una chica virgen en su primera vez, me aferré a las sabanas con fuerza y las apreté con desesperación, los movía de un lugar a otro dándome y entregándome ese placer que aclamaba mi cuerpo, mordía y jugaba con la punta de su lengua mis pezones, haciéndome estallar en un gran orgasmo que se hizo presente.
— ¡¡¡¡¡¡Ah!!!!!! – grité.
— Extrañaba tanto esto… - susurró lamiendo el líquido que expulsaba de mi entrepierna.
Me entregó lo que me complementó en menos de una noche, no se porque accedí a esto, estaba mal, pero me sentía bien. No tendría la cara para volver a mirarlo, después de negarme tanto… ahora me tenía bajo él.
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