sábado, 24 de septiembre de 2011

Capitulo 92

Narra Lu.

      Mamá, quedo tele – decía Osmar desde el sofá, frente al televisor.
      Ya voy primor, espera unos segundos – reí.

El chico ya estaba comenzando a hablar, eso me hacía muy feliz… para hacerme inmensamente feliz su primera palabra fue Lu, aunque en verdad quería que fuese mamá, pero al menos sabe como me llamo y eso me hace sonreír.
Le encendí el televisor y le puse las caricaturas, volví a la mesa para arreglar las fotografías que debía presentar hoy en la compañía, gracias a mi regreso tenía a mi disposición una flexibilidad de horarios que podía acomodar a mi preciada gana; no demoré tanto como pensaba y me quedó tiempo para beber un delicioso café.

      ¿Estás listo Osmar? Ya nos vamos y no quiero llegar tarde ¿está bien? – le grité desde la cocina.
      Estoy lito mamá…
      Bien hijo, vamos entonces – tomé su mochila.

Salimos y lo subí al auto, abroché su cinturón y partimos a la guardería en donde lo dejaría hasta que saliera del trabajo.

      ¿Te portarás bien hoy si?
      Si – sonrió como lo hace siempre
      Muy bien, ese es mi hombrecito – sonreí.

Me detuve afuera de esta y dejé a Osmar con las chicas que se encargan de cuidarlo, partí nuevamente en el auto hacia la empresa, encendí la radio y pude oír las noticias sobre el futbol, más bien dicho de las anotaciones que había echo Haner, me llenaba de orgullo oírlo en la radio o en televisión, podía decir sin más que él era mi hombre.

      Hola Lu – me saludó la fiel Mónica.
      Hola nena, vamos adentro ¿si? – sonreí.

Me siguió hasta la oficina y me entregó los papeles que Patricia me había dejado, me dio también le correo del día y le entregué el proyecto para que lo diese al idiota que se lo pidiese. Me dejó sola y comencé a pensar cosas, cosas que tal vez no requerían mi tiempo… pero que aún así me dieron mucho que pensar.
Un golpe en la puerta interrumpió mi trance.

      Brian ya llegó Lu – me sonrió Mónica.
      Bien – sonreí.

Quité el forro de mi cámara y partí al estudio del piso superior, caminé por ese pasillo frío adornado por los cuadros más representativos que alguna vez ha destacado a la empresa y que sí, la mayoría eran fotografiados por mí… el último a la derecha era de Nixie, uno  de sus primeros trabajos conmigo, sonreí y entré al estudio.

      Hola nenaza – rió Brian saboreando sus labios.
      Hola extraño jugador que debe recordar que estoy en mi trabajo – reí.
      Cierto, lo siento – rió rascando su nuca.
      Ponte la ropa que está allá atrás y vuelve conmigo ¿si? – sonreí.
      Está bien

Asintió y se fue atrás como se lo pedí, en unos instantes aparecieron las chicas que traían los balones con los que debía fotografiar a mi prometido, los dejaron en su lugar y apareció Mónica con el teléfono, acelerada.

      Lu, te llaman por teléfono – dijo con los ojos muy abiertos.
      Diles que se esperen, estoy ocupada
      Es urgente, es sobre tu hijo – dijo seria.
      Atiéndelos, de verdad quiero hacer este trabajo – mordí mi labio.
      Bien – suspiró.

Salió del lugar y apareció Brian con su torso semidesnudo, le entregué los balones y le pedí que posara muy sexy mostrando su torso, para poder promocionar estas cosas se debe ver bien… ¿no?

      Atrápame con tu mirada nene – reía mientras me movía con la cámara.
      ¿Así, jefa? – sonrió sexy.

Este hombre hacía que me hirviera la sangre sea como sea, no se necesitaban morisquetas para decirle que mi cuerpo lo deseaba, pero debía respetar mi puesto de trabajo, más que mal ahora había más ojos observando mi trabajo… y si quiero mantenerlo debo demostrar que lo merezco.
Pasamos una media hora haciendo las fotos, cuando llegó la hora del descanso Mónica volvió a insistir con el teléfono.

      Lu…
      Está bien, ya voy – dije molesta.

Tomé el teléfono y contesté disgustada.

      Diga…
      ¿Señora Lu Sullivan?
      Si, soy yo ¿Qué sucede?
      Su hermano acaba de… más bien dicho hace más de media hora que se llevó a su hijo de la guardería, solo quería avisarle
      ¿Hermano? Yo no tengo hermano, no aquí – dije extrañada.
      Que raro, él me dijo que era su hermano y que le había avisado que hoy él se llevaría a Osmar… - dijo tétricamente.
      ¡¿Qué?! – grité preocupada.
      Será mejor que venga para acá… creo que ha habido un terrible error…
      Claro que si, voy para allá – corté acelerada.

Dejé la cámara sobre la mesa que allí había, Brian me miró preocupado, me detuvo y comencé a llorar…

      ¿Qué paso mi amor?
      Osmar… Alguien se hizo pasar por mi hermano y se lo llevó – me faltaba el aire.
      ¿Qué? – dijo asombrado.
      Mónica dile a Patricia que tuve que salir, es urgente… dile por último que me llame
      Está bien…

Brian se puso una remera que tenía a mano y bajamos al estacionamiento para subir a mi auto, él manejó hasta la guardería, mis nervios estaban destrozados… como siempre yo ya estaba imaginando lo peor.
Bajamos del auto, acelerados y corrimos a la puerta de la guardería, tocamos el timbre y nos abrió la encargada.

      Pasen por favor – dijo angustiada.
      ¿Cómo dejaron que se llevara a mi hijo? – grité nerviosa.
      Señora, nosotros confiamos en que él era su hermano, nos dio datos incluso que nosotros pensamos eran confidenciales…
      ¿Confidenciales? ¿A que se refiere? – fruncí el seño.

Brian me miró asombrado, con su boca semiabierta.

      Nos dio la dirección de su casa y donde trabaja, incluso comentó que le gustaba mucho la cerveza… aunque fue muy extraño
      ¿Cerveza…? Ya se quién es…

Me levanté acelerada y corrí al auto, encendí al motor y dejé atrás a Brian y a esa señora, me dirigí a toda velocidad a la antigua casa que compartí alguna vez con aquel hombre, era el lugar en donde se suponía que hoy residía… La angustia la llevaba toda en la garganta, era un nudo poderoso y estrangulador, mis manos tiritaban de solo imaginar que ese tipo le había puesto las manos encima a mi pequeño.
Detuve el auto abruptamente y bajé ferozmente, caminé a la puerta y comencé a golpearla para que alguien abriera… hasta que así ocurrió.

      ¡¿Dónde está mi hijo Jacoby?! – grité histérica.
      Tranquila nena, no sé de que hablas – sonrió extrañado.
      ¡Como que no sabes de que hablo! – lo empujé y entré en su casa.

Encontré en el comedor a Corey escribiendo unas cosas en un libro, sonriente como hace tiempo que no lo veía, lo ignoré y entré a los cuartos de en fondo, abrí todas las habitaciones e incluso el baño… NADA. No había rastros de mi hijo por ningún lado, corrí al comedor en donde ambos estaban y tomé a Jacoby de su camisa y le grité en el rostro, desesperada.

      ¡Dime dónde tienes a mi hijo maldito hijo de perra! – mis ojos estaban a punto de romperse a llorar.
      ¿De qué estás hablando Lu? – dijo extrañado.
      ¿Desde cuando debemos cuidar a tu hijo nosotros? – dio Corey desde la mesa.
      ¿No lo tienes tú? – dije asombrada.
      ¿Por qué debería tenerlo yo? – dijo serio.
      Creo que te has equivocado otra vez – dijo irónico Corey.

Lo solté y pensé en todas las personas que me conocían desde hace años… nadie tenía en mente más que a Jacoby. Me tomé la cabeza con las manos, tenía una jaqueca enorme que me rompía la nuca y la frente a más no poder, me senté en el sofá de los chicos y comencé a llorar desesperada, el no tener a mi hijo me hacía sentir la peor madre del mundo…
Sentí como los dos idiotas me miraban, me sentí miserable por un minuto, hasta que mi celular sonó.

      ¿Diga? – lloriqueé.
      Lu, necesito que vengas a la empresa de inmediato – era Patricia.
      ¿Qué quieres?
      Hay un sujeto con tu hijo aquí preguntando por ti… - dijo molesta.
      ¿Con mi hijo? – abrí mis ojos grandes.
      Sí, con el mismo que andas buscando ¿puedes dignarte a aparecer?
      Está bien, voy para allá…

Corté y mientras salí de la casa de Taylor y Jacoby, marqué el número de Brian, abordé el auto y mientras los nervios me aterraban me contestó.

      Está en la empresa… no se con quién, pero ya lo encontramos mi amor – dije limpiando mis lagrimas.
      Voy para allá entonces – suspiró aliviado.

Corté y aceleré a 150 km/h. En cosa de unos pocos minutos llegué a dicha compañía, viendo la figura del alemán junto a mi hijo, en la sala de recepción. Toqué mi frente sin poder creerlo, pensé que era una mala broma…

      ¿Richard, que haces con mi hijo? – dije atónita.
      Quería darte una sorpresa… Pero veo que no te ha gustado…
      ¿Cómo me va a gustar? ¡Me llamaron diciendo que alguien se había llevado a mi hijo! ¿Cómo crees que están mis nervios? – grité enojada.

Abracé al pequeño y lo tomé entre mis brazos.

      No pensé que se armaría un lío como este… lo siento mucho Lu, solo quería verte y no sé, pensé que traer a Osmar para llevarte a casa sería una linda sorpresa – dijo apenado.
      Pues a veces no tienes buenas ideas Richard…

Caminé a mi oficina, dejándolo atrás… ignorando lo que tenía para decirme, sentí como Brian lo saludó alegre, como siempre se han llevado bien, no dudaría de su buena voluntad; pero que hoy me había traído un gran susto.
Entré en mi oficina y no solté a mi hijo, sentía que me lo habían quitado por unos minutos, que ya no me pertenecía… cosa que era falsa, porque él siempre estará en mí.

      No vuelvas a hacerme algo como esto Osmar… nunca más – lo abracé con fuerza.
      Yo nudca te dejaré má- apretó con fuerza sus bracitos.
      Eso espero mi amor, eso espero…

En un frío silencio nos mantuvimos allí, un momento que se me hizo casi eterno, sentí como la atmósfera me rodeaba de un mal sabor, como alguien más se sumaba a nuestro abrazo, quizá ese alguien no era más que Brian pero que sin embargo, me estaba robando algo más que el alma… algo más que mi propia vida, me estaba quitando a mi hijo.

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